El Santo Grial está en Valencia


El Santo Grial

El Santo Grial es en realidad una sencilla taza a la que se le ha agregado una estructura de oro. Crédito: Catedral de Valencia.

Según la tradición, el Santo Grial, que se conserva en la Catedral de Valencia, fue el cáliz del que bebieron Jesús y sus discípulos en la Última Cena. Se trata de una sencilla una taza tallada a partir de una piedra de ágata , a la que se le ha añadido una estructura de oro con dos asas que los une. El conjunto mide 17 centímetros de altura. La copa es de forma semiesférica, con un diámetro de 9 centímetros y constituida por ágata, de color rojo obscuro, cuyo estudio arqueológico muestra que habría sido labrada en Palestina o Egipto entre el siglo IV a.c. y el primero de nuestra era.

En los albores del cristianismo, este vaso de suma trascendencia, no pudo ser olvidado tras la muerte del Redentor, tanto más cuanto los discípulos se reunieron varias veces en el Cenáculo. Así se explica el que el Santo Cáliz apareciese en Roma, llevado según la tradición desde Jerusalén por san Pedro.

Transcurrieron, pues, dos siglos y medio en los que existen claros indicios de que el cáliz fue utilizado por los pontífices para celebrar la Santa Misa. Según ha indicado Antuñano, «lo que más impresiona al investigador es que el canon litúrgico romano de los primeros Papas, en el momento de la consagración, decía textualmente: «tomando este glorioso cáliz«, refiriéndose a «este» solamente».

“Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros”. Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo: “Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”

La tradición cristiana cuenta que tras la última cena en Jerusalén, el grial fue guardado y utilizado por los apóstoles. De allí habría pasado a Antioquía, llevado por san Pedro. Posteriormente se habría trasladado a Roma, donde fue usado por los primeros papas.

La historia del Cáliz cuenta que, en la persecución del emperador Valeriano antes de morir, el Papa Sixto II entregó las reliquias, las alhajas y el dinero a su diácono Lorenzo, natural de Huesca (España), quien también fue martirizado, no sin que antes enviara a la ciudad natal el Cáliz de la Eucaristía acompañado de una carta suya. Ocurría todo ello el año 258 o, según algunos autores, el 261.

La copa permaneció en Huesca hasta la invasión musulmana. El obispo de la ciudad, Audeberto abandonó con el Santo Cáliz su tierra en el 713 para refugiarse en la cueva del monte Pano donde vivía el ermitaño Juan de Atarés; lugar en el que posteriormente se fundó y se desarrolló el monasterio de San Juan de la Peña; del que surgió un núcleo de hombres esforzados que acometieron la reconquista contra los mahometanos.

El Santo Grial

Monasterio de San Juan de la Peña. Wikimedia Commons.

Tuvo esta lucha caracteres épicos, que no dejaron de ser aprovechados por la creación literaria, ya que, según historiadores de la literatura, constituyen el origen o la fuente de poemas tan célebres como los de Cristián de Troyes o Wolfram de Eschenbach, con su héroe Parceval o Parzival, que es posteriormente al Parsifal de Ricardo Wagner. En todos estos poemas hay un Vaso maravilloso, al que se denomina «Graal» o «Grial» y cuya relación con el Santo Cáliz es fácil comprender.

La presencia del Santo Cáliz en San Juan de la Peña está testificada por un documento del 14 de diciembre de 1134. El 26 de septiembre de 1399 el Cáliz pasó a ser custodiado en Zaragoza, a petición del rey de Aragón, don Martín el Humano.

En el texto de entrega, que se conserva en Barcelona, se hace constar que el Santo Cáliz fue remitido desde Roma con una carta de San Lorenzo. Durante el reinado de don Alfonso el Magnánimo la reliquia fue trasladada a Valencia. Desde el 18 de marzo de 1437 se conserva en la catedral de esa ciudad, según un documento en el que se refiere al «Cáliz en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena».

La historia más dramática y sublime de la humanidad «El Santo Cáliz no se conoce suficientemente ni dentro ni fuera de España», asegura Antuñano, mexicano residente en España, que considera que «su valor no está en un rigor científico plenamente demostrado, por más que la arqueología misma no tenga nada que objetar contra su autenticidad, sino por el simbolismo que tiene con la Cena del Señor: vale porque es signo y figura de la institución de la Eucaristía y esto es mucho más grande que cualquier vestigio histórico».

