Agosto: Mes del Inmaculado Corazón de María | Día 12


Acto de reparación al Inmaculado Corazón de María

(para todos los días)

¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.

Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.

“Que al Corazón de la Santísima Virgen se le llama con propiedad Corazón admirable, por ser un abismo de maravillas. Que nadie, a excepción de su Hijo Jesús, las conoce perfectamente, ni puede hablar dignamente de ellas”.

Día 12

Con objeto, sin embargo, de conocer mejor lo que entendemos por Corazón de la Santísima Virgen, bueno será tener en cuenta que, así como, en Dios adoramos tres Corazones, siendo en realidad un solo Corazón lo que adoramos; así como en el Hombre-Dios adoramos tres Corazones que no forman más que un único Corazón, de parecida manera veneramos tres Corazones en la Madre de Dios, que no son más que un solo Corazón. El primer Corazón que reside en la Santísima Trinidad, es el Hijo de Dios, que es el Corazón del Padre, como queda dicho más arriba. El segundo es el Espíritu Santo, que es el Corazón del Padre y del Hijo. El tercero, es el Amor divino, uno de los atributos de la esencia divina, que constituye el Corazón del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; tres Corazones que vienen a constituir tan sólo un único y mismo Corazón, con el que las Tres divinas Personas se aman entre sí con amor tan grande como se merecen, amándonos igualmente a nosotros con una caridad incomparable.

El primer Corazón del Hombre-Dios es un Corazón corporal, deificado, al igual que las demás partes de su sagrado cuerpo, por la unión hipostática que mantiene con la divina persona del Verbo eterno. El segundo, es su Corazón espiritual, la parte superior de su santa alma, que comprende su memoria, entendimiento y voluntad, y que se halla especialmente deificado por la misma unión hipostática. El tercero, es su corazón divino, que es el Espíritu Santo, que ha animado eternamente su adorable humanidad en forma más vívida que su misma alma y su propio Corazón; tres Corazones en este admirable Hombre-Dios que no son más que un solo Corazón, pues por ser su Corazón divino, alma, corazón y vida de su Corazón espiritual y corporal, los instala en una unidad tan perfecta con Él, que los tres Corazones no forman sino un único corazón, desbordante de amor infinito hacia la Santísima Trinidad, y de una incomprensible caridad hacia los hombres.

Preparación para la Fiesta de la Asunción

(Pequeña Cuaresma de la Madre de Dios del rito Bizantino)

En verdad es digno y justo, a ti alabarte Theotokos, siempre santa e inmaculada,
Madre de Nuestro Señor. Más venerable que los querubines, e incomparablemente
más gloriosa que los serafines, que sin mancha engendraste al Verbo Dios. A Ti
verdadera Theotokos, te ensalzamos.