Cómo santificar el Domingo o días de precepto cuando no hay una opción verdaderamente Católica disponible


Pero ¿qué hacer si no se tiene al alcance la verdadera Misa?  Profundizar su propio conocimiento de la fe católica, instruirse acerca de los errores de los modernistas, santificase, formar a los miembros de su familia en la fe mediante la palabra y el ejemplo, hacer todo lo posible para mantenerse alegre frente a la adversidad y poner todo en las manos de Dios .

 

En una palabra: ¡Haga todo lo que pueda hacer en su casa sin un sacerdote!

 

1. -Entronice al Sagrado Corazón de Jesús:  Haga en su casa un altar o Santuario y entronice al Sagrado Corazón de Jesús.

2. – Use sacramentales: (¿Que es un Sacramental?) Tener y usar velas benditas, agua bendita, así como un crucifijo e imágenes y cuadros de Nuestra Señora y de Santos, medallas y escapularios. También conseguir y utilizar los distintos sacramentales bendecidos en fiestas especiales del año litúrgico: cruces de palma, ramos, velas de la Candelaria, etc. También puede rezar devociones como las novenas, los triduos, el Mes de María, de San José, del Sagrado Corazón, entre otras.

3. – Bendiga: Rocíe con frecuencia su casa con agua bendita, bendiga la mesa antes de cada comida, bendiga a sus hijos, haga con frecuencia signos de la Cruz.

4. – Establezca una hora fija para la adoración del los Domingos: Todos los domingos dedique un tiempo para rezar las oraciones de la Misa, hacer lectura espiritual y catequesis, especialmente para los niños.

5. – Rece las oraciones especiales del Domingo:  La hora de devoción dominical podría tener muchas formas: La Colecta, Epístola y Evangelio del Domingo correspondiente, con una Comunión Espiritual. El Santo Rosario y oraciones del Tiempo Litúrgico, como podrían ser las Letanías (del Espíritu Santo, del Sagrado. Corazón, Lauretanas, Letanías Mayores, etc.)

6. – Haga la Comunión Espiritual: Consiste en desear con fe y con amor recibir a Nuestro Señor en el Sacramento de la Eucaristía. Si se tiene la desgracia de estar en pecado mortal, se debe implorar siempre primero la misericordia divina, por medio de un acto de contrición lo más perfecto posible por amor a Dios.

Se diferencia de la comunión sacramental en que en esta última sí se recibe la hostia consagrada con el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo que debe recibirse en Gracia (sin pecado) luego de la última confesión sacramental bien hecha. En cambio, la comunión espiritual es un acto de deseo de recibir la Eucaristía, el cual puede realizarse frecuentemente y en cualquier sitio.

Acto de Contrición I
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser vos quien sois, bondad infinita y por que os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido, también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Animado con tu divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados. Amen

Acto de Contrición II
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho mas me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;antes querría haber muerto que haberle ofendido,y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,no pecar mas y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amen

También puede hacer uso del Confiteor. El Confíteor que traducido al castellano quiere decir «Yo confieso», es un Sacramental que perdona los pecados veniales de quienes lo rezan con verdadero dolor de sus pecados, pero que NO reemplaza a la confesión y que se usaba antiguamente antes del rezo del Santo Rosario.

Comunión Espiritual: Fórmula de San Alfonso María de Ligorio:
Creo, Jesús mío, que estáis realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Pero como ahora no puedo recibiros sacramentado, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que jamás me separe de Vos. Amén.

Fórmula breve:
Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo y os deseo recibir; venid a mi corazón. Os abrazo y os pido que no os apartéis de mí.

7. – Lea o escuche sermones:  Los hay de variedad de predicadores y cubriendo una gran variedad de temas: liturgia, el santo del día, la doctrina católica, apologética, temas morales, temas contemporáneos, cuestiones de especial interés para los católicos tradicionales, y mucho más. Puede escuchar los sermones del padre Juan Carlos Ceriani en Ivoox o los sermones del Santo Cura de Ars, publicados por Radio Cristiandad.

