El caso del cardenal Theodore McCarrick es solo “la punta del iceberg”

Las recientes revelaciones sobre el cardenal Theodore McCarrick son solo “la punta del iceberg”, según el padre Dariusz Oko, profesor de la Universidad de Cracovia, Polonia.

Oko dijo a LifeSiteNews.com (26 de julio) que se estima que alrededor del 30-40% de los sacerdotes y el 40-50% de los obispos en los EE. UU. tienen inclinaciones homosexuales.

Según Oko, “al menos la mitad de ellos, al menos periódicamente, puede realizar abusos graves“.

Agrega que el problema radica en el hecho de que las mafias homosexuales [liberales] están gobernando diócesis, monasterios y seminarios. Incluso impiden la ordenación de hombres normales.

El padre Desmond Rossi, un sacerdote de la diócesis de Albany, Estados Unidos, dice que fue acosado por el cardenal Theodore McCarrick cuando era seminarista de Newark en 1986.

Hablando con AmericaMagazine.org (25 de julio) que apoyó a McCarrick a lo largo de su carrera, Rossi dijo que ya en ese momento escuchó rumores sobre el entonces arzobispo de Newark, McCarrick, cultivando relaciones inapropiadas con hombres jóvenes.

Rossi confirmó que McCarrick llevó a los seminaristas a una casa en la playa y solía cancelar tales viajes si no había suficientes hombres para exceder el número de camas disponibles, por lo que era necesario que uno de ellos compartiera una cama con el arzobispo. Durante todo este tiempo, McCarrick habría sido un depredador homosexual que se aprovechaba de sus seminaristas y sacerdotes.

Las iniciativas y la actividad sexual del cardenal Theodore McCarrick fueron informadas por “numerosos seminaristas y sacerdotes”, escribió ya en el verano de 2016 Richard Sipe, de 85 años, en un informe publicado en su página web awrsipe.com.

Sipe fue sacerdote y está casado con una ex monja. Él trabajó y escribió como psicoterapeuta y fue testigo en 57 demandas judiciales contra clérigos católicos. Escribió en el dossier sobre un acuerdo entre McCarrick y un sacerdote que habla sobre la actividad homosexual de McCarrick que involucra a tres sacerdotes. Sipe explica que los sacerdotes habitualmente no hablan sobre la actividad homosexual de un superior, porque en ese caso se arriesgarían a perder todo: empleo, estatus, etc.

“Si fueron partícipes en la actividad [homo]sexual y ‘se van’, se convierten en un paria y son etiquetados como traidores”.

Sipe cita a un sacerdote en el entorno de McCarrick, a quien le dijeron a través de la oficina de la cancillería de McCarrick: “si hablas con la prensa te aplastaremos”.

Sin embargo, el cardenal Kevin Farrell, amigo, compañero de piso y protegido y ex obispo auxiliar de McCarrick, insiste en que nunca escuchó acerca de los problemas homosexuales de McCarrick.

El pasado 28 de julio, Francisco aceptó la renuncia de McCarrick del Colegio de Cardenales y le impuso una vida de “oración y penitencia”. Este tipo de “castigo” está reservado a los homosexuales públicamente culpables y pedófilos en el episcopado y el clero.

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