De Matamoros a mataflores

Así han dejado al apóstol Santiago el mayor, el Santo Patrono de España y de su caballería, a quien los españoles  han invocado en momentos de grandes peligros al grito de «¡Santiago!».

Bajo ese mismo grito, recuperaron España de manos de los Hijos de la Media Luna y llevaron el Cristianismo al nuevo mundo. Ahora, el «hijo del trueno», como lo llamase Nuestro Señor Jesucristo, en mérito de su valentía y sagacidad, ya no aplasta espada en mano, a los enemigos del Cristianismo, ahora aplasta…flores.

Veremos cuanto tardan los ecologistas en protestar…