¿Existe la 'posesión perfecta'? | Proyecto Emaús

¿Existe la ‘posesión perfecta’?

¿Existe tal cosa como la “posesión perfecta”, es decir, alguien poseído a tal punto de que ya no es posible distinguir entre la persona y el espíritu controlador? Fue un concepto empleado por el autor y ex jesuita, Malachi Martin, en su escalofriante libro “Hostage To The Devil” (“Prisionero del demonio“).

¿Han habido líderes mundiales que estén perfectamente poseídos, tanto en la historia como ahora? ¿Fue Joseph Stalin un ejemplo obvio?

De acuerdo con el autor, la “posesión perfecta” describe un estado en el que una persona no solo invita libremente al demonio a poseerlo, sino que también coopera, con pleno consentimiento de la mente y de su voluntad, con el deseo malicioso de destruir el Reino de Dios. Algunos piensan que este tipo de malevolencia humana no es posible, pero están equivocados.

De este aterrador fenómeno, Malachi Martin escribe que a medida que el término se aplica, una víctima de posesión perfecta está absolutamente controlada por el mal y no da ningún indicio externo, ninguna pista, de lo demoníaco que reside en su interior. Él o ella no se estremecerán, como lo harán otros que están poseídos, a la vista de los símbolos religiosos como un crucifijo o un Rosario:

“Los perfectamente poseídos no se detendrán ante el toque del agua bendita ni dudarán en discutir temas religiosos con ecuanimidad, compostura y calma. Quizás nunca sepamos por qué las personas se entregan tan perfectamente a la fuente del mal, pero el hecho es que hay personas cuyas vidas están tan dedicadas a la promoción del Reino de las Tinieblas como las nuestras lo están en la promoción del Reino de Dios.”

El estado más extremo es la posesión perfecta, cuando el demonio ha tomado el control completo. Pero, ¿La persona perfectamente poseída… está totalmente perdida?

La oración y el ayuno son poderosos! Pero la persona tendría que cooperar completamente, y este es un problema real, ya que los “perfectamente poseídos” suelen ser tan arrogantes que nunca admitirían un problema espiritual.