El poder del agua bendita


agua bendita

Nunca subestime los beneficios que se reciben por medio del agua bendita, uno de los sacramental de la Iglesia Católica.

Entre los tesoros de la Iglesia Católica están sus numerosos sacramentales. Estos, según el Catecismo de la Iglesia Católica (n. 1667), son signos sagrados que tienen cierta semejanza con los sacramentos. Los sacramentales incluyen acciones y objetos: bendiciones dadas por sacerdotes a personas y objetos; exorcismos; bendición de objetos de devoción como estatuas, velas, medallas, rosarios, crucifijos, imágenes religiosas, cenizas y escapularios.

La Iglesia Católica, los define exactamente así:

La Santa Madre Iglesia instituyó, además, los sacramentales. Estos son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia. Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida.

Santa Teresa de Ávila dijo:  «Por larga experiencia he aprendido que no hay nada como el agua bendita para ahuyentar a los demonios y evitar que vuelvan».

Cuando se usan adecuadamente (dignamente), los sacramentales  nos ayudan y predisponen a recibir los principales efectos de los sacramentos.

Diferencias entre los sacramentales y los sacramentos

Es necesario recalcar las principales diferencias entre ambos, porque muchas personas por error, confieren a los sacramentales, cualidades propias de los sacramentos.

  • Los sacramentos producen efecto por su propia virtud (ex opere operato)… los sacramentales, sólo por la devoción del que los recibe (ex opere operantis).
  • Los sacramentos contienen y confieren la gracia habitual o santificante… los sacramentales nos alcanzan tan sólo gracias actuales.
  • Sólo Cristo puede instituir e instituyó de hecho los sacramentos… los sacramentales, en cambio, han sido instituidos por la Iglesia.
  • Los sacramentos son necesarios para la salvación… los sacramentales, no.
  • Los sacramentos son siete y nada más que siete, como definió el Concilio de Trento: bautismo, confirmación, penitencia, eucaristía, unción de enfermos, orden sacerdotal y matrimonio.
  • Los sacramentales son muchísimos. Ejemplo: letanías, aspersión con agua bendita, limosnas, bendiciones, pan bendito, bendiciones de casas, campos, coches, exorcismos…

Efectos producidos por los sacramentales recibidos dignamente

  • Obtienen las gracias actuales con especial eficacia por la intervención de la Iglesia (ex opere operantis Ecclesiae).
  • Perdonan los pecados veniales por vía de impetración (ex opere operantis), en cuanto que por las buenas obras que hacen practicar y por la virtud de las oraciones de la Iglesia excitan en el sujeto sentimientos de contrición y actos de caridad.
  • A veces perdonan toda o parte de la pena temporal debida por los pecados pasados, en virtud de las indulgencias que suelen acompañar al uso de los sacramentales (v.gr., del agua bendita).
  • Nos obtienen gracias temporales si son convenientes para nuestra salvación (v.gr., la salud corporal, defensa contra las tempestades, etc.)

¿Cuáles son los principales efectos del agua bendita?

Si uno se santigua con agua bendita con devoción, ello produce tres efectos: Atrae la gracia divina, purifica el alma y aleja al demonio.

El gesto de santiguarse con agua bendita, nos trae gracias divinas por la oración de la Iglesia. La Iglesia ha orado sobre esa agua con el poder de la Cruz de Cristo. El poder sacerdotal ha dejado una influencia sobre esa agua.

Su efecto más importante es alejar al demonio, que «ronda como león rugiente buscando a quien devorar»

 

Al mismo tiempo purifica parte de nuestros pecados, tanto los veniales como el reato que quede en nuestra alma.

El tercer poder del agua bendita es alejar al demonio. El demonio puede entrar perfectamente en una iglesia, sus muros no le contienen, el suelo sagrado no le refrena; sin embargo el agua bendita sí que le aleja. Aunque nosotros “con los ojos del cuerpo”, no podamos ver la Cruz que forma el agua bendita en nuestro cuerpo al santiguarnos, el demonio sí que la ve. Para él esa Cruz es de fuego, es como una coraza que no puede traspasar.

Para bendecir el agua hay una oración especial en latín. Sobre ella se echa sal bendita en el momento de la bendición del agua. El agua, bendecida de este modo, tiene poderes especiales en la lucha contra el demonio y las tentaciones. . El demonio le tiene más miedo al agua bendita que al crucifijo.

