Agosto: Mes del Inmaculado Corazón de María | Día 9

Acto de reparación al Inmaculado Corazón de María

(para todos los días)

¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.

Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.

“Que al Corazón de la Santísima Virgen se le llama con propiedad Corazón admirable, por ser un abismo de maravillas. Que nadie, a excepción de su Hijo Jesús, las conoce perfectamente, ni puede hablar dignamente de ellas”.

Día 9

Siendo mi intención hablar de las prodigiosas excelencias y de las incomparables maravillas del Corazón admirable de la Santísima Madre de Dios conforme a las luces que plazca comunicarme el que es luz esencial y fuente de toda luz, a través de las divinas Escrituras y textos de los Santos Padres, comenzaré diciendo en primer término que la palabra CORAZÓN goza de numerosas significaciones en la Sagrada Escritura.

En Ella tiene la acepción del corazón material y corporal que llevamos en el pecho, y que es la parte más noble del cuerpo humano, el principio de la vida, el primero en vivir y el último que muere, la sede del amor, del odio, de la alegría, de la tristeza, de la ira, del temor y demás pasiones del alma. A este corazón hace alusión el Espíritu Santo cuando dice: “Guarda tu corazón con toda cautela porque es manantial de vida”‘, como si dijese: Pon sumo cuidado en dominar y regir las pasiones de tu corazón, porque si las tienes bien sometidas a la razón y al espíritu de Dios, gozarás de una larga y tranquila vida en el cuerpo, y honrosa y santa vida en el alma; pero, al contrario, si ellas dominan y gobiernan tu corazón a su placer, te conducirán a la muerte temporal y eterna por sus desarreglos.

La palabra corazón se emplea en las Sagradas Escrituras también para significar la memoria. En este sentido puede verse aplicada en la expresión del Señor a sus Apóstoles: “Tened presente en vuestros corazones” -es decir- acordaos cuando se os conduzca por mi causa delante de los reyes y de los jueces “de no preocuparos de vuestra defensa” (Luc. 21, 14).

Preparación para la Fiesta de la Asunción

(Pequeña Cuaresma de la Madre de Dios del rito Bizantino)

A la Purísima acudamos con ánimo, oh miserables pecadores, postrémonos con contrición clamándole desde el fondo del ser:
Señora, auxílianos con tu dulce ternura; no tardes ya, pues las culpas nos están acabando.
No dejes ir frustrados a tus siervos, pues tú eres su esperanza única.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
Amén.

Oh Madre de Dios, jamás dejaremos los indignos de exaltar tus grandezas,
pues si tú no rogaras por nosotros, ¿quién, de los profusos males, nos libraría? o
¿quién, hasta ahora, libres nos conservaría?
No nos apartaremos de ti, Señora que rescatas a tus siervos de toda adversidad.

Amén.