Cinco formas de aumentar nuestra paciencia

Ninguno de nosotros puede afirmar haber dominado perfectamente la virtud de la paciencia. Creemos que hemos logrado una gran victoria en la adquisición de la paciencia, y luego, de la nada y tomados por sorpresa, ¡explotamos! ¡Nuestra ilusión de ser la persona más paciente del mundo se esfumó!

La paciencia es tan importante que Jesucristo, nuestro modelo en todas las virtudes, dijo: “Con tu paciencia salvarás tu alma”. Un alma piadosa oró con desesperación: “¡Señor, dame paciencia y ahora mismo!” Tal vez este haya sido tu oración por los últimos años.

Nuestra paciencia puede ser probada por diferentes circunstancias a lo largo de nuestra vida. En la enfermedad, los retrocesos económicos, los miembros de la familia que incluso podrían poner a prueba al santo Job, los extremos del clima, las relaciones fallidas y rotas, etc. A veces parece como si Dios estuviera extremadamente distante, no pareciera escuchar nuestras oraciones, o al menos pareciera desinteresado o indiferente a nuestros ruegos. Todo lo anterior puede probar mi paciencia.

¿Cuáles son entonces las formas en que podemos adquirir y fortalecer la importantísima virtud de la paciencia, que, como Jesús nos recuerda, es necesaria para la salvación de nuestras almas inmortales?

A continuación, cinco formas concretas con las que podamos obtener y aumentar nuestra paciencia.

1. Oración

San Ignacio insiste en que debemos rogar por la gracia. San Agustín humildemente nos recuerda que todos somos mendigos ante Dios. Dios está dispuesto a dar si simplemente perseveramos en pedirle. Recuerda a la viuda persistente que se ganó el favor del juez insensible y cruel por la sencilla razón de que ella seguía rogando por su ayuda.

“Pide y recibirás; Busca y encontraras; toca y la puerta se te abrirá “

(Mt. 7: 7)

2. La vida de Jesús

Sí, muchas veces las cosas en la vida parecieran no andar bien, por alguna razón todo comienza a salir mal y por más que nos empeñemos en cambiar las cosas, terminamos siempre en el mismo lugar donde empezamos. Podemos sacar partido en este tipo de situaciones y aquellas otras en las que hay muy poco o nada que hacer para siquiera mejorarlas, si ofrecemos todo este padecimiento y sufrimiento a Dios nuestro Señor para el perdón de nuestros pecados. Esto lo que hacían los grandes santos. Y no solamente en reparación de nuestros pecados, sino también en reparación por las ofensas con las que hoy en día se le insulta y ofende tanto. Después de todo eso fue lo que hizo Jesús por nosotros: Ofreció su terrible pasión y crucifixión por el perdón de nuestros pecados y para nuestra salvación. “Ánimo que yo he vencido al mundo“.

3. Pasión de Cristo

No hay más amor que morir por los amados“. Una meditación constante sobre la Pasión, el sufrimiento, la crucifixión y la muerte de Jesús puede ser una fuente infinita de bendiciones y una llave para abrir la puerta de la paciencia al más endurecido de los corazones.

4. Pruebas y oportunidades

Entonces, cuando las pruebas caen sobre nosotros, recuerde algún elemento de la Pasión de Cristo, ya sea de los Evangelios, o de las obras de escritores como Anne Catherine Emmerick. La prueba se verá desde una perspectiva más sobrenatural.

El juicio que me ha visitado en verdad es muy doloroso, pero, en comparación con lo que nuestro Señor y Salvador Jesucristo ha pasado, es una mera insignificancia. También sufro las pruebas parcialmente como resultado de mi propia pecaminosidad, pero Jesús sufrió los dolores más insoportables siendo el epítome y la esencia de la Inocencia. Todos podemos elegir un elemento o detalle de la Pasión de Cristo que parece habernos llamado más la atención y evocar esta escena cuando mi paciencia sea puesta a prueba.

¡El amor de Jesús puede moverme a llevar pacientemente las cruces más gravosas! Como dice San Pablo: “El amor de Cristo nos obliga“.

5. María, Nuestra Señora de los Dolores

Un elemento esencial en La Pasión de Cristo de Mel Gibson fue la presencia de la Santísima Virgen María a lo largo de todo el curso de la película. Detrás de Jesús siempre estaba María, acompañándole en la intensidad del sufrimiento. La película retrata a Nuestra Señora de los Dolores en el camino del Calvario que acompaña a Jesús en su juicio más amargo.

María estaba parada al pie de la cruz, paciencia a un grado heroico. María practicó la paciencia toda su vida: viajar a Belén, huir a Egipto, buscar a su Hijo perdido durante tres largos días, perder a su amado esposo San José y acompañar a su amado Hijo Jesús, viéndolo crucificado, y luego colocándole en el sepulcro. Cuando nuestra paciencia se pone a prueba, debemos elevar nuestros ojos, mente, corazón y alma a Nuestra Señora, y ella obtendrá para nosotros paciencia heroica.

Todos nosotros luchamos a diario para ser pacientes con los demás, con nosotros mismos, con las circunstancias de la vida. Usemos las armas que tenemos en nuestro arsenal para alcanzar esta virtud tan importante de la paciencia. Oremos humildemente al dador más generoso, Dios. Acerquémonos a Jesús. Meditemos en la Pasión de Cristo y cuando surjan oportunidades que requieran de paciencia, recordemos todo lo que Jesús sufrió por nosotros.

¡Finalmente, que Nuestra Señora de los Dolores logre para nosotros un corazón manso, humilde y paciente!

 

Fuentes

Five Ways to Increase Patience


Traducido y adaptado por Proyecto Emaús

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *