Fátima después de la muerte de la hermana Lucia

La Hermana Lucía murió en el 2005 en el convento de las Carmelitas de Santa Teresa en Coimbra, Portugal.
La autora original de este artículo es la Doctora Marian T. Hovart. Ha sido traducido con permiso del editor en jefe del sitio Tradition in Action, el Dr. Atila Sinke Guimaraes.

Lo primero que me sorprendió cuando me enteré de que la hermana Lucía había muerto a los 97 años el 13 de febrero fue: “¡Qué repentina e inesperada es esta noticia! Debe haber sido un ataque al corazón, o alguna otra enfermedad repentina e imprevista “.

Pero no, no fue así. El obispo de Coimbra, Albino Cleto, le dijo a Radio Renascença que “ella había estado débil durante varias semanas y no había salido de su celda”.

Entonces, ¿por qué no se mencionó antes su enfermedad? Seguramente el Vaticano se dio cuenta de que el mundo fiel habría asaltado el Cielo con oraciones a Nuestra Señora, pidiéndole que prolongue un poco más la vida de la Hermana Lucía para que pueda completar su misión y aclarar tantas confusiones que quedan sobre el Tercer Secreto. ¿Por qué nadie fue informado durante estas “varias semanas” de enfermedad? ¿Era para evitar la posibilidad de que ella pudiera romper su silencio y hablar sobre las cosas que debería? Creo que es lícito hacerse esta pregunta.

Con respecto a las acciones de la Hermana Lucía en la última década, en las cuales aparentemente estuvo de acuerdo con la Iglesia Conciliar y sus interpretaciones del Tercer Secreto, siempre tuve en mente las palabras de Jacinta a Lucía: “Cuando llegue el momento, Habla, no te escondas…

Nuestra Señora se apareció a Jacinta muchas veces antes de su muerte, y la advertencia de la niña a su prima indica una comprensión profética de un silencio forzado para la hermana Lucía. También indica que el secreto era tan importante que incluso esta pequeña niña se dio cuenta de que habría fuerzas dentro de la Iglesia que intentarán evitar que se revele. Una vez más, parece indicar que Nuestra Señora quería advertir a Lucía que se mantuviera alerta y reaccionara contra la fuerte presión para que permanezca en silencio ante la crisis de la Iglesia.

De hecho, desde 1970, la hermana Lucía había sido silenciada, prohibida hablar con nadie sobre el mensaje de Fátima sin la autorización previa del Vaticano. Además, nadie fuera de su familia cercana podía acceder a la hermana Lucía a menos que tuvieran la aprobación de las autoridades eclesiásticas. Esos pases eran muy, muy difíciles de conseguir.

Pero incluso estando en esta prisión virtual, mientras la hermana Lucía viviese, todavía existía la posibilidad de que ella hablara. Existe la posibilidad, aunque remota, de que, de alguna manera misteriosa, de aquellas que brinda la Providencia, una persona pudiese haberse deslizado a través de la cortina de hierro que la separaba del público y hablar con ella. Una vez, hace una docena de años, esperaba conversar con ella. Tuve un contacto que fue el padrino de un miembro de la familia de la hermana Lucía, que le dio acceso a ella. Me dio la idea de que posiblemente podría organizar una reunión donde yo pudiera estar presente. Esperé en vano. La reunión nunca se materializó.

Más tarde, supe que mi contacto estaba dando información distorsionada sobre la Iglesia en Rusia a la Hermana Lucía, asegurándole que los cismáticos se estaban convirtiendo y que el país estaba experimentando una verdadera primavera de fe, con la gente mostrando un gran interés en el mensaje de Fátima. En efecto, si la hermana Lucía confiaba en sus informes, podría asumir que el mensaje se había cumplido, el comunismo fue derrotado, Rusia se estaba convirtiendo, lo que estaba lejos de la verdad. Entonces me pregunté cuánto más información falsa y distorsionada estaba recibiendo la hermana Lucía de otros “perros guardianes” similares.

