¿Qué es el Ecumenismo?


 

el ecumenismo

El Ecumenismo, con qué frecuencia los católicos de hoy, no escuchamos pronunciar esta palabra… Casi a diario los titulares de los principales medios católicos la emplean aquí y allá… y muchísimas veces (la gran mayoría de las veces) lo hacen desvirtuando por completo su verdadero significado.  Siendo así, debemos mantener claramente en mente que hay un Ecumenismo y otro «ecumenismo». Pero… ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?

En realidad, la Iglesia de siempre, ha manejado un solo término y siempre en un sólo sentido. Es decir, que existe solamente una noción católica para esta palabra. El Ecumenismo, consiste en traer a todos los pueblos, juntos, reunidos debajo de la verdadera fe (por medio del bautismo, pues solo el bautismo nos hace hijos de Dios), guiados por un solo pastor.  Esta es la misión que Cristo encomendó a sus apóstoles: «Id y convertid a todos los pueblos». 

La «otra» definición de ecumenismo, es la opuesta de la primera. Es decir, no busca la conversión de nadie, ni el bautismo que nos hace hijos de Dios y parte de la Iglesia que Él estableció en la tierra. Por el contrario, pretende reunir a todas las religiones, bajo una sola persona que funja de guía. Cristo no enseñó esto.

Para ser verdaderamente ecuménicos, entonces, nosotros solo podemos favorecer el verdadero Ecumenismo, que afirma la unidad en la verdad y la singularidad de la Iglesia Católica como Guardiana y Maestra de esa verdad en su plenitud.

Los promotores del falso ecumenismo, sin importar cual sea su credo, tienen un elemento en común: No pueden aceptar la afirmación de la Iglesia de ser la única Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo. Una, Santa, Católica y Apostólica.

Ellos prefieren  un abanico emplumado de iglesias y preferencias teológicas, algunas congruentes, otras no tanto; algunas consistentes, otras no tanto; algunas incluso contradictorias entre ellas, pero no importa. Para ellos, «la plenitud de la verdad» sería el producto resultante de una mezcla de todas las religiones, creencias y opiniones teológicas.

Los defensores del falso ecumenismo, lo consideran encantador, no sectario, conveniente, ecuménico, abierto y dispuesto. Lo consideran propio de personas de «mente abierta». El problema es que «de mente abierta» puede significar muchas veces «cabeza vacía»  y un abanico de religiones tan plumoso, refleja la vacuidad del falso ecumenismo que tiene afligido a muchos sectores de la Iglesia en las últimas cinco décadas más o menos. Es la Verdad lo que nos hará libres, no el intercambio y la mezcla de opiniones personales.

¿Qué dice el Catecismo sobre el Ecumenismo?

El catecismo de la Iglesia Católica, nos dice sobre el Ecumenismo:

«Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es «auxilio general de salvación», puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación. Creemos que el Señor confió todos los bienes de la Nueva Alianza a un único Colegio apostólico presidido por Pedro, para constituir un solo cuerpo de Cristo en la tierra, al cual deben incorporarse plenamente los que de algún modo pertenecen ya al Pueblo de Dios».

816

 

Fuera de la Iglesia no hay salvación

Otra razón por la que el falso ecumenismo no es posible, es por el dogma que define, que fuera de la Iglesia no es posible la salvación:

La sagrada Escritura y la Tradición, enseñan que esta Iglesia peregrina  (La Iglesia Católica) es necesaria para la salvación. Cristo, en efecto, es el único Mediador y camino de salvación que se nos hace presente en su Cuerpo, en la Iglesia. Él, al inculcar con palabras, bien explícitas, la necesidad de la fe y del bautismo, confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que entran los hombres por el Bautismo como por una puerta. Por eso, no podrían salvarse los que sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella.

-846

 

El ecumenismo y el caso de Margarita Clitherow

Qué es el Ecumenismo

La santa, como muchos otros católicos de sus días, fue torturada hasta la muerte.

Peculiar es el caso de la Santa, Margarita Clitherow, quien se convirtió a la fe católica durante la persecución anglicana contra católicos en el siglo dieciséis, luego del cisma provocado por Enrique VIII en Inglaterra.

Lectura recomendada: El ecumenismo en los días de Santa Catalina de Alejandría

La Santa, creía firmemente que la Iglesia Católica Romana es la única Iglesia de Jesucristo, depositaria de la verdad y única arca de salvación. Junto con otros amigos católicos romanos, ocultó sacerdotes católicos y dispuso misas secretas pues se negaba a acudir a los cultos protestantes, esto le ocasionó ser arrestada por su fe católica y al negarse a apostatar fue ejecutada siendo comprimida hasta la muerte con un peso de más de 700 kilos.

Antes de morir, Margarita se rehusó a orar junto a los protestantes, de la misma manera que el beato Guillermo Hart se había negado a hacerlo casi exactamente tres años antes.

«Yo no rezaré con vosotros, ni vosotros rezaréis conmigo, ni yo diré Amén a vuestras oraciones, ni vosotros a las mías».

Ella rezó en voz alta por el Papa, los cardenales, el clero, los príncipes cristianos, y especialmente por la reina Isabel para que Dios la convirtiera a la fe católica y salvara su alma.

Conclusión: La Iglesia desde siempre “lucha” no dialoga-, “defiende” –no entrega- el tesoro de la fe que Dios le ha confiado, y protege a los fieles del veneno de los herejes.

Fuentes

Adaptación de un artículo publicado en la revista Crusade en el 2006