“Chau, gracias, rajen, que esto se acabó”

En medio de la dura situación social y con un creciente acercamiento a la Iglesia, el ex secretario general de la CGT realizó una demostración de fuerza, pero sin pronunciar una palabra: el único “orador” fue el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, que estuvo a cargo de la homilía en la “misa ecuménica”.

La parte más pseudocatólica del encuentro fue el final de la misa, donde el “obispo” se despidió de los trabajadores, luego de haber identificado a varios de sus amigos entre la multitud, y haciendo en lugar de la bendición, un soez gesto con la mano,  concluyó finalmente la ceremonia con estas palabras:

“Chau, gracias, rajen, que esto se acabó”

Fuentes

Publicado originalmente en el blog de Radio Cristiandad
Adaptado por Proyecto Emaús

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