8 verdades sobre el infierno que todo Católico debe saber

Algunos católicos pueden sorprenderse, aún en nuestros días, al descubrir que la existencia del mal, del demonio y del infierno son verdades de fe. Todo lo que tiene uno que hacer, es tomar una copia del Catecismo de la Iglesia Católica y buscar lo que la Iglesia oficialmente enseña al respecto: Desde la parágrafo 1033 hasta el 1037, se nos dice que el mal existe, que hay una persona, un Ángel caído para ser más exactos, que solamente busca la destrucción de la humanidad y que si esto no le es posible, por lo menos ha de arrebatarle a Dios el mayor número de personas, alejándolas de la salvación, llevándolas consigo al Infierno por la eternidad.

1La Biblia y el Infierno

La palabra “Infierno” aparece un total de 54 veces en las Santas Escrituras. El infierno es claramente definido como un lugar de tormento y sufrimiento que arde eternamente.
Al padecimiento en este lugar se le compara a los efectos del fuego y del azufre sobre la piel. El azufre es una sustancia terrible en su acción sobre la carne humana, en el tormento que produce al tener contacto con el cuerpo. Cuando se combina con el fuego, es una agonía, una angustia indescriptible. Y ese es su propósito, porque esa será la ejecución de la venganza divina ilimitada.
Azufre y fuego son también símbolos de una inefable angustia, del castigo eterno que va a ser aplicado a los impenitentes. Rechazar la existencia del Infierno, es claramente rechazar verdades que nos han sido reveladas en las Sagradas Escrituras y de manera directa por las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.


2 El Infierno en el libro del Apocalipsis

El libro del Apocalipsis, lo menciona en su capitulo XIV , versículos nueve al trece. Para aquellos que insisten que “un Dios de amor” no castigaría a los pecadores, estos versículos contienen la descripción más gráfica de la Sagrada Escritura en cuanto al carácter del infierno.

Y un tercer Ángel los siguió, diciendo a gran voz: “Si alguno adora a la bestia y a su estatua, y recibe su marca en la frente o en la mano, él también beberá del vino del furor de Dios, vino puro, mezclado en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre, en la presencia de los santos Ángeles y ante el Cordero.
Y el humo de su suplicio sube por los siglos de los siglos; no tienen descanso día ni noche los que adoran a la bestia y a su estatua, y cuantos aceptan la marca de su nombre”.


3El Infierno en el Credo

El Credo, una confesión de fe, una declaración cristiana que engloba los 3 principales aspectos de la religión católica:
El primero, habla de nuestra fe en un Dios Padre y de la obra de la Creación. El segundo, habla de Dios hijo como redentor de la humanidad y el tercero, del Espíritu Santo y de nuestra santificación. Es justamente que en el segundo de ellos, encontramos la siguiente frase:

“…padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso”.

Por lo tanto, en el Credo, implícitamente profesamos que creemos en la existencia de este lugar de castigo.


4El Infierno en El Catecismo

Catecismo, numeral 633: La Escritura llama infiernos, sheol, o hades (cf. Flp 2, 10; Hch 2, 24; Ap 1, 18; Ef 4, 9) a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios.
Tal era, en efecto, a la espera del Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos, lo que no quiere decir que su suerte sea idéntica. Jesús no bajó a los infiernos para liberar a los condenados ni para destruir el infierno de la condenación sino para liberar a los justos que le habían precedido.


5El Infierno y Nuestra Señora de Fátima

Nuestra Señora no vaciló en mostrar a  tres pequeños niños (Lucia, Francisco y Jacinta) los horrores del Infierno. Durante una de estas apariciones, los niños pudieron ver como la Santísima Madre de Dios, extendía sus manos y de repente los niños pudieron ver un agujero en el suelo. Ese agujero, decía Lucía, era como un mar de fuego en el que se veían almas con forma humana, hombres y mujeres, consumiéndose en el fuego, gritando y llorando desconsoladamente. Lucía decía que los demonios tenían un aspecto horrible como de animales desconocidos. Los niños estaban tan horrorizados que Lucía gritó. Ella estaba tan atemorizada que pensó que moriría. María dijo a los niños:

“Ustedes han visto el Infierno a donde los pecadores van cuando no se arrepienten”.“Al decir estas palabras, abrió de nuevo las manos como en los dos meses anteriores. El reflejo (de luz que ellas irradiaban) parecía penetrar en la tierra y vimos un como mar de fuego y, sumergidos en ese fuego, a los demonios y las almas como si fueran brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que fluctuaban – en el incendio llevadas por las llamas que salían de ellas mismas juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados – semejante a la caída de pavesas en los grandes incendios – pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros tizones en brasa”


6Los Mensajes del papa Pio XII

Luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando Europa se hallaba en plena reconstrucción, el entonces papa Pio XII convoca a centenares de sacerdotes, encargados de predicar la Cuaresma todos los días en todos los templos de Roma. Durante la exhortación, el Papa les advierte, que la Iglesia tiene el deber absoluto de predicar las verdades eternas pero sobre todo de los Novísimos y les recuerda de no olvidar hablar sobre el Infierno.

“La iglesia tiene el deber de anunciarlo tal y como ha sido predicado por Nuestro Señor sin ningún atenuante. Si bien, el pensamiento del Cielo, es un pensamiento más noble para amar a Dios que el pensamiento del Infierno, no siempre es más eficaz.


7Cristo nos advirtió severamente sobre él

La palabra griega que se traduce como “infierno” en el Nuevo Testamento es la palabra gehenna, que aparece 12 veces. Once de estas veces, la palabra sale directamente de los labios de Jesús, quien hace hincapié en lo severo y terrible de este lugar de tormento.

Un ejemplo de Mateo 10:28 (5: 29-30):

“No temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”.

En tiempos de Jesús, el valle de Hinón o Gehena se utilizaba como basurero. Allí se arrojaban los cadáveres de algunos criminales, y un fuego constante quemaba sus restos y los desperdicios de los habitantes de la ciudad de Jerusalén.


8“Perded toda esperanza”

Del Infierno no hay salida. “Los que estáis por entrar, perded toda esperanza” dice el libro de Dante Alighieri “La Divina Comedia”, la que en el canto tercero, describe el letrero colgado sobre la entrada al Infierno. ¿Que inspiraría a Dante a escribir tan condenatoria y desesperanzadora frase?
Pues el simple y llano hecho de que estando en el Infierno, ya no hay arrepentimiento que valga…por toda la eternidad.
El Infierno es un lugar de tortura y castigo eterno que se asemeja a un lago de fuego, parecido a un pozo sin fondo en el que los malos son arrojados vivos, donde el gusano no muere y el fuego nunca se apaga, sin agua y sin salida en el que ya no se percibe la presencia de Dios.

Fuentes

https://radiocristiandad.wordpress.com/2012/09/29/especiales-de-radio-cristiandad-con-el-p-ceriani-septiembre-de-2012-apocalipsis-continuacion-sexto-signo-o-cuadro-xiv-6-13-septimo-signo-o-cuadro-xiv-14-20/ audio alrededor del minuto 40.

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