El agua bendita en la vida diaria del Católico

El agua bendita nos es familiar a todos, pero ¿cuánta importancia le damos en nuestras vidas a este sacramental? Consideramos realmente su importancia, cuando en nuestro ir y venir, por las entradas de las iglesias, metemos sus dedos en las fuentes que la contienen?,  ¿Cuánto beneficio hay en el uso despreocupado y distraído de este tesoro de nuestra fe?

Los sacramentales, a diferencia de los sacramentos, no tienen poder para conferir gracia. Por el contrario, dependen de nuestra disposición para usarlos. Para apreciar mejor el valor del agua bendita, podemos considerar la hermosa y simbólica ceremonia de bendición de la Iglesia.

agua bendita

Debemos ser conscientes de la importancia de los beneficios que se reciben por medio de los sacramentales como el agua bendita.

Al bendecir el agua ordinaria para convertirla en este sacramental, el sacerdote primero recita un exorcismo sobre ella. Un exorcismo es en sí mismo un sacramental, que destierra a los espíritus malignos. Según los Padres de la Iglesia, los demonios, al ser ángeles expulsados del Cielo, conservaron su poder, incluso aquel que poseen sobre los objetos inanimados. Por lo tanto, cuando la Iglesia toma algún objeto material para su uso para la salvación de las almas y la gloria de Dios, a menudo exorciza ese objeto para liberarlo del poder y la influencia de los demonios.

El agua bendita, como todo sacramental, nos invita en las diversas circunstancias del día a invocar el socorro del Divino Espíritu Santo, para el bien de nuestra alma y de nuestro cuerpo.

La bendición ceremonial del agua incluye la sal como un signo de salud, tanto del cuerpo como del alma. La sal es bendecida y exorcizada antes de ser mezclada con el agua con tres cruces hechas sobre ella. Cuando la sal es bendecida, el sacerdote acude al «Dios viviente, el Dios verdadero, el Dios santo», pidiendo que aquellos que usen el agua, puedan tener salud física y espiritual, que los espíritus malignos puedan abandonar cualquier lugar donde se rocíe, y para que aquellos que se rocían puedan ser santificados y liberados de la impureza y de cualquier ataque de los demonios.

El sacerdote luego reza sobre el agua, suplicando a la Santísima Trinidad – Padre, Hijo y Espíritu Santo – que expulse a los demonios del mundo y les haga perder su influencia sobre la humanidad. Luego le pide a Dios que haga que el agua sea efectiva para expulsar el mal y curar enfermedades.

Es en este punto que se agrega la sal, rociada en cruces sobre el agua como se dijo anteriormente, mientras el sacerdote reza: «Que esta mezcla de sal y agua se haga en el nombre del Padre y del Hijo y de el Espíritu Santo». El sacerdote luego le pide a Dios que santifique la sal y el agua, para que su aspersión pueda alejar a los espíritus malignos y traer el Espíritu Santo.

Agua Bendita

El agua bendita puede ser empleada antes y después del rezo del Santo Rosario.

La Iglesia nos insta a que usemos agua bendita con frecuencia, ya que es un recordatorio de nuestro bautismo y es medio eficaz para limpiarnos de los pecados veniales. Sin embargo, debemos usarla devotamente: debemos tener contrición por nuestros pecados y hacer la señal de la cruz mientras se dice: «En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo». Claramente, los gestos descuidados que se hacen con tanta frecuencia en la puerta de la iglesia no nos beneficiarán a todos. ¿Qué otro gesto es tan simple pero tan poderoso?

Oraciones para llevar a cabo una bendición con agua bendita

Forma Breve

Por esta agua bendita y por tu Preciosa Sangre, lava todos mis pecados, Señor. Amén.

Forma Regular

Dios, que para la salvación del género humano hiciste brotar de las aguas el sacramento de la nueva vida, escucha con bondad, nuestra oración e infunde el poder de tu bendición sobre ésta agua (hacer la señal de la cruz sobre el agua) para que sirviendo a tus misterios, asuma el efecto de la divina gracia que espante los demonios y expulse las dolencias y así, al ser rociados, tus fieles sean liberados de todo daño; que el sitio que será aspergido con ésta agua no residan los espíritus del mal y se alejen todas las insidias del oculto enemigo; haz que tus fieles manteniéndose firmes por la invocación de tu santo nombre sean libres de todas las asechanzas.

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor, Amén.

Oración de bendición del agua y la sal en latín

agua bendita

S – Adiutórum nostrum ♱ in nómine Dómini.

M – Qui feci coélum et terram.

