9 de Febrero: San Cirilo de Alejandría

san cirilo de alejandría

San Cirilo de Alejandría, doctor, confesor  y obispo de la Iglesia en Alejandría (antiguo Egipto), fue un ferviente defensor de la Maternidad Divina de María en el siglo V. Su nombre, quiere decir en griego: «Aquel que es un gran Rey».  Su reputación en el mundo cristiano le ha valido el ser reconocido como Pilar de la fe.


Día celebración: 9 de febrero / 27 de Junio.
Lugar de origen: Alejandría (antiguo Egipto).
Fecha de nacimiento: Año 370 dC.
Fecha de su muerte: Año 444 dC.
Santo Patrono de: Alejandría.
Venerado en: La Iglesia Católica, Copta, Ortodoxa y Luterana.


Contenido

– Biografía
– El asesinato de Hipatia
– San Cirilo de Alejandría contra Nestorio
– Defensor de la Maternidad Divina
– Testimonio de San Cirilo en Efeso
– Muerte de San Cirilo de Alejandría
– Oración


Biografía

San Cirilo de Alejandría nació en Mahalla, Alejandría, en el seno de una ilustre familia; sobrino del patriarca Teófilo de Alejandría. En su juventud parece que perteneció al círculo de los discípulos de san Isidoro de Pelusio y pasó algunos años con los monjes de Nitria. Estuvo presente en el famoso “conciliábulo de la Encina” (403), cuando san Juan Crisóstomo fue depuesto como patriarca de Constantinopla.

En el año 412, cuando sucedió a su tío Teófilo en la sede de Alejandría, donde gracias a su intrepidez y labor, triunfó sobre la herejía, logrando sostener la fe de su Iglesia. San Cirilo fue un hombre de carácter fuerte e impulsivo, pero a veces demasiado vehemente y aún violento. Su actitud fue intransigente, poco simpática: expulsó a los judíos (fue el fin de la colonia judía de Alejandría) en el 414, cerró los templos donde había brotes de herejía, sobre todo novaciana.

Estas acciones provocaron las reacciones del prefecto Orestes, que fue contundentemente contestado por los monjes de Nitria (cuyo miembro, Amonio, fue también víctima de la represión) que fueron favorables a San Cirilo. Es cierto, en cualquier caso, que, incluso después del Concilio de Éfeso, san Isidoro de Pelusio dijo de Cirilo: “que sus enemigos le reprochaban ser muy obstinado en sus enemistades”. Evidentemente lo suyo no fue la diplomacia.

 

El asesinato de Hipatia

El prefecto Orestes disfrutó del respaldo político de Hipatia,  filósofa y maestra neoplatónica griega, además de una astrónoma y matemática que tenía una considerable autoridad moral en la ciudad de Alejandría y por lo tanto una gran influencia.

En el momento de su muerte, probablemente tenía más de sesenta años. De hecho, muchos estudiantes de familias ricas e influyentes llegaban a Alejandría a propósito para estudiar en privado con Hipatia, y muchos de estos más tarde alcanzaron altos cargos en el gobierno y la Iglesia.

La verdadera historia de Hipatia se ha transformado artificialmente en la leyenda del «Crimen de Alejandría», cuyo protagonista principal es el obispo San Cirilo de Alejandría.

La atribución directa a este último del asesinato de Hipatia se debe al escritor pagano Damascio, último escolarca de la Academia de Atenas y autor de la «Vida de Isidoro» (una apología del paganismo de finales del s.V y principios del s.VI), quien exiliado en Persia tras su cierre por orden de Justiniano, y dispuesto a azuzar las maledicencias contra San Cirilo, a quien tuvo por rival -en un tiempo de rivalidades religiosas fortísimas y extremas-, le atribuyó el homicidio sin más fundamento que sus propias conjeturas.

La historia, cuenta que Hipatia fue bajada de su carro asesinada por una turba, que destrozó  su cuerpo y quemando sus partes fuera de las murallas de la ciudad.

El historiador neoplatonista Damascio (c. 458 – c. 538) estaba «ansioso por explotar el escándalo de la muerte de Hipatia», y atribuyó la responsabilidad de su asesinato al obispo Cirilo y sus seguidores cristianos.  El relato de Damasco sobre el asesinato cristiano de Hipatia es la única fuente histórica que atribuye la responsabilidad directa al obispo Cirilo.  La noticia del asesinato de Hipatia provocó una gran denuncia pública, no solo de San Cirilo de Alejandría sino de toda la comunidad cristiana alejandrina.

