Cuaresma 2018

En este tiempo, los buenos cristianos deberían ejercitarse en obras de oración y penitencia, de abstinencia y ayuno. Desgraciadamente muchos no saben ya nada de estas cosas y han perdido completamente toda noción de ayuno y penitencia.  La iglesia ha mitigado el número de ayunos y su rigor, pero aún así, el número de cristianos que lleva a cabo estas prácticas piadosas es menor.

Procuremos entrar en el espíritu que anima a la Iglesia en este Santo Tiempo y vivamos según él. Santifiquemos el tiempo de Cuaresma, no sólo cumpliendo lo que prescribe la Iglesia, sino abstiniéndonos de diversas prácticas  que no van de acuerdo con la santidad ni al espíritu de este tiempo.

 

¿Cuando inicia la Cuaresma 2018?

La cuaresma en este año 2018 comienza el Miércoles 14 de Febrero (Miércoles de Ceniza) dando inicio al período de 40 días de ayuno, conmemorando los 40 días que Jesús pasó ayunando en el desierto. Este periodo concluye el día Jueves 29 de Marzo.

 

¿Por qué cambia de fecha todos los años?

La Iglesia fija el Jueves Santo en la luna llena que se presenta entre el mes de marzo y abril y toma esta fecha como centro del Año litúrgico, las demás fechas se mueven en relación a esta y hay algunas fiestas que varían de fecha una o dos semanas.

¿Por qué son 40 días?

Cuenta la historia, que la noche en la que el pueblo judío salió de Egipto, había luna llena y eso les permitió prescindir de las lámparas para que no les descubrieran los soldados del faraón. Podemos estar seguros, por lo tanto, de que el primer Jueves Santo de la historia, cuando Jesús celebraba la Pascua judía con su discípulos, era una noche de luna llena. Además también porque el numero 40 es muy significativo en las Sagradas Escrituras:

  • 40 fueron los días de ayuno de Jesús en el desierto.
  • 40 fueron los días que llovió durante el Diluvio Universal.
  • 40 fueron los días de ayuno de Moisés antes de recibir los Mandamientos.

 

¿Por qué se emplea el color morado?

El morado es el color simbólico utilizado en algunas iglesias durante la Cuaresma, para cortinas y frontales de altar.

El morado se usa por tres razones: Primero porque está asociado con el duelo y anticipa el dolor y el sufrimiento de la crucifixión de Nuestro Señor. Segundo, porque  es el color asociado con la realeza (Nuestro Señor es Rey de reyes). Tercero y último, pues celebra la resurrección y la soberanía de Cristo.

 

¿Por qué la oración, el ayuno y la limosna son especialmente importantes durante la Cuaresma?

Oración: Sin oración, el ayuno y la limosna son simplemente acciones que hacemos fuera de la tradición sin mucho significado. La oración es nuestra conversación con Dios. Es a través de la oración que encontramos la fuerza para ayunar. Es a través de la oración que desarrollamos una relación más cercana e íntima con Dios. Esta relación nos hace tan agradecidos por las bendiciones que nos ha otorgado, que con entusiasmo damos a los menos afortunados que nosotros. La Iglesia, en su sabiduría, entiende que la oración es esencial para cualquier acción que los cristianos podamos emprender.

Ayuno: el ayuno es una de las acciones más antiguas relacionadas con la Cuaresma. Las reglas de ayuno han cambiado a través de las edades, pero a lo largo de la historia de la Iglesia, el ayuno ha sido considerado sagrado. El profeta Isaías insiste en que ayunar sin cambiar nuestro comportamiento no es agradable a Dios. Por lo tanto, el objetivo del ayuno está relacionado con la oración. El malestar causado por el hambre nos recuerda nuestra hambre de Dios, y la oración y el ayuno juntos nos llevan a lo que es la Cuaresma: una conversión más profunda.

Dar limosna: Debería ser obvio por ahora, que dar limosnas es simplemente una respuesta que damos a Dios, una respuesta a la que hemos llegado mediante la oración y el ayuno. Es una expresión de nuestra gratitud por todo lo que Dios nos ha dado, y una comprensión de que en el Cuerpo de Cristo, nunca es solamente “yo y Dios”. A través de la oración y el ayuno llegamos a un entendimiento más profundo de que las necesidades de todos son responsabilidad de todos en el Cuerpo de Cristo. Las obras de caridad y la promoción de la justicia son elementos integrales de la forma de vida cristiana que comenzamos cuando fuimos bautizados.