Arquitectura blasfema

Contemplen esta foto por un momento. Si pueden, agranden la imagen en pantalla y simplemente miren, si les resulta posible, sin siquiera pensar. Aunque sea por unos segundos.
Pues bien, ¿cómo se sienten? ¿Qué palabras se os ocurren para describir lo que sienten? Algunos en Facebook lo describieron como “Nuestra Señora de Minas Morgul”. “Se trata de la iglesia a la que concurría Sauron cuando niño”. “Se trata de evangelizar a los orcos”. Pero a ustedes… ¿qué les hace sentir? ¿Qué les dicen vuestras vísceras sobre las intenciones detrás de esto? ¿Se sienten oprimidos? ¿Se sienten literalmente como si algo en vuestra mente o corazón está siendo oprimido por un gran peso? ¿Sienten como si alguien los estuviese amenazando con violencia? ¿Algo que quiere hacerles daño?
Eso es “brutalismo” en arquitectura eclesiástica, una de las tendencias más egregias del Modernismo que aún no parece haber pasado de moda. ¿Qué nos hacemos con una iglesia que mentalmente nos hace sentir como que nos castiga a latigazos? ¿Qué puede significar una iglesia así? ¿Qué nos dice esta iglesia acerca de Dios, acerca de Cristo, acerca de Nuestra Señora? ¿Que son malos? ¿Que todo lo que la Iglesia dice acerca de ellos es mentira? ¿Se sienten abandonados, aislados, objeto de brutalidades?
Así es la forma mentis, el animus de la iglesia postconciliar. Así quieren que Ud. se sienta: pequeño, amenazado, aislado, solo y desesperado.
Es un caso de nihilismo anti-Nietzschiano en 3-D. Se trata de la iglesia de San Francisco de Sales en Michigan que en el mundo secular pasa por ser el dechado del arte moderno. Aquí entonces lo que el Mundo quiere, y lo que la iglesia ha intentado lograr durante los últimos 50 años.
¿Cuál es la Teología de la Brutalidad? Al fin no es sino como los trabajos de Sauron y Morgoth y que desembocan en una sola cosa:
Desesperación.

Fuentes

http://caminante-wanderer.blogspot.com/
Traducido y adaptado por Proyecto Emaús