8 de febrero: San Juan de Mata

san juan de mata

San Juan de Mata fue el fundador de la Orden de la Santísima Trinidad conocida también como orden de los Padres Trinitarios.


Día celebración: 8 de febrero / 17 de Diciembre.
Lugar de origen: Faucon (Reino de Francia).
Fecha de nacimiento: Año 1150 dC.
Fecha de su muerte: Año 1213 dC.
Santo Patrono de: La familia trinitaria.
Venerado en: La Iglesia Católica.


Contenido

– Biografía
– San Juan de Mata, Presbítero
– Los inicios de la orden
– Nace la orden Trinitaria
– Liberando Cristianos
– Últimos años
– Oración


Biografía

San Juan de Mata nació en Francia, cerca de la frontera con España, en 1150. En realidad se sabe muy poco de su infancia, ni siquiera es seguro el año de nacimiento, aunque se supone alrededor de 1154. Creció en el pequeño pueblo de Faucon, en la Provenza francesa, aunque en aquel tiempo su región pertenecía al Condado de Barcelona.

Con unos quince años sus padres lo enviaron a París para estudiar en la escuela de la catedral. Estudió con los mejores teólogos del siglo XII, sobre todo porque la escuela más famosa del momento era precisamente la de París.

Durante sus primeros años se dedicó a los estudios de bachillerato y a la equitación y al deporte de la natación. Pero las dos actividades que más le agradaban eran la oración y el dedicarse a ayudar a los pobres. Frecuentemente se retiraba a una ermita alejada del pueblo y allí pasaba varios días dedicado a la meditación. Pero eso no dejaba a Juan contento, así que dejó la escuela de la catedral y se unió a la escuela de la abadía de San Víctor, donde enseñaba Ricardo de San Víctor, fundada por Hugo de San Víctor, que había transformado la teología describiendo la Trinidad como Amor y no como especulación filosófica.

En los documentos del siglo XIII se le nombra siempre como maestro, maestro teólogo, maestro y rector en teología. Ello prueba que ejerció también, finalizados sus estudios, la función de profesor, pues el título de maestro era un título académico que se otorgaba sólo a quien había ejercido de profesor: Lo dice, además, explícitamente, el mentado relato:

“Bajo su dirección (Prebostino) frecuentó la teología y enseñó luego otro maestro llamado Juan de Provenza”.

Juan debió ejercer esta función entre los años 1185 y 1192. Fue en este tiempo cuando trabó amistad con el obispo de París, Maurice de Sully, gran pastor reformador, y con los canónigos victorinos de la ciudad, que ejercían de penitenciarios en las escuelas. Tanto el uno como los otros van a jugar un papel importante en el proyecto posterior del joven profesor.

Su padre lo envió a París y allá obtuvo el doctorado y luego fue ordenado sacerdote.

San Juan de Mata, Presbítero

Un buen día, en efecto, el profesor provenzal, Juan de Mata, decide ordenarse de sacerdote. Lo ordena el obispo de París, Maurice de Sully, y celebra su primera misa el día 28 de enero, fiesta de Santa Inés.

 Un relato contemporáneo nos dice que participan en esta misa el citado obispo, el abad de San Víctor y el maestro Prebostino, amén de otros «magnates» de París. Y aquí llegó la suspirada iluminación.

Dios le salió al encuentro a Juan con un hecho sobrenatural que está documentado en varias fuentes narrativas y otros títulos del siglo XIII.

Durante la celebración de la misa -reza uno de estos documentos-, mientras el neosacerdote renueva su plegaria habitual, pidiendo al Señor que le muestre la orden en que quiere que entre, elevando los ojos al cielo, vio la majestad de Dios y se le apareció el mismo Señor, asiendo con sus manos a dos hombres con cadenas en los tobillos, uno negro y deforme, y pálido y malicento el otro. Juan entró en éxtasis, del que, asombrados, le despertaron los asistentes. Tras la misa, Juan, sobrecogido, comentó su «visión» con el obispo, el teólogo Prebostino y el abad victorino.

Juan ha comprendido que Dios no le llama a entrar en una orden existente. Le convoca para poner en marcha en la Iglesia un nuevo proyecto misericordioso redentor. Durante años ha ido fraguando el Espíritu en su persona una «experiencia» inédita. El Señor quiere otorgar a su Iglesia un nuevo don, inaugurando con la mediación de Juan un nuevo camino de Evangelio y de santidad, el camino trinitario.

Juan deja su cátedra de teología para ponerse al servicio del nuevo plan. Se inicia un período de reflexión, de oración y de diálogo entre él, el obispo Maurice y el abad de San Víctor. Todo durante el año 1193. Hace falta encarnar el proyecto, pero ¿con quién?, ¿dónde?, ¿cómo? Éstas son algunas de las preguntas que ahora le salen al paso al teólogo provenzal. La «intuición» del 28 de enero irá mostrando progresivamente sus contenidos y exigencias.

