Asia Bibi habla por primera vez y pide justicia para las víctimas inocentes de blasfemia

Islamabad (AsiaNews/Agencias) – Justicia para las víctimas de blasfemia encerradas en las cárceles sin pruebas o sin proceso: lo pide Asia Bibi en la primera entrevista dada al Sunday Telegraph desde cuando está en exilio en Canadá. Asia es una mujer cristiana paquistaní, que se hizo famosa por la falsa acusación de ultraje al profeta Mahoma, por la cual fue antes condenada a muerte, luego absuelta por la Corte suprema de Pakistán. Mientras tanto, entre miles de reenvíos procesales y amenazas de muerte a ella y a su familia, transcurrió 9 años encarcelada. Ahora, libre pero fue obligada a escapar de su país, lanza un pedido:

Hay tantos otros casos en los cuales los imputados languidecen en la cárcel desde hace años y debería tomarse una decisión. ¡El mundo debe escucharlos!.

En las cárceles paquistaníes habrían unas  77 personas encarceladas, acusadas de blasfemia, cuya mayor parte es musulmana. Sus abogados y los activistas que defienden los derechos humanos sostienen que los imputados son acusados con falsas acusaciones, a menudo construidas para resolver controversias privadas y poner a callar a los rivales.

La acusación de blasfemia es punible con la pena de muerte y la sola sospecha basta para fomentar los ánimos y a provocar linchamientos de masa. En el país ningún condenado jamás fue ajusticiado, pero los procesos se prolongan por mucho tiempo a causa de las amenazas directas a los jueces y a cuantos investigan sobre los casos. El caso que involucró a Asia Bibi es un clásico ejemplo de justicia a causa de las presiones de los extremistas. Acusada por algunas colegas de trabajo y por el imán de la mezquita local en 2009, la cristiana de 54 años fue absuelta el 31 de octubre de 2018.

Después de la lectura de la sentencia que declaraba a Asia “no culpable”, en noviembre pasado los fundamentalistas del partido Tehreek-i-Labbaik Pakistan (TLP) bloquearon las principales ciudades de Pakistán, amenazando de muerte a los jueces del Tribunal supremo y el abogado de la mujer, Saiful Malook. Para evitar la escalada de las violencias el gobierno de Imran Khan llegó a pactar con los manifestantes concediendo la revisión del veredicto de los jueces supremos. A continuación Asia fue liberada pero no podía dejar el país en base a aquel acuerdo con los radicales. Mientras tanto, Canadá había ya acogido a sus hijas.

El caso de Asia Bibi cambió de dirección gracias a la obra de los jueces de la Corte suprema, Saqib Nisar e Asif Saeed Khan Khosa que demostraron que todas las acusaciones y las reconstrucciones sobre la mujer eran falsas. El 8 de mayo, después de 7 meses, abandonó Pakistán y encontró refugio en Canadá. Recordando aquel momento, Asia narra con desagrado el “no haber podido dar el adiós a su padre ni a mi ciudad. Mi corazón estaba roto en pedazos cuando escapé de ese modo, sin ni siquiera encontrar a mi familia. Pakistán es mi patria, mi madre patria. Amo mi país, amo mi tierra”.

De los años de encarcelamiento, cuenta: “A veces estaba tan desilusionada y sin coraje que me preguntaba si algún día saldría de la prisión, qué habría sucedido después, si me quedaría allí por toda mi vida. Cuando mis hijas venían a visitarme a la cárcel, no lloraba jamás frente a ellas. Pero, cuando me dejaban sola, estallaba en llantos sola, llena de pena y de dolor. Pensaba en ellos todo el tiempo, a cómo vivirían”.

Por esto invoca que a ningún otro prisionero sea reservada una suerte como la suya:

“Pido a todo el mundo poner atención sobre este tema. Debe darse cuenta cómo una persona es acusada de blasfemia sin investigaciones adecuadas y sin pruebas válidas. Las leyes sobre la blasfemia deben ser corregidas y deben ser justos los mecanismos de investigación mientras se aplica la ley. No debemos jamás considerar a ninguno culpable sin pruebas”.