Lifesitenews.- Teologos y expertos en la materia se han pronunciado recientemente contra las intenciones del papa Francisco de cambiar la traducción del Padre Nuestro en italiano.

Uno de estos teólogos, monseñor Nicola Bux, ha dicho que la reciente decisión de los obispos italianos de reemplazar la traducción tradicional de la petición “no nos dejes caer en tentación” con una nueva versión equivale a someterse a la “concepción buenista de Dios tan extendida entre los católicos de hoy“.

El “entusiasmo por llevar a cabo este cambio“, dijo el ex asesor de la Congregación de la Doctrina de la Fe bajo el Papa Benedicto XVI, es una expresión del “cambio de paradigma” o “revolución cultural” que actualmente se promueve en la Iglesia.

Los comentarios de Bux llegan un año después de que el Papa Francisco abogara por este cambio en la televisión italiana, diciendo que la traducción tradicional de su sexta petición “no es buena“. En Diciembre 6 del 2017, el papa Francisco apareció con Marco Pozza en el programa televisivo semanal “Padre Nuestro” hablando sobre la sexta petición de esta oración.

La traducción de la sexta petición del Padre Nuestro “e non ci indurre in tentazione” (“et ne nos inducas in tentationem” en Latín) es literal, tal como sucede en castellano “y no nos dejes caer en tetnación”. Durante la entrevista, Francisco notó que la traducción no era buena y que debería ser cambiada:

No es [Dios] quien nos lanza a la tentación, para luego ver cómo hemos caído. No, un padre no hace esto … El que nos lleva a la tentación es Satanás. Esa es la tarea de Satanás “.

El Papa explicó, que prefiere la nueva traducción en uso desde el año pasado en Francia y en otros países de habla francesa: “et ne nous laisse pas entrer in tentation“. Este texto reemplazó al anterior, “et ne nous soumets pas à la tentación ”y es similar a la nueva traducción en uso en muchos países de habla hispana, incluida Argentina:“y no nos dejes caer en la tentación”.

¿Roma Locuta Causa Finita?

La historia recobró notoriedad en noviembre del 2018, cuando la Conferencia de Obispos italianos se reunió en una asamblea extraordinaria, precisamente para discutir si reemplazar o no, en el Misal italiano utilizado en la misa, la traducción tradicional con la nueva versión que se utilizó en la traducción italiana de la Biblia desde el 2008: “y no nos abandones en la tentación”[“e non abbandonarci nella tentazione”].
Hacia el final de la asamblea que se llevó a cabo entre los días 12 al 24 de noviembre, el veterano vaticanista italiano Sandro Magister, informó que los obispos italianos habían cedido al deseo del Papa Francisco y votaron a favor de cambiar la versión italiana del Padre Nuestro.

Es por esta razón que varios teólogos italianos criticaron el cambio, incluyendo al Monseñor Nicola Bux, liturgista y ex asesor de la Congregación para la Doctrina de la Fe bajo Benedicto XVI. Monseñor Bux actualmente se desempeña como consultor teólogo de las Congregaciones para las Causas de los Santos, y de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Un teólogo critica los cambios

En una entrevista dada el 4 de diciembre a Aldo Maria Valli, Bux dijo que la discusión actual sobre cambiar el Padre Nuestro en la misa está llevando a muchas personas a “preguntarse si la Iglesia, durante dos mil años, no se equivocó al ‘obedecer el mandato del Salvador’. ‘y si ‘se ajustó a su enseñanza divina‘”.

Si la petición en cuestión fue considerada incomprensible, ¿no era suficiente explicarla en una catequesis?“, preguntó.

Bux dijo además que la traducción “más convincente” era la tradicional argumentando:

Es bien sabido que varias veces la Sagrada Escritura explica que Dios prueba a los que ama; como en el caso de Jonás, es decir, se trata de la prueba a través de la cual él mismo y todos los que quieran seguirlo han de pasar: la pasión y la muerte, el “primer momento” del misterio pascual. Y el “segundo momento”, la resurrección, depende del primero.

En Getsemaní, Jesús le pidió al Padre que apartase “el cáliz”: la terrible prueba de la cruz. Por lo tanto, para probar que somos fieles a Su Pacto, no podemos pedirle a Dios que “no nos abandone a la tentación”, sino que no nos guíe a la prueba y nos libere del mal. En cambio, la nueva traducción parece estar en contraste con las enseñanzas del Señor, como se nos reveló en el Antiguo y especialmente en el Nuevo Testamento.

Monseñor Bux también expresó su preocupación de que el cambio a la sexta petición podría sentar “precedente” para otros cambios, por ejemplo, a la “fórmula de consagración” en la Oración Eucarística.

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