El milagro de las flores que se ha repetido durante seis siglos

La maravilla navideña ha ocurrido anualmente en una ciudad italiana desde el siglo XIV.

Los milagros de Navidad sí ocurren. Uno tuvo lugar durante la temporada de Navidad hace 682 años, un milagro que se ha repetido todos los años desde entonces, excepto por la mínima fracción de veces. Con el evento vino otro título para nuestra Santísima Madre – Nuestra Señora de las Flores.

Para ser exactos, el milagro tuvo lugar en la tarde del 29 de diciembre de 1336. El lugar: las afueras de Bra, Italia, que está en el camino a Turín, donde se encuentra la Sábana Santa de Turín, 27 millas al norte.

Una joven esposa llamada Egidia Mathis, que esperaba al primer hijo de su matrimonio, caminaba a casa esa noche de invierno. Cuando se acercó a uno de los pilares en el camino en el que se había pintado un fresco de la Santísima Virgen María con el Niño Jesús, vio a dos bandidos cerca. Egidia intimidada por sus amenazadoras miradas, sintió instintivamente  que la intención de estos era hacerle daño. Asustada, corrió hacia la Virgen de aquella columna y gritó pidiendo ayuda.

Una brillante luz emanó desde el pilar y de pronto, se apareció Nuestra Señora. Cuando María dirigió su mirada hacia los bandidos, estos espantados, salieron huyendo rápidamente. Nuestra Señora entonces sonrió a Egidia y la consoló. Una madre para su hija que de hecho pronto sería madre, antes de lo esperado. El estrés y la intensidad emocional de la situación de miedo, hicieron que la joven diera a luz a su bebé momentos después.

La visión y el nacimiento no fueron los únicos acontecimientos felices. Un seto cercano de arbustos de espino negro sin hojas que crecía alrededor del pilar que estaba cubierto de hielo, floreció, Quedó todo cubierto de flores blancas, miles de ellas.

Egidia corrió a casa con su hijo recién nacido en brazos, emocionada de contarles a todos lo que acababa de suceder. Le describió el evento a su esposo y él se lo contó a sus parientes y amigos; todos compartieron la increíble historia de la aparición de nuestra Santísima Madre y el milagro con sus vecinos, y toda la ciudad salió corriendo a ver el milagro de la Madonna dei Fiori (Nuestra Señora de las Flores).

Todos los años desde entonces, los endrinos florecen en este mismo lugar entre el 25 de diciembre y el 15 de enero. Sólo han habido dos excepciones: Los años 1914 y 1939, precisamente los años en que comenzaron ambas guerras mundiales.

Desde entonces, la floración anual, fuera de temporada, ha dejado a los científicos y botánicos rascándose la cabeza, como dice el viejo dicho. Los primeros exámenes de los endrinos comenzaron en 1700 y continuaron a través de los años, incluidos expertos del Jardín Botánico de la Universidad de Turín.

Los estudios han revelado que el endrino, una forma de ciruela silvestre, se supone que tiene solo una floración, siempre en la primavera, en algún momento entre marzo y abril; El suelo donde se producen estas floraciones milagrosas es de la misma calidad que otras áreas, por lo que no se han detectado causas anormales.

Aquí hay algo más en lo que pensar: el nombre botánico de la familia es Rosaceae. En otras palabras, es de la familia de las rosas, que durante mucho tiempo se han asociado con Nuestra Señora.

Los peregrinos y los santuarios

El flujo constante de peregrinos, motivó la construcción de una pequeña iglesia en el lugar preciso donde se encontraba el pilar. Dado que la corriente de peregrinos nunca se detuvo, sino que se incrementó, en el año 1626 lo que hoy es la antigua iglesia, llamada el “Santuario Antiguo“, fue construido para reemplazar a la primera modesta iglesia . La devoción a la Madonna dei Fiori, Nuestra Señora de las Flores, continuó creciendo y floreciendo a lo largo de los años y siglos, de modo que, en 1844, la iglesia tuvo que ser modificada nuevamente. Con la devoción continuamente en flor y siempre en crecimiento, un “Nuevo Santuario” se construyó en 1933.

El “Santuario antiguo” permanece, y una de sus capillas laterales, se haya una estatua más reciente de la Madonna dei Fiori. En otra de las capillas se haya la pintura de la Virgen de las Rosas, terminada en 1638 por el artista flamenco Jean Claret, pintor favorito de aquella localidad. La obra presenta a Nuestra Señora en una nube con el Niño Jesús, que sostiene rosas en su mano. Los ángeles vuelan alrededor de las flores en la representación.

En el santuario principal, la gran pintura sobre el altar destaca la escena tradicional del primer milagro, mostrando en la imagen, a Egidia, implorando a la Santísima Madre en busca de ayuda, mientras que los dos bandidos asustados están a punto de huir.

Una pintura al óleo grande similar, se eleva por encima del altar mayor en el Nuevo Santuario. En esta versión, mientras se muestra a Egidia nuevamente pidiendo ayuda a la Santísima Madre, sus brazos también se extienden hacia Nuestra Señora en acción de gracias, ya que los bandidos ya se han huido.

El santuario también alberga una estatua de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, que se lleva anualmente en procesión a través de la ciudad de Bra el 8 de septiembre, que no es solo la fiesta de la Natividad de María, sino también la fiesta patronal de la Madonna dei Fiori. Esta procesión anual comenzó a principios del siglo XVIII después de que la zona fue azotada por la plaga en 1742 y los ciudadanos prometieron ayunar con pan y agua hasta la vigilia de la Natividad de María y erigir una estatua. La plaga se calmó y se confeccionó una estatua de tamaño natural. En en su mano izquierda sostiene una rama floreciente del arbusto de endrino negro.

El siempre floreciente mensaje de Navidad

El Santuario de la Madonna dei Fiori (SantuarioMadonnaDeiFioribra.com) ofrece una interpretación del milagro: un mensaje atemporal para la Navidad y todas las estaciones.

El mensaje en línea explica que Nuestra Señora apareció “para defender la dignidad de una mujer y cuidar la vida naciente“, algo que siempre hace. María es la Madre de Cristo, todos sus discípulos y Madre de la Iglesia. El endrino que florece cada año en invierno y primavera, “es, a su vez, un signo de nuestra vida cristiana que siempre debe florecer donde estemos, incluso cuando las circunstancias son adversas o estemos atravesando momentos de dificultad“.

Agrega: “Nuestra Señora siempre nos invita a la conversión a través del sacramento de la reconciliación, hermana del bautismo, para nutrirnos con la Palabra de Dios, la Eucaristía y para perseverar en la oración“.

De hecho, estos son milagros de Navidad que pueden “florecer” para los fieles todos los días del año.

Fuentes

http://www.ncregister.com/blog/joseph-pronechen/miracle-of-the-flowers-repeats-for-six-centuries
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

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