Domingo de Ramos


Domingo de Ramos

Domingo de Ramos: En el Domingo de Ramos conmemoramos la entrada triunfante de Cristo en la ciudad de Jerusalén.

Jesús va a Jerusalén, en donde sabe que ha de morir dentro de pocos días  y hace su entrada solemne en la ciudad. Solemne, sí. Más sin embargo, humilde y sencilla. En medio de la tristeza se que respira en toda la Semana Santa se oyen los cánticos de alegría. Las personas de corazón recto salieron a recibir a Jesús con himnos y alabanzas. Pero no faltaban en medio de la multitud los orgullosos fariseos que se consumían de envidia al presenciar el triunfo del Redentor.

Los Evangelios describen cómo Jesús entró a Jerusalén y cómo la gente alfombraba su camino y también cómo dejaba a un lado pequeñas ramas de árbol. La gente también cantaba una parte del Libro de los Salmos, específicamente los versículos 25-26 del capítulo 118. …»Bendito es el que viene en el nombre del Señor». «Bendito es el enviado del Reino de Nuestro Padre David»… El lugar de esta entrada no está especificado, pero se supone que tuvo lugar en la Puerta Dorada, desde donde se creía que el Mesías entraría a Jerusalén, otros estudiosos piensan que el lugar fue hacia el sur, pues tenía entrada directa hacia el templo.

El Domingo de Ramos según el Catecismo de San Pío X

54. ¿Por qué el domingo de Semana Santa se llama Domingo de Ramos? – El domingo de Semana Santa se llama Domingo de Ramos por la procesión que en este día se celebra, en la cual los fieles llevan en la mano un ramo de oliva o de palma.

55. ¿Por qué el Domingo de Ramos se hace la procesión llevando ramos de oliva o de palma? – El Domingo de Ramos se hace la procesión llevando ramos de oliva o de palma para recordar la entrada triunfante de Jesucristo en Jerusalén, cuando las turbas le salieron al encuentro con ramos de palma en las manos.

56. ¿Quiénes fueron los que salieron al encuentro de Jesucristo cuando entró triunfante en Jerusalén? – Cuando Jesucristo entró triunfante en Jerusalén le salió al encuentro el pueblo sencillo y los niños, no ya la gente granada de la ciudad; disponiéndolo así Dios para darnos a entender que la soberbia los hizo indignos de tomar parte en el triunfo de Nuestro Señor, que gusta de la  sencillez de corazón, de la humildad y la inocencia.

Evangelio (Mateo 21, 1-9)

En aquel tiempo, acercándose Jesús a Jerusalén llegado a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos discípulos, diciéndoles: «Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y enseguida encontraréis un asna atada y un pollino con ella; desatadlos y traédmelos. Y si alguien os dice algo, diréis: El Señor los necesita, pero enseguida los devolverá.»

Esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del profeta: Decid a la hija de Sión: He aquí que tu Rey viene a ti, manso y montado en un asna y un pollino, hijo de animal de yugo. Fueron, pues, los discípulos e hicieron como Jesús les había encargado: trajeron el asna y el pollino. Luego pusieron sobre ellos sus mantos, y él se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendió sus mantos por el camino; otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. Y la gente que iba delante y detrás de él gritaba: «¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!»»

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