Esquizofrenia Social y el Fin de los Tiempos

Vivimos en una época donde quieren que los sacerdotes se casen y que los casados se divorcien.

Quieren que los heterosexuales tengan relaciones sin compromiso, pero que los gays se casen en la iglesia.

Que las mujeres se vistan como hombres y asuman papeles masculinos y que los hombres se conviertan en “frágiles” como mujeres.

No hay plazas para los pacientes en los hospitales, pero hay incentivos y patrocinio para quien quiere hacer cambio de sexo, y el acompañamiento psicológico gratuito para quien desea dejar la heterosexualidad y vivir la homosexualidad, pero no hay ningún apoyo de este mismo para quien desea salir de la homosexualidad y vivir su heterosexualidad.

Estar a favor de la familia y la religión es dictadura, pero orinar sobre los crucifijos es expresión artística y libertad de expresión.

Vivimos en una época en la que nuestros hijos han aprendido a tener las cosas antes que las pidan, en una época en la que todo son derechos y parece que nadie tiene obligaciones, en un tiempo en el cual todos quieren disfrutar pero luego no quieren hacerse cargo de las consecuencias de sus actos.

Favorecen la salida de la mujer del hogar para hacer “que se sienta realizada” y el número de peleas y divorcios es más grande que nunca, así como el de suicidios por parte de la población femenina.

Quieren expropiar las catedrales católicas para convertirlas en economatos y propician la construcción de mezquitas en los territorios cristianos.

Quieren que las mujeres que tienen embarazos no deseados puedan abortar alegando “trastornos psicológicos” y luego tienen que pagar sus terapias y medicaciones psiquátricas producidas por el síndrome post-aborto.

Quieren adoctrinar en la ideología de género y educación sexual a nuestros hijos en las escuelas y pretenden penalizar a los padres por llevarlos a la iglesia.

Thomas Beatie se hizo famoso en todo el mundo en 2008 tras convertirse en el primer hombre embarazado del planeta.

Quieren que los homosexuales sean padres, y que las familias verdaderas usen métodos anticonceptivos para procrear los hijos a cuentagotas.

Quieren el aborto que mata millones de seres humanos en el mundo, y hay millones de matrimonios queriendo engendrar un hijo sin conseguirlo o deseando poder adoptar uno y se lo impiden.

Quieren que no se sea intolerante con el islamismo, y prohíben rezar en público el Santo Rosario o poner un Belén en el ayuntamiento de Madrid.

Quieren terminar con la vida de los bebés por el aborto y de los ancianos a través de la eutanasia, y lloran por los animales sacrificados.

Quieren “preservar de embarazos indeseados” a las chicas, e invitan a los jóvenes desde las propias escuelas a tener “sexo seguro” regalándoles condones y anticonceptivos que fallan, sin invitarlos a la castidad.

Quieren que las mujeres aborten y que los hombres se embaracen.

Impiden a los menores de 18 años tomar alcohol o comprar tabaco y permiten a las niñas menores abortar sin conocimiento de los padres o acercarse a su ambulatorio y solicitar la píldora del día después también a espaldas de los mismos.

La lista sigue y seguirá, porque la imbecilidad del hombre cuando se aleja de Dios no tiene límites.

Todas estas cosas, azuzadas por el ambiente anticlerical por estar en un mundo que vive de espaldas a Dios, en el cual el hombre es instigado más que nunca por los tres enemigos más acérrimos de su alma y que no son otros que mundo, demonio y carne.

Realmente, cuando nos apartamos del camino, cuando buscamos endiosarnos y vivir la vida como si Dios no existiera vemos como pasan estas cosas que escribe este buen sacerdote a quien no conozco, pero que tiene más razón que un santo:

Si no es el fin de los tiempos, debe ser el ensayo…

No podemos elegir los tiempos en los que nos toca vivir. Lo único que podemos hacer, es decidir que hacer con el tiempo que se nos ha dado.

Adaptación del texto: Juliana Ferron , Montserrat Sanmartí Fernández
Autor: Padre Gabriel Vila Verde

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