 

Exorcismo de la sal

S – Exorcízo te, creatúra salis, per Deum ♱ vivum, per Deum ♱ verum, per Deum ♱ sanctum, per Deum, qui te per Eliséum prophétam in aquam mitti iussit, ut sanarétur sterílitas aquae: ut efficiáris sal exorcizátum in salútem credéntium: et sis ómnibus suméntibus te sánitas ánimae et córporis et effúgiat atque discédat a loco, in quo aspérsum fúeris, omnis phantásia et nequítia vel versútia diabólicae fraudis, omnísque spíritus immúndus adiurátur per eum qui ventúrus est iudicáre vivos et mórtuos, et saéculum per ignem.

M – Amen.

Oremus.

S – Imménsam cleméntiam tuam, omnípotens aetérne Deus, humíliter implorámus: ut hanc creatúram salis, quam in usum géneris humáni tribuísti, bene♱dícere, et sancti♱ficare tua pietáti dignéris: ut sit ómnibus suméntibus salus mentis et córporis:

Et quídquid ex eo tactum vel respérsum fúerit, cáreat omni immundítia, omníque impugnatióne spiritális nequítiae. Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per omnia saécula saeculórum.

M – Amen.

 

Exorcismo del agua

S – Exorcízo te, creatúra aquae, in nómine Dei ♱ Patris omnipoténtis, et in nómine Iesu ♱ Christi Fílii eius Dómini nostri, et in virtúte Spíritus ♱ Sancti:

Ut fias aqua exorcizáta ad effugándam omnem potestátem inimíci, et ipsum inimícum eradicáre, et explantéare váleas cum ángelis suis apostátitcis: per virtútem eiúsdem Dómini nostri Iesu Christi: qui ventúrus est iudicáre vivos et mórtuos, et saéculum per ignem.

M – Amen.

Oremus.

S – Deus, qui ad salútem humáni géneris, máxima quaéque sacraménta in aquárum substántia condidísti: adésto propítius invocatiónibus nostris, et eleménto huic multímodis purificatiónibus praeparáto, virtútem tuae bene♱dictiónis infúnde: Ut creatúra tua mystériis tuis sérviens, ad abigéndos dáemones, morbósque pelléndos, divínae grátiae sumat efféctum: ut quídquid in dómibus vel in locis fidélium haec unda respérserit, cáreat omni immundítia, liberétur a noxa:

Non illic resídeat spíritus péstilens, non áura corrúmpens: Discéndat omnes insídiae laténtis inimíci: et si quid est, quod aut incolumitáti habitántium ínvidet, aut quiéti, aspersióne huius aquae effúgiat atque discédat: ut salúbritas per invocatiónem sancti tui nóminis expetíta, ab ómnibus sit impugnatiónibus defénsa.

Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per omnia saécula saeculórum.

M – Amen.

(Se mezcla la sal en el agua poniéndola tres veces en forma de cruz)

S – Commíxtio salis et aquae párite fiat, in nómine Pa♱tris, et Fí♱lii, et Spíritus ♱ Sancti.

M – Amen.

S – Dóminus vobíscum

M – Et cum spíritu tuo.

Oremus.

S – Deus invíctae virtútis áuctor, et insuperábilis impérii Rex, ac semper magníficus triunphátor: qui advérsae dominatiónis vires réprimis: qui inimíci rugiéntis saevítiam súperas: qui hostíles nequítias poténter expúgnas: te, Dómine, treméntes et súpplices deprecámur ac pétimus ut hanc creatúram salis et aquae dignánter aspícias, benígnus illústres, pietátis tuae rore sanctífices: ut ubicúmque fúerit aspérsa, per invocatiónem sancti nómnis tui, omnis infestátio immúndi spíritus abigátur: terrórque venenósi serpéntis procul pellátur: et praeséntia sancti Spíritus nobis misericórdiam tuam poscéntibus, ubíque adésse dignétur.

Per Dóminum nostrum Iesum Christum, Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte eiúsdem Spíritus Sancti, Deus, per omnia saécula saeculórum.

M – Amen.

Este es el modo como se bendice el agua cuando hay que practicar los exorcismos. Es por ello que la usan frecuentemente los sacerdotes que los realizan. Lo difícil es encontrar a un sacerdote que bendiga el agua de este modo, pues se tarda casi cinco minutos. Lo normal es que el sacerdote bendiga el agua del mismo modo que bendice un rosario o medalla; pero lo que no saben muchos es que para bendecir el agua y que ésta tenga propiedades especiales, hay que hacerlo de este modo.

Formas en las que se puede usar el agua bendita

– Antes de emplear el agua bendita, es necesario hacer siempre un acto de contrición. –

agua bendita

– El agua bendita puede ser empleada para bendecirse a uno mismo luego de haber rezado el Santo Rosario. El rezo del Santo Rosario a diario, es también un excelente hábito en toda familia católica. Recuerda que «Familia que reza unida, permanece unida».