 

Los inicios de la orden

A finales de 1193 Juan de Mata se retira a Cerfroid, lugar solitario y boscoso en las cercanías de Gandelu, a unos 80 kilómetros al nordeste de París, diócesis de Meaux. Quiere conocer más claramente la llamada de Dios. Además necesita encontrar personas que asuman el nuevo proyecto. Aquí estará Juan unos 4 ó 5 años sin perder contactos con París, especialmente con su obispo, con los victorinos y con sus colegas en la enseñanza.

Muy pronto se encontró con un grupo de cuatro ermitaños, capitaneados -lo sabremos más tarde- por un tal Félix, uno de los muchos grupos que en la época vacaban a la oración en el retiro. Estos ermitaños, apenas conocieron el «proyecto» de Juan, se ofrecieron a colaborar en él, entregándose a a la causa. Se sumaron también al nuevo plan algunos estudiantes o ex colegas de Juan en los Estudios Generales de París, a algunos de los cuales encontraremos entre los primeros ministros generales de la orden, tras el fundador.

 

Nace la orden Trinitaria

Nace así en Cerfroid con ellos, en torno al proyecto de San Juan de Mata, la primera orden trinitaria. Era el año 1194. Esta orden, que habita y se organiza en una «casa» (domus), no abadía o monasterio, se expande en seguida en dos más en la diócesis de Meaux y de París, respectivamente, con la aprobación de sus obispos. No tienen aún ninguna regla. Está la gracia de la inspiración en el fundador y la llamada del Espíritu en todos.

A partir de ahí poco a poco se va perfilando un orden más sólido de vida religiosa que gira en torno a su misión misericordiosa redentora. Desde ahí se va madurando la «experiencia trinitaria redentora» fundacional y fundante.

Un día, mientras caminaba con Félix, San Juan de Mata tuvo otra visión: un ciervo blanco apareció en un arroyo con una cruz roja y azul entre sus astas. San Juan de Mata le reveló a Felix el diseño que había concebido el día en que dijo su primera misa, para socorrer a los cristianos cautivos bajo la esclavitud, y Felix ofreció su ayuda para llevarlo a cabo. Se dirigieron a Roma en medio de un invierno severo, hacia fines del año 1197, para obtener la bendición del Papa.

El 17 de diciembre de 1198, obtuvo la aprobación preliminar del Papa Inocencio III para una nueva orden dedicada en honor de la Santísima Trinidad para la redención de los cautivos cristianos. Esta orden fue totalmente aprobada en 1209. El primer monasterio de la Orden de la Santísima Trinidad se estableció en Cerfroid y el segundo en Roma en la iglesia de San Tommaso en Formis.

Considerando que, para dedicarse al rescate de cautivos en muchos países, necesitaba el apoyo del Papa, Juan de Mata acudió en 1198 a Roma para someter al juicio de Inocencio III su plan y la Regla que había compuesto para la nueva orden. Dicho Papa, después de examinar atentamente el asunto y hacer algunas consultas al obispo de París y al abad de San Víctor (París), aprobó la Regla de san Juan de Mata con una bula del 17 de diciembre de 1198.

Entre otras bulas de apoyo que obtuvo del Papa, Juan consiguió también una carta de Inocencio III (8 de marzo de 1199) dirigida al rey de Marruecos, con la que le presentaba a los trinitarios y su misión de ocuparse de los cautivos.

Liberando Cristianos

Habiéndose dedicado el Santo a fundar varias casas en el sur de Francia (la más importante, la de Marsella), para organizar mejor las expediciones redentoras, visita al rey de Francia Felipe Augusto, quien les concedió autorización para conseguir fondos en favor de los prisioneros, y así nuestro santo hizo varios viajes al África a libertar cautivos.

Los esclavos cristianos fueron rescatados por primera vez por la Orden en 1201. En 1202 y 1210, San Juan de Mata viajó a Túnez y trajo a innumerables esclavos cristianos. Los piratas mahometanos llegaban a las costas españolas y francesas y se llevaban prisioneros a todos los que encontraban. Y había el grave peligro de que aquellos pobres esclavos, en medio de tan terribles sufrimientos, renegaran de su fe para que no los trataran mal. Por eso San Juan de Mata se propuso rescatarlos.

En el año 1201 Juan de Mata y sus religiosos lograron rescatar en Marruecos 186 prisioneros. Al año siguiente en Túnez rescataron 110 prisioneros. Por cada uno había que pagar una crecida suma de dinero, y los Padres Trinitarios iban de ciudad en ciudad y de campo en campo consiguiendo con qué pagar el rescate de los pobres esclavos.

San Juan de Mata tuvo que sufrir mucho por parte de los mahometanos que le tenían mucha antipatía por los sabios consejos que les daba a los esclavos cristianos para que no se dejaran quitar su santa religión.