 

San Cirilo de Alejandría contra Nestorio

La figura de Cirilo empieza a emerger con auténtico relieve en la grave crisis suscitada por Nestorio en torno a la doctrina cristológica. En efecto, apenas elevado a la sede patriarcal de Constantinopla, el año 428, comenzó Nestorio a predicar las doctrinas peligrosas de Teodoro de Mopsuestia y Diodoro de Tarso, negando la unidad personal de Cristo y la maternidad divina de María, madre de Jesús.

Decía el Patriarca de Constantinopla que era pura fábula pagana la idea de un Dios envuelto en pañales y crucificado. La agitación consiguiente entre los fieles fue enorme; el Patriarca alejandrino Cirilo se hace eco de las protestas populares, y se convierte en el abanderado de la ortodoxia.

En la carta pastoral que dirige a todos sus fieles, durante la primavera del 429, Cirilo refuta los argumentos de Nestorio; poco después vuelve a defender la doctrina ortodoxa en una extensa carta-encíclica dirigida a todos los monjes de Egipto.

No paró ahí la actividad del patriarca de Alejandría: dirigiéndose a su colega de Constantinopla, le invita a retractarse de sus ideas. Pero todo fue en vano.

Ante la difícil situación creada en Oriente y, después de haber cruzado sin éxito algunas cartas, Nestorio y Cirilo apelan al arbitraje del papa Celestino, quien convocó un concilio en Roma para estudiar la cuestión.

Este sínodo declaró a Nestorio incurso en herejía y le conminó con la deposición si no se retractaba de sus errores diez días después de haber recibido la sentencia sinodal.

Fue Cirilo encargado por Roma para transmitir la comunicación a Nestorio, mediante una carta del Papa, a la que él adjuntó una fórmula de fe aprobada el año 430 en un sínodo de Alejandría y, además, una lista de 12 anatematismos de los errores que debía abjurar.

No quedaba más que una posibilidad para evitar una ruptura violenta en la Iglesia oriental: un concilio general. El emperador Teodosio II convocó en Éfeso a todos los metropolitanos y obispos del Imperio para la fiesta de Pentecostés del 431, con el fin de que asistieran a un sínodo, que se haría famoso en la Historia como el tercer concilio ecuménico.

El concilio, en su primera sesión (22 junio 431), condenó a Nestorio como reo de herejía y lo depuso de su sede. Todavía hubo de vencer Cirilo la obstinación de los obispos de la provincia antioquena, que se habían adherido, más o menos abiertamente, a las tesis de Nestorio.

Al fin, se reconcilió con ellos el año 433, desapareciendo de este modo el cisma antioqueno, aunque no el nestorianismo, que se extendió por Caldea y otras regiones de Asia, donde aún subsisten sus seguidores con el nombre de «cristianos de Santo Tomás».

 

Defensor de la Maternidad Divina

San Cirilo de Alejandría

Cirilo pasará a la historia como el gran defensor de la maternidad divina de María. El papa san Celestino I le nombró presidente del Concilio de Éfeso. Tal vez fue mejor teólogo que obispo, aunque en la terminología que utilizó para la defensa de la maternidad divina de María parece favorable al monofisismo; y esta es la razón por la que los monofisistas coptos, sirios y etíopes lo veneran como su principal maestro. Pero antes de finalizar el Concilio, Cirilo escribió otra carta donde, sin dar lugar a dudas, expresó su total ortodoxia en sus famosos «Anatematismos» donde defendió a María «Teotokos» (Madre de Dios).

Al ponerse en duda que María es madre de Dios se ponía en duda la identidad de Jesucristo quien es una persona divina. Por eso San Cirilo de Alejandría no solo aportó a la Mariología sino también a la Cristología.

El argumento de San Cirilo: María es la Theotokos, no porque ella existiese antes de Dios o hubiese creado a Dios. Dios es eterno y María Santísima es una criatura de Dios. Pero Dios quiso nacer de mujer. La persona que nace de María es divina por lo tanto ella es madre de Dios.

