El Vaticano devolverá la Túnica Ensangrentada de Santo Tomas Becket


El Santo es venerado tanto por la Iglesia Católica como por la Anglicana

Con motivo del 850 aniversario del asesinato del antiguo arzobispo de Canterbury y los 800 años de la creación de su santuario, El Vaticano devolverá al Reino Unido la túnica del santo.

El 29 de Diciembre de 1170, el arzobispo de Canterbury Tomás Becket fue asesinado en el atrio  de su catedral luego de una larga y acalorada disputa con el rey Enrique II (1133-1189) por el tema de la independencia y autoridad de la Iglesia con respecto a la corona. Posteriormente,  Becket fue canonizado por el papa Alejandro III y el lugar convertido en santuario. Allí se conservaba como reliquia, la túnica ensangrentada del santo.

Cuando debido a la reforma Enrique VIII rompe con Roma, se ordenó la disolución de todos los monasterios, incluido el de Canterbury.  El reliquiario que contenía la túnica ensangrentada de Becket, fue entonces cedida al Papa por el padre de Enrique VIII, Enrique VII  y desde ese entonces se conserva en Roma. La túnica permanece actualmente en la Basílica de Santa María Maggiore, una de las iglesias papales en Roma.

En las conversaciones toman parte el Ministerio británico de Exteriores, a través de su Embajada en la Santa Sede, y el padre Robert McCullock, procurador general de la Sociedad Misionera de San Columbano, quien ha sugerido la idea del retorno de la túnica.

«Los archivos de la Basílica de Santa María Maggiore muestran que la túnica ha sido conservada desde 1485. Hay una teoría de que Enrique VII entregó la túnica del gran santo inglés y mártir al papa de entonces porque quería complacerle ya que pretendía que canonizase a Enrique VI«, señaló McCulloch.

Según cuenta la tradición, Enrique dijo de la insistencia de Becket por la independencia de la Iglesia: “¿No habrá nadie capaz de librarme de este cura turbulento?”. Y agregó: “¿Qué miserables zánganos y traidores he alimentado y educado en mi casa, que dejan que su señor sea tratado con tal vergonzoso desdén por parte de un clérigo de humilde cuna?”.

Fueron cuatro caballeros anglo-normandos que mataron a Becket (enviados por el rey) cuando lo atacaron por la espalda con sus espadas en el atrio de su propia catedral: Reginald Fitzurse, Hugo de Morville, William de Tracy y Richard Brito.

La noticia del asesinato de Becket corrió como reguero de pólvora y conmocionó al mundo cristiano. El Papa, como penitencia, ordenó a los caballeros que hicieran una peregrinación a Tierra Santa, descalzos, y les ordenó vivir en soledad en la Montaña Negra próxima a Antioquía, de la que se piensa que nunca volvieron.

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