El día en que un Papa fue elegido por accidente

Si el Papa muere o renuncia, se convoca un cónclave papal para elegir al próximo Obispo de Roma. Durante cientos de años, este proceso ha sido el mismo: el Colegio de Cardenales se aísla del mundo exterior y votan todos los días. La votación continúa hasta que uno de los cardenales “papables” reciba al menos una mayoría de dos tercios de todas las boletas para ser elegido   Supremo Pontífice. Sin embargo, el procedimiento no fue siempre así, sino que se originó luego de una situación peculiar en la que un Papa fue elegido por accidente.

En los cónclaves de antaño, era práctica común que los cardenales desperdiciaran su voto durante la primera ronda en alguien a quien consideraban que nunca podría ser elegido Papa. Esto se hizo para discernir la dirección que en la que colegio estaba votando, y para evaluar qué candidato era popular entre los cardenales.

Hoy, el Colegio de Cardenales consiste en un total de 216 cardenales. Sin embargo, cientos de años atrás, su tamaño variaba mucho. Si bien la práctica de la votación “desechable” es factible cuando hay una gran cantidad de papeletas, imagínese lo que sucedería si durante un Cónclave compuesto por apenas dieciséis cardenales, se votase por la misma persona con la intención de ver cuál es la intención de voto de los demás. Eso es exactamente lo que sucedió con el cónclave papal de 1334.

Uno de los primeros favoritos entre los papables era el cardenal Jean-Raymond de Comminges. Sin embargo, en la primera ronda de votación, el candidato obvio fue el cardenal Jacques Fournier, descrito como un candidato al papado muy poco probable debido”a su oscuro origen y falta de riquezas y seguidores”. Con la intención de ver cómo votarían sus compañeros cardenales, once de los dieciséis, sin saberlo, emitieron sus votos para el mismo candidato, el cardenal Fournier, dándole la mayoría de los votos. El procedimiento de elección del cónclave papal no permite volver a votar una vez que un candidato alcanza la mayoría requerida, y así se convirtió en el Papa Benedicto XII.

A pesar de haber sido votado de manera “accidental”, el papado de Benedicto XII fue muy positivo. Fue conocido como un Papa reformador: hizo las paces con el emperador romano san Luis IV, mitigó las tensiones entre los franciscanos y la Santa Sede, frenó los lujos de las órdenes monásticas e hizo construir el palacio papal de Aviñón. Pasó la mayor parte de su papado trabajando en cuestiones de teología, y promulgó muchas bulas papales.

Fuentes

Este artículo apareció originalmente en https://www.ucatholic.com/
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

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