Su santa defensa de la verdad le ganó la cárcel y muchas luchas pero salió victorioso.

 

Testimonio de San Cirilo en Efeso

Este fue el testimonio de San Cirilo de Alejandría al final del Concilio de Efeso:

«Te saludamos oh María, Madre de Dios, verdadero tesoro de todo el universo, antorcha que jamás se apagará, templo que nunca será destruido, sitio de refugio para todos los desamparados, por quien ha venido al mundo el que es bendito por los siglos. Por ti la Trinidad ha recibido más gloria en la tierra; por ti la cruz nos ha salvado; por ti los cielos se estremecen de alegría y los demonios son puestos en fuga; el enemigo del alma es lanzado al abismo y nosotros débiles criaturas somos elevados al puesto de honor».

Tengo ante mis ojos la asamblea de los santos padres, que, llenos de gozo y fervor, han acudido aquí, respondiendo con prontitud a la invitación de la santa Madre de Dios, la siempre Virgen María. Este espectáculo ha trocado en gozo la gran tristeza que antes me oprimía. Vemos realizadas en esta reunión aquellas hermosas palabras de David, el salmista: Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos.

Te saludamos, santa y misteriosa Trinidad, que nos has convocado a todos nosotros en esta iglesia de santa María, Madre de Dios.

Te saludamos, María, Madre de Dios, tesoro digno de ser venerado por todo el orbe, lámpara inextinguible, corona de la virginidad, trono de la recta doctrina, templo indestructible, lugar propio de aquel que no puede ser contenido en lugar alguno, madre y virgen, por quien es llamado bendito, en los santos evangelios, el que viene en nombre del Señor.

Te saludamos, a ti, que encerraste en tu seno virginal a aquel que es inmenso e inabarcable; a ti, por quien la santa Trinidad es adorada y glorificada; por quien la cruz preciosa es celebrada y adorada en todo el orbe; por quien exulta el cielo; por quien se alegran los ángeles y arcángeles; por quien son puestos en fuga los demonios; por quien el diablo tentador cayó del cielo; por quien la criatura, caída en el pecado, es elevada al cielo; por quien toda la creación, sujeta a la insensatez de la idolatría, llega al conocimiento de la verdad.

Por quien los creyentes obtienen la gracia del bautismo y el aceite de la alegría; por quien han sido fundamentadas las Iglesias en todo el orbe de la tierra; por quien todos los hombres son llamados a la conversión.

Y ¿qué más diré? Por ti, el Hijo unigénito de Dios ha iluminado a los que vivían en tinieblas y en sombra de muerte; por ti, los profetas anunciaron las cosas futuras; por ti, los apóstoles predicaron la salvación a los gentiles; por ti, los muertos resucitan; por ti, reinan los reyes, por la santísima Trinidad.

¿Quién habrá que sea capaz de cantar como es debido las alabanzas de María? Ella es madre y virgen a la vez; ¡qué cosa tan admirable! Es una maravilla que me llena de estupor. ¿Quién ha oído jamás decir que le esté prohibido al constructor habitar en el mismo templo que él ha construido? ¿Quién podrá tachar de ignominia el hecho de que la sirviente sea adoptada como madre?

Mirad: hoy todo el mundo se alegra; quiera Dios que todos nosotros reverenciemos y adoremos la unidad, que rindamos un culto impregnado de santo temor a la Trinidad indivisa, al celebrar, con nuestras alabanzas, a María siempre Virgen, el templo santo de Dios, y a su Hijo y esposo inmaculado: porque a él pertenece la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 

Muerte de San Cirilo de Alejandría

Murió en el año 444, siendo proclamado Doctor de la Iglesia Universal en 1882.

 

Oración a San Cirilo de Alejandría

Señor, tú que hiciste de tu obispo san Cirilo de Alejandría un defensor invicto de la maternidad divina de la Virgen María, concédenos a cuantos la proclamamos verdadera Madre de Dios llegar, por la encarnación de tu Hijo, a la salvación eterna.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

San Cirilo de Alejandría | Fuentes

https://www.primeroscristianos.com/sabes-quien-era-san-cirilo-de-alejandria/
https://en.wikipedia.org/wiki/Cyril_of_Alexandria
https://www.corazones.org/santos/cirilo_alejandria.htm