Aún así, la esperanza de que alguien, de alguna manera, encontraría la forma de llegar a ella, de explicar la calamitosa situación en la Iglesia más allá de su pequeño mundo en el Carmelo de Coimbra. La noticia de la repentina muerte de Lucía dos Santos, su misión aún incompleta, sacó el impulso de esa esperanza y me dejó, como a muchos católicos, desconcertado y con una sensación de presentimiento terrible.

El intento de enterrar el mensaje con la hermana Lucía

Poco después de la muerte de la hermana Lucía, las noticias comenzaron a anunciar que el capítulo de Fátima se había cerrado, sin nada nuevo que se pudiera decir o agregar. “La hermana Lucía ha contado todos los detalles de Fátima“, dijo el presidente de la Comisión Científica del Congreso de Fátima a la agencia de noticias portuguesa Ecclesia. El mensaje había sido legítimamente “interpretado y traducido por la Iglesia” y ya “no habría más grandes novedades pues ha fallecido el último testigo”, concluyó.

Para asegurarse de que no surgiría nada nuevo, el cardenal Joseph Ratzinger ordenó sellar la celda de la hermana Lucía: “Todo lo que se adjunte allí se pasará a través del tamiz de teólogos y monseñores de confianza enviados, se supone, por el mismo cardenal Ratzinger“, informó Vittorio Messori, un conocido periodista italiano en el Corriere della Sera.

¿Y qué hay encerrado allí? Aparentemente, bastante: su diario, borradores de cartas al Papa, sus intuiciones místicas, tal vez algunos consejos que Nuestra Señora le dio para hacer esto o aquello. No puedo evitar sospechar que si supiéramos el contenido completo de este legado, se podría volver a abrir el capítulo de Fátima que el Vaticano está tratando de cerrar.

¿Cuál fue el mensaje y tercer secreto de Fátima?

Nuestra Señora dejó a Lucía en la tierra, la mayor de las videntes, para establecer la devoción al Inmaculado Corazón de María y como fideicomisario del tercer secreto. La primera parte del mensaje fue la visión del infierno, donde, Nuestra Señora les dijo a los niños, muchas almas caían. El segundo fue la advertencia de Nuestra Señora de que habría otra guerra. Si el hombre no se convirtiera, Rusia difundiría sus errores de comunismo en todo el mundo y el mundo sufriría un gran castigo.

La tercera parte, generalmente conocida como el tercer secreto, tendría que haber sido revelada al mundo en 1960, dijo la Hermana Lucía, cuando su significado sería mucho más claro. Juan XXIII abrió el mensaje sellado, lo leyó y se negó a revelarlo. Actuando en directa contradicción con el mandato de la Madre de Dios, dijo: “Este asunto no concierne a este papado“. Naturalmente, los fieles católicos  perturbados por los drásticos cambios en la doctrina y la tradición puestos en marcha por el Concilio Vaticano II pensaron que el mensaje debería  ser sobre esta crisis, vieron confirmadas sus sospechas, gracias a Prelados de alto rango que leyeron el tercer secreto y afirmaron que revelaba una crisis en la Iglesia de grandes proporciones y otros eventos catastróficos.

Luego, en el año 2000, el secreto fue supuestamente publicado en su totalidad, junto con una “interpretación oficial” hecha por el cardenal Ratzinger y el arzobispo Tarcisio Bertone. ¿Cuál fue el secreto? Fue un texto confuso acerca de un hombre de blanco que caminaba por una colina entre cruces que recibía disparos y era asesinado, interpretado “oficialmente” por Ratzinger y Bertone para simbolizar el intento fallido de asesinato contra Juan Pablo II en 1981.

La hermana Lucía estuvo de acuerdo con la “interpretación oficial” dada por el vaticano el año 2000.

