Comunión Sacramental y Espiritual: Diferencias


Comunión Sacramental y Espiritual: Diferencias

Nos escriben algunos amigos lectores preguntando sobre la diferencia entre la Comunión Sacramental y Espiritual, y nos hacen llegar al mismo tiempo, sus preocupaciones, -siempre válidas- por lo que podría representar el perder la Gracia Santificante.  Procuraremos en este breve artículo, dar respuesta a esta cuestión y proveer alguna información adicional, que pueda traer llevar la tranquilidad  a aquellos almas y corazones que buscan permanecer siempre en amistad con Nuestro Señor.

Comunión Espiritual

Cuando no es posible llevar a cabo la Comunión Sacramental, los católicos podemos siempre hacer uso de la Comunión Espiritual. Esta no tiene, de ninguna manera, la finalidad substituir a la Comunión Sacramental, se trata sólo una forma de expresar nuestro piadoso deseo, de recibir la Sagrada Eucaristía cuando no se la puede recibir sacramentalmente. Es decir, un acto de deseo de recibir sacramentalmente a Cristo y de unirse íntimamente con Él pero, no es un Sacramento.

  • Puede repetirse varias veces al día, todos los días.
  • Puede hacerse en la iglesia o fuera de ella.
  • Puede hacerse a cualquier hora, antes y después de las comidas.

Comunión Sacramental

En la Comunión Sacramental se recibe la Hostia consagrada, es decir, el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. En cambio, la Comunión Espiritual es solamente un acto de deseo de recibir la Sagrada Eucaristía. Como el nombre lo sugiere, es un sacramento.

  • Se puede comulgar sacramentalmente un total de dos veces por día. En el código se permite a los fieles la posibilidad de comulgar dos veces al día siempre que se participe en dos misas. Numeral 1388 cita en la nota 224.
  • Se requiere de participar en la Santa Misa (salvo consideraciones especiales como enfermedad o peligro de muerte inminente).
  • Se requiere de Ayuno Eucarístico de al menos una hora, antes y después de recibir la Santa Comunión. Antiguamente se contemplaban 8 horas.

Sacramentos son aquellos medios por los que Dios comunica su gracia, se hace presente y actúa en nuestra vida

¿Cuando emplear la Comunión Espiritual?

Como ya hemos dicho, en cualquier momento en el que el fiel quiera acercarse a Cristo. Aunque no se prescribe ninguna fórmula predeterminada ni es necesario recitar ninguna oración vocal, es bastante común el empleo de la fórmula de San Alfonso María de Ligorio.

El Santo Cura de Ars sostenía que:

“Una Comunión espiritual actúa en el alma como un soplo de viento en una brasa que está a punto de extinguirse. Cada vez que sientas que tu amor por Dios se está enfriando, rápidamente haz una Comunión espiritual”.

La comunión Espiritual: Formula de San Alfonso María de Ligorio

Los que están en pecado mortal deben hacer un acto previo de contrición, si quieren recibir el fruto de la Comunión Espiritual. De lo contrario, para nada les aprovecharía, y sería hasta una irreverencia, aunque no un sacrilegio.

Confiteor
Yo, pecador me confieso a Dios todopoderoso
a la bienaventurada siempre Virgen María,
al bienaventurado san Miguel Arcángel,
al bienaventurado san Juan Bautista,
a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,
a todos los santos, y a vosotros, hermanos,
que pequé gravemente de pensamiento, palabra y obra;
por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa.
Por eso, ruego a Santa María siempre Virgen,
al bienaventurado san Miguel Arcángel,
al bienaventurado san Juan Bautista,
a los santos Apóstoles Pedro y Pablo,
a todos los santos, y a vosotros, hermanos,
que roguéis por mí a Dios nuestro Señor. Amén.
Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón.

(Pausa en silencio para adoración).

Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.

¿Que sucede cuando no podemos recibir la Sagrada Comunión u otros Sacramentos?

A esta cuestión respondió el padre Demaris durante la persecución anti-católica que supuso la Revolución Francesa. En aquellos días, los fieles se vieron privados de sus iglesias, sus sacerdotes y sus sacramentos. Desesperados por no tener acceso a ellos, el valiente sacerdote no dejó de lado a su rebaño y se dirigió a ellos en una carta, de la que extraemos algunos puntos relevantes a nuestros días y circunstancias. Puede leer la carta completa en Consolaciones a los fieles en tiempos de persecución, cisma o herejía.

Vosotros conocéis la eficacia de los sacramentos, sabéis la obligación a nosotros impuesta de recurrir al sacramento de la penitencia para purificarnos de nuestros pecados. Pero para aprovechar de estos canales de misericordia se necesitan ministros del Señor. ¡En la situación en que estamos, sin culto, sin altar, sin sacrificio, sin sacerdote, no vemos más que el cielo! ¡Y no tenemos mediador alguno entre los hombres!…

Como esta pérdida os priva de los sacramentos y de las consolaciones espirituales, vuestra piedad se alarma, se ve abandonada. Por legítima que sea vuestra desolación, no olvidéis que Dios es vuestro Padre y que, si permite que carezcáis de los mediadores instituidos por El para dispensar sus misterios, no cierra por eso los canales de sus gracias y sus misericordias.

Cuando uno tiene el espíritu de Jesucristo, cuando por amor a El quedamos expuestos a la persecución, privados de toda ayuda, agobiados por las cadenas del cautiverio, cuando se nos conduce al cadalso, entonces tenemos en la Cruz todos los sacramentos. Este instrumento de nuestra redención contiene todo lo necesario para nuestra salvación.

Quien no puede confesarse a un sacerdote, pero, teniendo todas las disposiciones necesarias para el sacramento, lo desea y tiene un anhelo firme y constante de él, oye a Jesucristo que, tocado por su fe y testigo de ella, le dice lo que una vez a la mujer pecadora: «Vete. Mucho te está perdonado porque has amado mucho» (Lucas 7. 36-48).

San Serafín de Sarov y la Oración

¿Tenéis, por ejemplo, deseo de ir a la iglesia, pero la iglesia está lejos o el oficio terminó? ¿Tenéis deseos de hacer limosna, pero no veis a un pobre, o carecéis de dinero? ¿Deseáis permanecer virgen, pero no tenéis bastante fuerza para esto por causa de vuestras inclinaciones o debido a las asechanzas del enemigo que por la debilidad de vuestra humanidad no os permite resistir? ¿Pretendéis, tal vez, encontrar una buena acción para practicarla en Nombre de Cristo, pero no tenéis bastante fuerza para esto, o la ocasión no se presenta?

En cuanto a la oración, nada de todo esto la afectacada uno tiene siempre la posibilidad de orar, el rico como el pobre, el notable como el hombre común, el fuerte como el débil, el sano como el enfermo, el virtuoso como el pecador. La oración es la única práctica que está siempre a nuestra disposición.

¿Que otras diferencias existen entre Comunión Sacramental y Espiritual?

La principal diferencia, es que en Comunión Sacramental, se recibe la Hostia Consagrada, es decir, recibimos a Cristo mismo bajo la forma de este sacramento. En la Comunión Espiritual, pedimos a Cristo, visite espiritualmente nuestro corazón.

 

Que Dios los guarde, el buen San José los guié y la Santisima Virgen María los proteja siempre.

 

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