El origen de la palabra «capilla»


San Martín de Tours

En la vida de San Martín de Tours, destaca una historia que ha sido ampliamente representada en su iconografía. Esta historia trata sobre el singular hecho que ocurriese mientras el santo aún era militar.

Durante un frio invierno, se hallaba el San Martín de Tours entrando a la ciudad de Amiens, cuando de pronto se topa en el camino con un mendigo casi helado, sin ropa. Tomando su espada, parte su capa por medio y entrega una de las mitades al pobre. Aquella misma noche el Santo tuvo una visión.  En ella veía a Cristo con su media capa puesta, que decía a los ángeles: «¡Mirad, este es el manto que me dio Martín el catecúmeno!»

Más sin embargo, el gesto de Amiens, dar media capa, fue superado, cuando siendo obispo, entregó su túnica entera a un mendigo, en un gesto menos conocido. Por eso, muchas veces de manera errónea confundiendo uno y otro gesto, se le representa como soldado romano, entregando la capa entera.

El medio manto de San Martín de Tours (el que cortó con la espada para dárselo al pobre) fue guardado en una urna y se construyó además un pequeño santuario para guardar esa reliquia. Como en latín para referirse al «medio manto» se dice «capilla» (capa pequeña), la gente decía: «Vamos a orar donde está la capilla«. Y de ahí viene el nombre de capilla, que se da a los pequeños salones que se hacen dentro de las iglesias para orar.