El origen del árbol de Navidad

El árbol de Navidad, una costumbre navideña muy común para la mayoría de nosotros, tiene en su origen, conexiones tan diversas como interesantes. Se le ha vinculado con tradiciones antiguas provenientes de la civilización egipcia y del imperio Romano, con las primeras prácticas cristianas, e incluso con la nostalgia de la época victoriana. Sin embargo, la mayoría de los estudiosos señalan a Alemania como el origen del árbol de Navidad.

 

San Bonifacio vence a Thor

Una de las primeras historias relacionadas justamente con Alemania, tiene como protagonista principal a San Bonifacio. Allá por el año 722, se encontró con algunos paganos que estaban a punto de sacrificar a un niño en la base de un enorme roble, a Thor, el dios del trueno. Este roble, era considerado sagrado y era más comúnmente conocido como “El Roble del Trueno”.

El Santo y sus compañeros llegaron a la aldea en la víspera de Navidad justo a tiempo para interrumpir el sacrificio. Con su báculo de obispo en la mano, Bonifacio se acercó a los paganos, que se habían reunido en la base del Roble del Trueno, y les dijo: “aquí está el Roble del Trueno, y aquí la cruz de Cristo que romperá el martillo del dios falso, Thor“.

El verdugo levantó un martillo para ejecutar al pequeño niño que había sido colocado para el sacrificio. Pero en el descenso, el Obispo extendió su báculo para bloquear el golpe y milagrosamente rompió el gran martillo de piedra y salvó la vida del niño.

Aún con las miradas de los sorprendidos asistentes sobre sí, tomó un hacha y procedió a derribar aquel árbol, el que según la tradición, arrancado de sus raíces, cayó derribado por una poderosa ráfaga de viento que vino desde el bosque. El árbol cayó al suelo y se rompió en cuatro pedazos. Apuntando con su mano, señaló a un abeto que había crecido en la base del roble. San Bonifacio les dijo a todos:

“Este pequeño árbol, este pequeño hijo del bosque, será su árbol santo esta noche. Esta es la madera de la paz…Es el signo de una vida sin fin, porque sus hojas son siempre verdes. Miren como las puntas están dirigidas hacia el cielo. Hay que llamarlo el árbol del Niño Jesús; reúnanse en torno a él, no en el bosque salvaje, sino en sus hogares; allí habrá refugio y no habrán actos sangrientos, sino regalos amorosos y ritos de bondad”.

Tradiciones alemanas

La investigación sobre las costumbres de diversas culturas, ha demostrado muy a menudo, que ciertos árboles u hojas de estos, eran llevados durante el solsticio de invierno a los hogares a manera de simbolizar la vida en medio de la muerte. Se sabía que los romanos cubrían sus casas con las hojas de ciertos árboles de hoja perenne durante las calendas del 15 de enero.
Arboles enteros eran también llevados a los hogares durante la antigua fiesta Alemana del Yule, fiesta que originalmente tenía una duración de dos meses y que comenzaba en noviembre. El árbol Yule se colocaba en una maceta o recipiente lo suficientemente grande y era llevado a casa. Pero sin embargo, no existe evidencia concreta de que la tradición navideña de colocar el árbol de Navidad, provenga de esta antigua costumbre alemana.

El árbol del Paraíso

Esta historia se remonta a las representaciones religiosas del siglo XI. Uno de los más populares fue Paradise Play. La obra representaba la historia de la creación de Adán y Eva, su pecado y su destierro del Paraíso. El único accesorio en el escenario era el árbol del Paraíso, un abeto adornado con manzanas. La obra terminaría con la promesa del Salvador venidero y Su Encarnación. La gente se había acostumbrado tanto al árbol del Paraíso, que comenzaron a poner su propio árbol paradisíaco en sus casas el 24 de diciembre.

La reina Victoria y el príncipe Alberto

En Gran Bretaña el uso del árbol de Navidad fue introducido a principios del siglo XIX (años 1800s) luego de la unión personal de las coronas británicas y del Reino de Hanover (actual Alemania), al casarse el Rey Jorge III de Gran Bretaña con Carlota de Mecklenburg-Strelitz quien trajo consigo algunas tradiciones germanas entre las que se incluían el árbol de Navidad. En 1800, la Reina Carlota realizó una fiesta para niños en la que presentó un árbol navideño. En 1832, su nieta y futura Reina Victoria de Gran Bretaña, quien creció con la costumbre del árbol de Navidad, aún siendo princesa y con 13 años de edad escribió acerca del placer que le daba tener un árbol navideño lleno de adornos y regalos a su alrededor. Victoria  se casaría con su primo de origen alemán, Alberto, en 1840; y tras un grabado de la familia real que en 1848 fue publicado en el periódico Illustrated London News, en el que se muestra una imagen de la familia real junto a su árbol navideño en el Castillo de Windsor; popularizó la costumbre de armar árboles navideños entre los británicos. En 1850 esta misma imagen de la familia real británica llegaría a Estados Unidos, convirtiendo en poco tiempo al árbol decorado en una moda navideña también allí; una moda que perduraría hasta nuestros días.

Cualquiera sea la leyenda que desee transmitir, recuerde que la Navidad es el momento de celebrar el nacimiento de Jesús. El origen del árbol de Navidad no puede cambiar ese hecho.

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