– Se puede utilizar el  agua bendita para orar y hacer la señal de la cruz sobre tu cónyuge e hijos antes de ir a dormir por la noche.

– El agua bendita se puede emplear luego de rezar a oración de Exorcismo y Liberación del papa León XIII mientras te desplazas por las habitaciones de tu hogar. Cuando concluyas, puedes emplear agua bendita para bendecirla.

– Es una muy buena idea el implementar una pequeña pileta de agua bendita y colocarla cerca de la puerta de ti hogar, así quien entre y salga pueda bendecirse.

– El agua bendita puede ser empleada de manera frecuente para bendecir las imágenes y cuadros religiosos presentes en tu hogar. Además, es otra buena idea tener una imagen de María o Jesús cerca de la pileta.

– Mantén una botella de agua bendita a un lado de la cama con este propósito. Muchos exorcistas recomiendan el mantener una botella de agua bendita en la mesa de noche o cerca del lugar donde uno duerme. Los demonios tienen pavor al agua bendita.

– Es una gran idea rociar tu espacio de trabajo con agua bendita, no sólo para protección espiritual mientras desempeñas tus labores, sino también para santificar tu trabajo diario para la gloria de Dios.

– La casa es iglesia doméstica y también necesita protección espiritual. Se puede rociar agua bendita en la casa, o pedirle a un sacerdote que bendiga formalmente tu casa con agua bendita, como parte de la ceremonia de bendición del hogar.

– Si algún amigo o familiar está enfermo, visítalo y bendícelo con agua bendita, lo cual además será una obra corporal y espiritual de misericordia. Si visitas a los enfermos en un hospital o asilo de ancianos, rocía bendiciendo su espacio vital con agua bendita y déjales una botella de agua bendita como un consuelo en sus momentos de necesidad.

– Las mascotas son amados compañeros para individuos y familias y, a menudo nos proporcionan un gran servicio, e incluso estos pueden ser bendecidos con agua bendita, porque toda la creación tiene el fin de dar gloria a Dios. Muchas parroquias en la fiesta de San Francisco de Asís tiene un rito de bendición para mascotas. Esto también se aplica a los animales de granja que proveen mano de obra, medios de subsistencia y alimento para los seres humanos. Si prefieres hacerlo tu mismo, aquí hay una oración para bendecir a las mascotas.

– Nunca subestimes el poder del agua bendita aplicada a tu vehículo para mantenerte a salvo del peligro, cuando se utiliza con fe y confianza en Dios. Recuerda que tu vehículo es, probablemente, el lugar más peligroso en el que pasa una cantidad significativa de tiempo diario. también puedes pedirle a un sacerdote que bendiga tu vehículo con agua bendita.

– Los católicos hacemos uso diario del rosario, misales, imágenes religiosas, devocionarios, crucifijos y mediante ellos vivimos parte de nuestra fe. Es posible llevar estos artículos a la parroquia local y pedir al sacerdote que los bendiga. Así, podremos contar en casa con objetos bendecidos por la Iglesia.

– En la antigüedad, antes de la aparición de los supermercados, cuando las familias obtenían mucho de su sustento diario de sus huertas y animales de corral, no vacilaban en esparcir agua bendita. La gente era muy dependiente de los cultivos para su subsistencia, la falta de lluvia o heladas tempranas resultaba devastadora.

– El agua bendita puede y debe ser usada en el combate espiritual. Frente a tentaciones que parecen poder más que nosotros mismos. Hacer la señal de la Cruz con agua bendita, es un escudo contra las sugerencias del demonio y de quienes le sirven.

– Muchos exorcistas incluso sugieren el uso del agua y sal bendita en la COCINA con el propósito de conservar y obtener salud de cuerpo y mente de los seres queridos y uno mismo. Esta era incluso una practica relativamente extendida en hogares devotos.

– Muchas personas con enfermedades crónicas o terminales ingieren agua bendita o toman sus medicamentos con ella como una ayuda para la curación o a manera de alcanzar las gracias necesarias para sobrellevar su estado y condición. Si decide tomar agua bendita, no tome agua ni de la pileta ni de la fuente bautismal. Lleve usted su propia agua embotellada y hágala bendecir por el sacerdote de su parroquia.

Por todo ello es bueno tener siempre agua bendita en casa. La podemos usar al levantarnos y acostarnos. También en cualquier momento que deseemos una fuerza o ayuda especial de Dios, y de modo particular cuando el demonio nos moleste.