Un día en que Juan volvía del África con 120 prisioneros cristianos que había libertado de la esclavitud de los musulmanes, un grupo de piratas mahometanos asaltó su barco, destruyó el timón y rasgó las velas (telas por las cuales el viento empujaba la embarcación). Los pasajeros creyeron que iban a naufragar en el mar, pero el santo hizo unas nuevas velas uniendo los mantos de todos ellos, y se puso a rezar, y así sin timón, pero lleno de confianza en Dios, y suplicando que Nuestro Señor hiciera de piloto, y colocándose en la proa del barco con un crucifijo en las manos, logró tener un próspero viaje y desembarcaron sanos y salvos en Ostia (Italia).

 

Últimos años

San Juan de Mata fundó también varias casas en España, que estaba medio invadida por los moros: Avingaña (Lérida), Toledo, Segovia, Burgos… Al mismo tiempo mandaba grupos de trinitarios al norte de África, a Valencia, a Granada, a Palestina y Oriente Medio, etc., a rescatar cautivos. En Oriente Medio prestaron también su asistencia espiritual a los cruzados y establecieron cuatro casas (San Juan de Acre, Cesarea, Beirut y Jafa). A él mismo se atribuyen dos redenciones efectuadas en 1207-1208: en Córdoba y Valencia.

En 1208 Inocencio III donó a Juan de Mata una gran casa, que había sido antes abadía cisterciense, en Roma, cerca del Coliseo: Santo Tomás in Formis, que el Santo convirtió enseguida en hospital para acoger y curar a los cautivos. Allí puso, como hemos dicho, el mosaico que refleja plásticamente la misión principal de los trinitarios.

Los últimos años los pasó en Roma dedicado a la predicación y a conseguir ayudas para los pobres y murió santamente en el año 1213. Este santo se preocupó siempre de ocultar los hechos más admirables de su vida. El cumplía aquel antiguo principio: «Hay que amar el permanecer oculto y el no ser conocido».

Dejaba una treintena de casas o comunidades de trinitarios. En la mayor parte de ellas puso también hospitales, donde los religiosos atendían no solo a los cautivos liberados (que, antes de ser devueltos a sus familias, necesitaban recuperarse físicamente), sino también a los pobres y enfermos indigentes del lugar donde residían.

En la actualidad, los restos del santo reposan en la iglesia parroquial de San Juan de Mata en la ciudad de Salamanca.

En el año 1660 la Santa Sede autorizó el culto a San Juan de Mata, y hoy en día son muchos los que en el mundo entero siguen recibiendo de Dios el mismo llamamiento que él recibió del cielo: ir a ayudar a los que sufren en cárceles y prisiones.

Jesús prometió que en el día del Juicio Final dirá a muchos de los que estarán a su derecha: «Venid benditos de mi Padre, porque cuando Yo estuve preso me fuisteis a ayudar. Todo lo que hicisteis con los demás aun con los más humildes, a Mí me lo hicisteis» (S. Mateo 35,40).

Oración

Glorioso san Juan de Mata, hombre dotado de gran fortaleza cristiana que viviste un amor sin igual hacia Dios y con humildad lo serviste de día y de noche, en todo momento y situación, que con afán promoviste el culto de la Santísima Trinidad, la gloria del eterno Padre, la del Hijo Misericordioso y el amor del Espíritu Santo.

San Juan de Mata afable y solidario, con un corazón tan generoso y puro y una entrega total hacia tus hermanos los hombres que derramaste tu ternura y compasión sobre los que sufrían  injusticia, abuso y cautiverio; Seguir leyendo  que con solicitud y profunda compasión, socorriste a enfermos, pobres y más necesitados.

San Juan de Mata te pedimos que acojas bajo tu amparo a los que viven encadenados por las adicciones, asísteles y dales las fuerzas precisas para abandonarlas y para alcanzar su propia superación personal; concede solución favorable a los que esperan juicios y sentencias, y a los que desesperan por tramites y procedimientos socorre a los que padecen por causa de las injusticias, por la discriminación, la desigualdad o por la exclusión.

San Juan de Mata, padre fundador de la Orden de la Santísima Trinidad, hoy invocamos tu poderosa protección y tu valiosa intercesión ante el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, para obtener su auxilio en nuestras adversidades, para que seamos escuchados y atendidos en nuestros problemas y aflicciones actuales:

(decir con esperanza lo que se quiere conseguir, para si mismo u otra persona).

San Juan de Mata infatigable peregrino de la Trinidad, necesitamos santos como tú, enséñanos a imitarte, haz que vivamos en la caridad y la entrega y en el ejemplo del amor y la unidad de la Santísima Trinidad, enséñanos a disfrutar contigo la visión beatífica de Dios-Trino. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Amén.

Oh Santa Trinidad, a ti sea la alabanza, a ti la gloria, a ti la acción de gracias, por siempre. Rezar el Credo, Padrenuestro y Gloria.

San Juan de Mata | Fuentes:

http://trinitarios.es/blog/san-juan-de-mata

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Mata

https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Juan_de_Mata.htm