Con esto, Ratzinger y Bertone intentaron declarar a Fátima y su tercer secreto como un “evento perteneciente al pasado”. Seguramente imaginaron que les resultaría fácil cerrar la puerta al tema. Protestan demasiado, me parece, parafraseando una línea del bardo de Avon. Tal insistencia revela miedo. Lo que implica que todavía hay algo que temer. Por lo tanto, parece que algo permanece vigente.

Ciertamente, aún hay preguntas en la mente de los fieles. ¿Por qué el contenido del “secreto” de Ratzinger contradice lo que Nuestra Señora ya había predicho en las partes anteriores, un gran castigo donde muchas naciones serían aniquiladas? También estaba en conflicto con las serias declaraciones hechas por fuentes confiables que habían leído el tercer secreto y nos dijeron que se refería a una gran apostasía en la Iglesia, comenzando desde la cima.

Entonces; ¿La hermana Lucía, si realmente fue la hermana Lucía, sostuvo realmente que ese era todo el contenido del secreto y que la interpretación era la correcta, como afirmaron las fuentes del Vaticano?, ¿Concluyó el capítulo de Fátima y quedó el simple llamado a la penitencia y a la oración? Muchos, incluido yo, dudan que esto pudiera ser así.

Presentimiento de un castigo

Todavía tenemos medios, sin embargo, para encontrar un poco de orientación. El mensaje de Fátima tiene un carácter condicional claro está, establecido por la propia Virgen. No necesitamos depender únicamente de la revelación del último secreto o de cualquier interpretación “oficial” para entender la realidad actual.

Podrán decirnos mil veces que se acabó Fátima, que se hizo la consagración, que Rusia se convirtió, que no hay crisis en la Iglesia, que no habrá castigo. Pero repetir una cosa tonta mil veces no la convierte en verdad.

Pero en las profecías de Nuestra Señora, hay una serie de “si-entonces” que nos permiten saber ciertas cosas. “Si se hace la consagración de Rusia“, dijo, entonces Rusia se convertirá y veremos un tiempo de paz otorgado al mundo. Rusia no se ha convertido al catolicismo, e incluso la persona más sencilla puede ver que no estamos en un momento de paz. El mundo está convulsionado por guerras y actos de terrorismo, y amenazado por armas nucleares y biológicas.

Si el hombre no se convierte y deja de ofender a Nuestro Señor con pecados de blasfemia e impureza, habrá un castigo de tales proporciones que naciones desaparecerán de la faz de la tierra.

Está claro que la humanidad no se ha convertido, y las afrentas a Nuestro Señor son más flagrantes y crueles que nunca antes. En los informes diarios de noticias, podemos leer sobre la escalada de la crisis moral, con autoridades civiles y eclesiásticas que muestran una tolerancia asombrosa por los pecados de la homosexualidad, el aborto, la educación sexual, etc.

Por lo tanto, las causas que serian el origen del castigo universal señalado por Nuestra Señora permanecen. Con la muerte de Sor Lucía, Nuestra Señora no podrá impedir el castigo como habíamos esperado. ¿Se cumple la profecía de Fátima o es solo una mentira más de la Iglesia Conciliar? Si este último es el caso, ¿Tomará acción Nuestra Señora en contra de tal abuso de autoridad?

Quizás al permitir la muerte de la Hermana Lucía, Nuestra Señora quiere significar que el mundo ya no es digno de advertencias, y la desaparición de las naciones de las que ella habló ocurrirá sin más remedio. En este caso, quizás sea prudente el estar atentos por aquellas señales que puedan indicar el comienzo del castigo. Después hemos de recordar, que Nuestro Señor nos dejó también dos advertencias: “Vendré como un ladrón” y “Mas velad en todo tiempo, orando para que tengáis fuerza para escapar de todas estas cosas que están por suceder…”

Fuentes

https://traditioninaction.org/polemics/F_03_Lucy01.html
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

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