Según Antuñano, «cuando se desvela el misterio del Grial, uno se da cuenta de que no tiene nada de enigma esotérico, aunque lo que encierra es la historia más dramática, romántica y sublime que la humanidad ha vivido: la historia del Verbo hecho Hombre y Eucaristía».

¿Una inscripción árabe en el Santo Cáliz de Valencia?

Es en el pie de la copa donde se alberga un pequeño secreto que pasa normalmente desapercibido al visitante. En una de las vertientes del pie, en el lado izquierdo, aparece grabada una inscripción, teóricamente árabe, en caracteres cúficos.

El Santo Grial

Los caracteres árabes visibles en el pie del Santo Cáliz. Crédito: Catedral de Valencia.

Quizás el primero en estudiar esta curiosa inscripción fue el Catedrático de Arqueología de la Universidad de Zaragoza Antonio Beltrán, elegido durante el Congreso Eucarístico de 1952 para realizar un estudio científico del Santo Cáliz o Santo Grial de Valencia.

Una vez realizados los estudios y exámenes pertinentes, el profesor Beltrán encontró en el pie del Cáliz, y casi paralela al eje menor de este, una inscripción de poco más de 1,5 cms. en caracteres cúficos.

Estos caracteres podrían leerse como “lilzahirati”, “para el que reluce”, o “para el que brilla”, lo que haría una clara alusión a Cristo. Hace un tiempo, la prensa se hacía eco del trabajo de investigación del Catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia Gabriel Songel, trabajo que sin embargo ya fue publicado en el mes  de abril del 2016  en el número 13 de la “Revista de Bellas Artes” de la Universidad de la Laguna (Tenerife).

El Santo Grial de Valencia: genuino con un 99.9%

En Febrero del año 2019, una investigación avalada por la Universitat de València (UV) concluye que el Santo Cáliz que alberga la Catedral de Valencia es, con un 99,9% de probabilidades, el que empleó Jesús en la Última Cena. Así se recoge en la tesis doctoral realizada por la valenciana Ana Mafé, que de esta forma confirmaría la autenticidad de la pieza llegó a España en 1437.

Mafé es doctora en Historia del Arte por la UV, vicepresidenta de la Asociación Cultural del Camino del Santo Grial y cuenta con varios reconocimientos, como el primer premio en el congreso internacional científico-profesional de Turismo Cultural por el trabajo ‘Aragón territorio grial’, una investigación realizada entre Valencia y Zaragoza que estudiaba las posibilidades de crear una ruta hasta la capilla del Santo Cáliz.

Con pruebas documentales y científicas partiendo del estudio más importante realizado en los años 60 por el cronista Antonio Beltrán. «Quien en 1960 –indica la investigadora– nos cuenta unas cosas que se han ido perpetuando y constatando por el resto de investigadores que hasta la fecha han estado en contacto con la pieza». La primera de ellas, la estructura de la copa que, por su forma, proviene del siglo I o II antes de Cristo. «Teníamos claro el cuándo, pero no el dónde, nos faltaba su DNI», ha matizado Mafé.

La segunda «pista» la dio el estudio volumétrico, tras el que descubrieron que la copa tiene una capacidad de «dos reviíts y medio. Esto significa que la copa está hecha con medidas hebreas ad hoc». Al tratarse de una copa hebrea, «coetánea a la época de Herodes», la datación en su primitivo entorno la sitúa, según la tesis, en el periodo del segundo templo de Jerusalén.

Con los resultados obtenidos de la tesis, la doctora Ana Mafé ha empleado además la regla de Laplace, un barómetro científico de probabilidad, sobre las cuestiones técnicas que debería de cumplir el Santo Grial, en base a los preceptos judíos del siglo I y a la tradición que sustenta a cada una de las supuestas copas que se han sometido a dicha prueba.

Así pues, ante este mismo escenario, el cáliz de Valencia cumple el 99,9% de los requisitos, mientras que el porcentaje para el cáliz de doña Urraca de León es del 33%. «Esta solo es una regla matemática de probabilidad, mi metodología es la iconográfica, la de la Historia del Arte», ha querido incidir la experta.