El Lirio: Símbolo de la anunciación y de la Resurrección

Ya en el siglo VII, el Venerable San Beda (673-735) comparó a la Santísima Virgen María con el lirio blanco, simbolizando los pétalos la pureza virginal de su cuerpo, y sus doradas anteras, el resplandor de su alma.

Encontramos nuevamente referencia a la pureza de María cuando el gran San Bernardo (1090-1154) describió a Nuestra Señora  como “Violeta de humildad, lirio de castidad, rosa de pureza”.

La Iglesia enseñaba que la Anunciación tuvo lugar durante la primavera, “la estación de las flores”. Además, de acuerdo con eruditos contemporáneos a San Bernardo, la palabra Nazareth en hebreo, significa “flor”, por ello escribiría: “La Flor quiso nacer de una flor, en una flor, en tiempo de flores” (“Flos nasci voluit de flore, in flore et flore tempore“).1

La flor que los medievales encontraron como aquella que mejor simbolizaba la pureza de María, virgen antes del parto, durante el parto y después del parto (ante partum, in partu, post partem) fue el lirio, flor admirada por su pureza desde la antigüedad. Por ello, en el siglo XIV, era bastante común encontrar al lirio en las diversas pinturas que representaban la escena de la Anunciación. Entre el Arcángel Gabriel y la Santísima Virgen María, hay un jarrón con un lirio. En muchas escenas de la Anunciación pintadas durante el renacimiento, el arcángel también sostiene un lirio.

Hermosas leyendas surgieron para intentar explicar el origen de esta flor. Se llegó a decir que esta flor surgió de las lágrimas de Eva cuando fue expulsada del Jardín del Eden.Su color  habría sido el amarillo  hasta cuando Nuestra Señora se inclinó para recogerla, simbolizando así, el rol de la nueva Eva en la restauración de aquella inocencia perdida por Eva 2.

Alguna leyendas incluso hablan sobre un judío y un católico discutiendo sobre la virginidad perpetua de Nuestra Señora. El católico le dijo al judío:

“Nosotros creemos que así como el tallo del lirio crece y concibe el color del verde, y luego produce una flor blanca sin el arte del hombre o cualquier alteración del tallo, de esa misma manera, también Nuestra Señora concibió del Espíritu Santo y luego dio a luz a su Hijo sin mancha en su cuerpo, Aquel que es la flor y principal fruto de todos los hombres”.

El judío respondió:

“Cuando vea un lirio brotar de este jarrón, lo creeré y no antes”.

Entonces, de inmediato brotó un lirio, el más hermoso que jamás se haya visto. Y cuando el judío vio eso, se arrodilló y dijo:

“Señora, ahora creo que concebiste por obra y gracia del Espíritu Santo Jesucristo, al Hijo del Cielo, el hijo de Dios, y que fuiste virgen antes durante y después de tu parto”.

Luego, de esto, el judío se bautizo y se convirtió en un hombre muy piadoso. Por esta razón, el jarrón y el lirio se ponen entre Nuestra Señora y San Gabriel: “Porque así como este judío disputó con el católico sobre la concepción de Nuestra Señora, así Nuestra Señora le preguntó al Ángel acerca de la forma en que debería concebir y seguir siendo doncella antes y después “. 3

 

Por un milagro similar que involucra a un lirio, un piadoso monje dominico se curó de su duda sobre la maternidad virginal de la Virgen. Este monje se había vuelto hacia San Egidio para aliviar el recelo en su alma. San Egidio eliminó su duda sin desperdiciar palabras alguna. Simplemente golpeó la tierra con su báculo, y de inmediato un lirio surgió como un signo de la virginidad de Nuestra Señora antes del nacimiento de Nuestro Señor. Luego lo golpeó por segunda vez con su bastón, y surgió otro lirio como evidencia de su virginidad en Su nacimiento. Un tercer golpe con las palabras “Virgo postpartum” produjo el tercer lirio, confirmando la virginidad de Santa María después de su nacimiento. 4

Recordando este gran milagro, algunos artistas que representaron la escena de la Anunciación en los días del medievo, pintaron tres flores en un solo tallo. Por lo tanto, María llegó a ser asociada no solo con la rosa, sino con el lirio porque es una flor blanca, intacta y noble. El lirio también tenía fama entre los antiguos de tener el poder de curación, y en esto también correspondía a la Mujer que debía traer al mundo la cura de sus pecados.

El lirio de Pascua

Según una leyenda piadosa, después de la muerte y la resurrección de Nuestro Señor, algunas de estas hermosas flores se encontraron creciendo en el Jardín de Getsemaní, donde Jesús fue a rezar la noche antes de su Crucifixión. La leyenda dice que estas flores brotaron donde gotas de la sangre de Cristo cayeron mientras él oraba. 5

En la Edad Media y el Renacimiento, sin embargo, no era común ver el lirio en las pinturas de Resurrección. En cambio, casi invariablemente se muestra a Cristo saliendo de una tumba de la cual la piedra ya ha sido removida. Para ello, los antiguos maestros tenían una razón: deseaban retratar la profunda importancia que los Padres atribuían a la remoción de la piedra. La piedra antes de la tumba era un símbolo de la mesa de piedra sobre la cual se escribió la Antigua Ley: es la Antigua Ley  misma. Cuando Cristo resucitó de entre los muertos, aquella Ley ya no tenía ningún significado.

Fue solo a principios de 1900 que el lirio se convirtió en un adorno común en las iglesias y hogares en la temporada pascual y comenzó a ser utilizado comúnmente en las pinturas y representaciones de la Resurrección. En verdad, la flor se presta fácilmente como un símbolo apropiado de la Resurrección.

El bulbo aparentemente sin vida enterrado en el suelo representa la tumba de Cristo; de la tierra fría se libera nueva vida, recordando a Cristo resucitando de entre los muertos. Como Cristo, el lirio de Pascua renace para vivir de nuevo.

Esta gloriosa flor blanca parecida a una trompeta, simboliza su vida después de la muerte. El color blanco como la nieve representa la pureza del Divino Salvador, el oro representa su Realeza, mientras que la forma de trompeta representa la llamada de la trompeta de Gabriel al renacimiento y la nueva vida.

Por lo tanto, la flor conocida como el Lirio de Pascua se ha convertido en un símbolo de la Resurrección de Cristo y la misma flor, también conocida como el Lirio de la Virgen, representa la Anunciación.

Anotaciones.-

  1. Yrjö Hirn, The Sacred Shrine: A Study of Poetry and Art of the Catholic Church, London: Macmillan and Co, 1912, pp. 281, 282.
  2. Ibid., p. 281.
  3. Ibid., pp. 282-283.
  4. Ibid. These and other episodes are from Mirk’s Festial, a collection of 14th century French homilies that were often used as exemplars in sermons.
  5. Allan Swenson, Flowers of the Bible and How to Grow Them, Citadel Press, 2002, pp. 182-183.
  6. Émile Mâle, Religious art in France in the XIII century, London/NY, 1913, p. 194.

Fuentes

http://traditioninaction.org/religious/f034_EasterLily.htm
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *