8 de Marzo: San Juan de Dios, Fundador


San Juan de Dios, Fundador

San Juan de Dios (João de Deus,) nació  el 8 de marzo de 1495, fue un soldado portugués convertido en trabajador de la salud en España, cuyos seguidores luego formaron los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios, un instituto religioso dedicado al cuidado de los pobres, los enfermos y de los que sufren trastornos mentales. «Haced bien por amor de Dios, hermanos míos».


Día celebración: 8 de marzo.
Lugar de origen: Montemor-o-Novo, Évora, Portugal
Fecha de nacimiento: 8 de marzo de 1495.
Fecha de su muerte: 8 de marzo de 1550.
Santo Patrono de: Hospitales, Contadores, enfermos.


Contenido

– Vida temprana
– En la milicia
– Conversión
– Nuestra Señora de Guadalupe
– Inicio de su obra
– Los Hermanos Hospitalarios
– Muerte
– Oración a San Juan de Dios


Vida temprana

San Juan de Dios, cuyo nombre de pila era João Duarte Cidade, nació en en Montemor-o-Novo, ahora en el Distrito de Évora, Reino de Portugal. Fue hijo de André Cidade y de Teresa Duarte, familia prominente alguna vez  que ahora se veía empobrecida, pero que sin embargo, tenía una  gran fe religiosa.

Un día, cuando San Juan de Dios era todavía joven su madre murió. Su padre que se convertiría en religioso, moriría más tarde en un convento. El joven pronto se encontró huérfano sin hogar en las calles de Oropesa, cerca de Toledo, España. Allí, en una tierra extranjera, no tenía a nadie que lo cuidara, nada de que vivir y tenía que contentarse con cualquier alimento que pudiera encontrar.

Providencialmente fue acogido por un hombre llamado Francisco Mayoral y el niño se estableció como pastor cuidando a sus ovejas en el campo.

 

En la milicia

El granjero estaba tan satisfecho con el trabajo y ​​la diligencia de San Juan De Dios que quería que se casara con su hija, para así convertirlo en su heredero. Cuando tenía unos 22 años de edad, para escapar de la oferta bien intencionada pero persistente de su amo, el joven se unió a una compañía de soldados de infantería, y en esa compañía luchó por Carlos V, del Sacro Imperio Romano Germánico.

Posteriormente fue enviado por el conde de Oropesa, Fernando Álvarez de Toledo y Zúñiga, contra las fuerzas francesas en Fontarabia. Mientras servía allí, fue designado para proteger un enorme botín, gran parte del cual había fue saqueado cuando fue relevado. La sospecha cayó naturalmente sobre San Juan de Dios; incluso si no hubiese estado involucrado en el robo, al menos era culpable de incumplimiento del deber. Por ello fue condenado a muerte.  Juan se encomendó con toda fe a la Madre de Dios y logró que le perdonaran la vida. Un oficial más tolerante intervino a su favor para ganar su perdón.

Desilusionado por este giro de los acontecimientos después de que lo que sentía era un servicio militar fiel, San Juan de Dios regresó a la granja en Oropesa. Luego pasó cuatro años nuevamente siguiendo una vida pastoral. Esto continuó hasta el día en que las tropas del conde  pasaron en su marcha por aquel lugar, en su camino para luchar en Hungría contra los turcos. Aún soltero, inmediatamente decidió alistarse con ellos, y dejó Oropesa por última vez. Durante los siguientes 18 años sirvió como soldado en varias partes de Europa.

 

Conversión

Cuando el conde y sus tropas derrotaron a los turcos, zarparon de regreso a España. Salido del ejército, quiso hacer un poco de apostolado y se dedicó a hacer de vendedor ambulante de estampas y libros religiosos.

Cuando iba llegando a la ciudad de Granada vio a un niñito muy pobre y muy necesitado y se ofreció bondadosamente a ayudarlo. Aquel «pobrecito» era la representación de Jesús Niño, el cual le dijo: «Granada será tu cruz», y desapareció.

Estando Juan en Granada de vendedor ambulante de libros religiosos, de pronto llegó a predicar una misión el famosos Padre San Luis de Ávila. Juan asistió a uno de sus elocuentes sermones, y en pleno sermón, cuando el predicador hablaba contra la vida de pecado, nuestro hombre se arrodillo y empezó a gritar: «Misericordia Señor, que soy un pecador«, y salió gritando por las calles, pidiendo perdón a Dios. Tenía unos 40 años.

 

Nuestra Señora de Guadalupe

Alrededor de este tiempo, hizo una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Extremadura, donde experimentó una visión de María Santísima, quien lo alentó a trabajar con los pobres. San Juan de Dios gastó toda su energía en cuidar a las personas más necesitadas de la ciudad. Estableció una casa donde atendía sabiamente las necesidades de los pobres enfermos, al principio haciendo su propia mendicidad. Cuando San Juan de Dios comenzó a hacer realidad su sueño, se encontró incomprendido y rechazado.

 

Inicio de su obra

Durante algún tiempo estuvo solo en su trabajo de caridad, solicitando por la noche los suministros médicos necesarios y de día atendiendo las necesidades de sus pacientes y el hospital; pero pronto recibiría la cooperación de sacerdotes y médicos caritativos.

Aquí hay muchas hermosas historias que están relacionadas con los invitados celestiales, que por amor de Dios, lo visitaron durante los primeros días de sus inmensas tareas, que a veces fueron aligeradas por el arcángel San Rafael.

Para poner fin a su costumbre de regalarle su capa a cualquier mendigo con el que se encontrase, Sebastián Ramírez, obispo de Tui, le entregó un hábito religioso hecho para él, que luego fue adoptado en todos sus elementos esenciales como el atuendo religioso de sus seguidores. El obispo le impuso tambiénel nombre que le dio el Niño Jesús: San Juan de Dios.

Los Hermanos Hospitalarios

Lentamente, San Juan de Dios atrajo hacia sí un círculo dedicado de discípulos que se sintieron llamados a unirse a él en este servicio. Organizó a sus seguidores en la Orden de Hospitalarios, que fueron aprobados por la Santa Sede en 1572 como los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios, que atienden a los enfermos en países de todo el mundo. Una señal de honor a su trabajo es que esta Orden ha sido oficialmente encargada de la atención médica del Papa. Cuando San Juan de Dios murió, el sucesor de la Orden fue Pedro Soriano.

Un día su hospital se incendió y Juan de Dios entró varias veces por entre las llamas a sacar a los enfermos y aunque pasaba por en medio de enormes llamaradas no sufría quemaduras, y logró salvarle la vida a todos aquellos pobres.

Otro día el río bajaba enormemente crecido y arrastraba muchos troncos y palos. Juan necesitaba abundante leña para el invierno, porque en Granada hace mucho frío y a los ancianos les gustaba calentarse alrededor de la hoguera. Entonces se fue al río a sacar troncos, pero uno de sus compañeros, muy joven, se adentró imprudentemente entre las violentas aguas y se lo llevó la corriente. El santo se lanzó al agua a tratar de salvarle la vida, y como el río bajaba supremamente frío, esto le hizo daño para su enfermedad de artritis y empezó a sufrir espantosos dolores.

 

Muerte

Fue el día 8 de marzo de 1550, que sintiendo que le llegaba la muerte, se arrodilló en el suelo y exclamó: «Jesús, Jesús, en tus manos me encomiendo«, y quedó muerto, así de rodillas. Había trabajado incansablemente durante diez años dirigiendo su hospital de pobres, con tantos problemas económicos que a veces ni se atrevía a salir a la calle a causa de las muchísimas deudas que tenía; y con tanta humildad, que siendo el más grande santo de la ciudad se creía el más indigno pecador. El que había sido apedreado como loco, fue acompañado al cementerio por el obispo, las autoridades y todo el pueblo, como un santo.

Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos.

San Juan de Dios, ruega por nosotros.

Oración a San Juan de Dios

¡Glorioso San Juan de Dios, caritativo protector de los enfermos y desvalidos! Mientras vivisteis en la tierra no hubo quien se apartase de vos desconsolado: el pobre halló amparo y refugio; los afligidos consuelo y alegría; confianza los desesperados y alivio en sus penas y dolores todos los enfermos. Si tan copiosos fueron los frutos de vuestra caridad estando aún en el mundo, ¿qué no podremos esperar de vos ahora que vivís íntimamente unido a Dios en el Cielo? Animados con este pensamiento, esperamos nos alcancéis del Señor la gracia de… si es para mayor gloria de Dios y bien de nuestras almas. Amén.

San Juan de Dios | Fuentes
https://en.wikipedia.org/wiki/John_of_God

https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Juan_de_Dios.htm

https://www.aciprensa.com/recursos/oracion-a-san-juan-de-dios-para-pedir-si-intercesion-4289