Evidencia arqueológica que prueba la existencia de Jesús

¿Existe evidencia a favor de la fe cristiana?

Los no creyentes y escépticos a menudo se refieren a la irracionalidad “propia” de la gente de fe, aquellos quienes creen basados en evidencias insuficientes.  Si nuestras intuiciones morales y sentimientos formaran la suma total de nuestras evidencias para apoyar el cristianismo, sería entonces “natural” estar de acuerdo en que tal fe carece de coherencia racional.

Todos estos lugares que se detallan a continuación, son mencionados en la Biblia y en la actualidad, se ha demostrado fehacientemente, que en verdad existieron.

La Iglesia de la Natividad

El lugar donde nació nuestro Señor Jesucristo. Crédito: Foros de la Virgen.

La evidencia de Jesús comienza con el lugar de su nacimiento en Belén. La Iglesia de la Natividad generalmente se considera un sitio histórico creíble, con la tradicional cueva del nacimiento de Cristo que está marcada por la adornada Estrella de Belén, que marcaría el lugar exacto se su nacimiento.

Nazaret y el mar de Galilea

Una barca encontrada en el mar de Galilea. Data del siglo I. Crédito: Travellers & Tinkers

Nazaret, la ciudad donde Jesús pasó su infancia todavía está activa hoy. Además, los antiguos puertos que coinciden con el registro bíblico. De hecho, un bote de pesca Galileo del primer siglo fue descubierto recientemente preservado en el barro. Aunque no se tiene idea de a quién pertenece, coincide con el registro bíblico de los botes empleados por los discípulos de Cristo.

Cafarnaúm

Restos de la Sinagoga de Cafarnaúm. Crédito: Eddie Gerald

Cafarnaum, un pueblo visitado frecuentemente por Jesús, es una zona actualmente protegida donde diversas excavaciones arqueológicas tienen lugar. Los sitios específicos de interés incluyen la sinagoga en Cafarnaúm donde Jesús curó a un hombre con un espíritu inmundo y pronunció el sermón sobre el pan de vida, y la casa de Pedro donde Jesús sanó a la suegra de Pedro y otros.

Otros sitios arqueológicos

El pozo de Jacob, donde tuvo lugar el encuentro entre Jesús y la samaritana. Crédito: Jeremiah K Garrett.

Otros sitios arqueológicos involucrados en el ministerio de Cristo incluyen a Corazín (donde Jesús enseñó en la sinagoga), Kursi (el milagro de los cerdos), Tabgha (panes y peces), el Monte de las Bienaventuranzas (Sermón del Monte), Cesarea de Filipo (la confesión de Pedro), y el pozo de Jacob donde Jesús habló a la mujer samaritana.

En Jerusalén, aún vemos los cimientos del Monte del Templo judío construido por Herodes el Grande. Otros sitios notables en Jerusalén incluyen los “Pasos del Sur” donde Jesús y sus seguidores entraron al Templo, el estanque de Betesda donde Jesús sanó a un hombre lisiado, y el estanque recientemente descubierto de Siloé donde Jesús curó a un ciego.

Evidencia de Jesús – Sus últimos días y Crucifixión

El Jardín de Getsemaní en la actualidad. Crédito: Wikimedia Commons.

La evidencia de Jesús en los eventos que llevaron a su crucifixión comienza a través del Valle de Kidron, desde Jerusalén en el Monte de los Olivos. Allí, podemos caminar en medio de los centenarios olivos del Jardín de Getsemaní donde Jesús oró antes de su captura. Desde allí podemos mirar hacia atrás a través del Valle de Kidron, por la Puerta Dorada por la que Cristo entró en Jerusalén para su juicio, flagelación y muerte.

El Santo Sepulcro. Lugar donde se depositó el cuerpo de Cristo en la víspera del Domingo de Resurrección.

En otros lugares, encontramos más evidencias de Jesús y los líderes que presidieron su juicio y crucifixión, incluida una inscripción que menciona al procurador romano de la época, Poncio Pilato, y los huesos reales del sumo sacerdote judío de la época, Caifás, conservados en un osario ornamentado. La evidencia continúa en todo Jerusalén, donde podemos estar en el lugar del juicio de Poncio Pilato, llamado Gabbatha, y luego caminar por la Vía Dolorosa, donde Cristo llevó su propia cruz al Calvario.

La entrada a una antigua prisión otomana conocida como el Kishle en la Ciudad Vieja de Jerusalén construida sobre el lugar donde Cristo habría sido juzgado por Pilato.  (Crédito de la foto: Wikimedia Commons)

La gran iglesia del Santo Sepulcro es considerada por la mayoría de los eruditos como un sitio histórico confiable que cubre las ubicaciones de la crucifixión y el entierro de Cristo. Increíblemente, un hueso de talón de 2.000 años de antigüedad perforado por un clavo de hierro fue descubierto recientemente en un cementerio de Jerusalén. Esto arroja más luz sobre la práctica de la crucifixión de los romanos durante el primer siglo.

 

 

 

Los huesos de Caifás

Osario de Caifás. Dominio Público.

En noviembre de 1990, arqueólogos recobraron los huesos de Caifás, sumo sacerdote desde el 18 al 37 d.C., en un osario en Jerusalén. El frente del osario estaba bellamente adornado, y una inscripción en dos lados llevaba el nombre Yusef bar Caifa, en hebreo. Los soldados, al arrestar a Jesús, le llevaron ante Caifás, el sumo sacerdote. Encontramos el relato de este incidente en Mateo 26.

 

El estanque de Siloé

Vista del estanque de Siloé. Crédito: Wikimedia Commons.

El estanque o piscina de Siloé, que originalmente se pensó que había sido descubierto a principios de los años 1900, despertó nuevo interés a finales del 2004. Un equipo de desagües descubrió unos escalones de piedra cerca de 182 metros del estanque original, lo que despertó el interés de los arqueólogos. El estanque tenía importancia histórica como baño público, para lavarse antes de entrar al Templo, pero por años la gente se ha preguntado cómo el pequeño y estrecho estanque original pudo haber cumplido este propósito. El recién descubierto estanque mide 69 metros en un lado, formando un rectángulo con gradas descendentes hasta el agua. Bíblicamente, este estanque fue el lugar donde Jesús sanó al hombre ciego de nacimiento.

 

Otros descubrimientos arqueológicos notables.

Restos arqueológicos en Gat, lugar de origen del personaje bíblico Goliat: Crédito: Ori.

Durante excavaciones en Gat, hogar del guerrero filisteo Goliat, arqueólogos han descubiertos un fragmento de cerámica inscrito con dos variaciones Proto-Semíticas del nombre “Goliat.” (1ra de Samuel 17:4)

En Megido, en el norte de Israel, al extender una prisión israelí, trabajadores descubrieron un bello piso de mosaicos con la inscripción “construido en honor de Jesucristo el Dios”. Descubrimientos tales como estos respaldan la exactitud de los textos bíblicos como narrativas históricas y también avalan la existencia de Jesús y la opinión imperante de su divinidad entre los primeros cristianos.

 

Fuentes

https://www.allaboutworldview.org/spanish/el-bien-contra-el-mal.htm
https://www.allaboutarchaeology.org/evidence-for-jesus.htm
https://www.timesofisrael.com/archaeologist-believes-hes-found-site-of-jesuss-trial-by-pontius-pilate/

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