8. – Siga la Santa Misa vía Internet: Configure una computadora y utilizar Internet para seguir nuestras transmisiones en directo de la Misa (Domingos 10 am y 12 am – Hora de Argentina / MISA NON UNA CUM). Alternativamente puede visitar este otro sitio que transmite en vivo y en diferido la misa Tradicional  Católica de cada día.

9. – La Hora Santa: Rece la Hora Santa los primeros jueves de cada mes, junto a su familia. Esta devoción recomendada por el Sangrado Corazón a Santa Margarita María de Alacoque, ha sido ampliamente recomendada por varios pontífices especialmente las meditaciones escritas por el R.P. Mateo Crawley-Boevey SS.CC. .

10. – Ore y medite diariamente: Seguir le martirologio romano, nos permite conocer diferentes santos que la iglesia nos propone para la devoción, y que nos ilustran acerca de diversos aspecto de la vida y lucha espiritual del cristiano. En el sitio hay una sección dedicada a la vida de los Santos que se actualiza a diario.

11. – Profundice su conocimiento y comprensión de nuestra Fe: Resulta fundamental en estos tiempos de caos y confusión, profundizar nuestra comprensión y conocimiento de nuestra fe, no sólo para nuestra salvación sino como un acto de Amor a Dios. Existen abundantes recursos en Internet que permiten acceder a obras seguras y confiables pre conciliares. Puede acceder a una biblioteca virtual, con gran variedad de obras de teología dogmática y moral, historia de la Iglesia, espiritualidad entre otras materias.

12. – Las devociones reparadoras: No olvide que también puede y debe practicar las devociones reparadoras a los Corazones de Jesús y María cuando no es posible confesarse ni comulgar.

“Cuando se rompe el vínculo que une al hombre con Dios, legislador absoluto y universal, no resta sino la miseria moral puramente civil, es decir, independiente, que, prescindiendo de la razón eterna y de los preceptos divinos, lleva inevitablemente por su propia tendencia, a la última y fatal consecuencia de constituirse el hombre como ley para sí mismo.

 

Se torna, entonces, incapaz de elevarse sobre las alas de la esperanza cristiana a los bienes supremos, buscando sólo un alimento terreno en la suma de gozos y bienes de esta vida, aumentando la sed de placeres, la codicia de la riqueza, la avidez de rápidos y excesivos beneficios, sin respeto por la justicia; inflamando la ambición de satisfacerlas, incluso legítimamente; generando, por fin, además del desprecio de la ley y de la autoridad pública, una licencia general de las costumbres, lo que acarrea la verdadera decadencia de la civilización. (…)

Papa León XIII, Parvenu à la Vingt-Cinquième Année

Oración

¡Oh Señor y Redentor nuestro!, que prometiste no romper la caña cascada, sino escuchar a todo pecador arrepentido: llenos de confusión acudimos a Ti en la presente tribulación.

Hemos pecado, nos hemos olvidado de Ti, nos hemos apartado de tus mandamientos;hemos sido ingratos a tantos beneficios tuyos. Reconocemos que nos castigas justamente y que merecemos mucho mas de lo que nos afliges. Pero hoy, arrepentidos, acudimos a Ti, invocando tu Santo Nombre y tu Titulo de Redentor.

Mira cómo nos dispersa y desgarra a nosotros, tu grey, el lobo de la impiedad, el cual no se detiene ante tus altares; los profana hasta burlar tus planes de amor, sintetizados en tu Augusto Sacramento.

Ten piedad de nosotros, reafirma nuestra fe, sostén nuestros deseos de serte fieles. No queremos ser espinas que te hieran.

Pon en nuestra frente tu señal para estar entre los que te bendicen. Te lo pedimos por la Virgen Santísima, tu Madre y Nuestra Madre, que por su intercesión no desecharás nuestra petición.
Permítenos decir con San Pedro:

«Señor, Tu sabes que te amamos!»

P. Benjamin Campos.

¿Qué hago si no tengo la Misa? Haga algo. ¡Haga todo lo posible! Dios no pide más, Él nunca es superado en generosidad.

 

 

Fuentes

http://apostoladosagradocorazon.blogspot.com/2016/07/para-santificar-el-domingo-o-fiestas-de_64.html

Adaptado por Proyecto Emaús