7 de Febrero: San Romualdo Abad


san romualdo

San Romualdo fue fundador de la orden Camaldulense. Se le considera la figura de mayor importancia en el siglo XI, considerado el renacimiento del ascetismo eremítico. Su nombre significa «glorioso al mando«.


Día celebración: 7 de febrero / 19 de Junio.
Lugar de origen: Rávena (Italia).
Fecha de nacimiento: Año 951 dC.
Fecha de su muerte: Año 1027 dC.
Santo Patrono de: 
Venerado en: La Iglesia Católica, Ortodoxa.


Contenido

– Breve Biografía
– En el monasterio Benedictino
– La conversión de su padre
– Asediado por el demonio
– Ascetismo eremítico
– Convento tras convento
– La orden Camaldulense
– Muerte de San Romualdo
– Oración a San Romualdo


San Romualdo

San Romualdo representado por la Iglesia Ortodoxa.

Breve Biografía de San Romualdo

San Romualdo nació en Rávena (Italia) en el año 951. Era hijo de los duques Onesti que gobernaban esa ciudad. Nació en un siglo en el que la relajación de las costumbres era considerada espantosa.

Fue educado de manera mundana, sin formación cristiana, por lo que fácilmente se vio arrastrado por los placeres. Sin embargo, en su interior, la conciencia le castigaba con severos remordimientos.

La juventud de San Romualdo fue un tanto alocada y se entregó a los placeres que le proporcionaba el mundo, aunque parece que a pesar de ello siempre sentía en su interior como una voz misteriosa que le empujaba a seguir la llamada de Dios.

 

En el monasterio Benedictino

La hora de Dios le llega cuando menos lo esperaba. Su padre, llamado Sergio, llevaba también una vida mundana y en cierta ocasión lanzó un duelo a uno de sus parientes y obligó al joven Romualdo a ser testigo del mismo. En el duelo vio a su padre matar a su pariente. Tanto sufrió en aquel duelo y tanto le horrorizó que decidió abandonar el mundo y entregarse de lleno a Dios en una durísima vida de penitencia.

Romualdo decidió irse a un monasterio benedictino a la montaña, cerca de Rávena, donde permaneció tres años en oración y penitencia. El superior temía que el padre de Romualdo se vengara por lo que no lo recibía de monje. Por fin lo aceptó por la intercesión del Arzobispo.

Su vida ejemplar molestó a los otros monjes y San Romualdo se alejó. Se encontró solo con un monje rudo y áspero llamado Marino. Esa convivencia le ayudó a progresar rápidamente en su vida de penitencia. Juntos lograron muchas conversiones: la del Jefe civil y militar de Venecia, el Dux de Venecia (quién fue a vivir en oración y soledad y llegó a ser San Pedro Urseolo).

 

La conversión de su padre

Su padre Sergio, al oír contar maravillas de su hijo, sintió también arrepentimiento de sus pecados y se retiró asimismo a un desierto para hacer penitencia. Después de cierto tiempo las tentaciones lo hacían titubear… Al enterarse de ello su hijo Romualdo, acudió presuroso al lado de su padre para ayudarle en la prueba de la cual salió airoso.

Ayudado por San Romualdo, su padre perseveró hasta el día de su muerte.

Asediado por el demonio

Su vida, ejemplo para los otros monjes, no pasó desapercibida para el demonio. Pronto le llegarían terribles tentaciones de impureza.

La imaginación le presentaba con toda viveza los más sensuales gozos del mundo, invitándolo a dejar esa vida de sacrificio y a dedicarse a gozar de los placeres mundanos.

Luego el diablo le traía las molestas y desanimadoras tentaciones de desaliento, haciéndole ver que toda esa vida de oración, silencio y penitencia, era una inutilidad que de nada le iba a servir.

Por la noche, con imágenes feas y espantosas, el enemigo del alma se esforzaba por obtener que no se dedicara más a tan heroica vida de santificación. Pero Romualdo redoblaba sus oraciones, sus meditaciones y penitencias, hasta que al fin un día, en medio de los más horrorosos ataques diabólicos, exclamó emocionado:

«Jesús misericordioso, ten compasión de mí», y al oír esto, el demonio huyó rápidamente y la paz y la tranquilidad volvieron al alma del santo.

Ascetismo eremítico

La vida de San Romualdo durante los treinta años siguientes constituye un verdadero prodigio de ascetismo cristiano. En el monasterio de Cusan se puso bajo la dirección del abad Guérin, de quien obtuvo el permiso de retirarse a un lugar solitario, próximo a la abadía, donde se entregó durante tres años a las mayores austeridades.

Ponía ante sus ojos la vida de los santos y procuraba imitar los excesos de penitencia que ellos habían practicado. Como los antiguos anacoretas del desierto se habían impuesto ayunos rigurosísimos, Romualdo quiso también seguir su ejemplo. Durante estos años, Romualdo no comía más que el domingo, y aun entonces, una comida sumamente frugal.

 

Convento tras convento

Durante 30 años San Romualdo fue fundando en uno y otro sitio de Italia conventos donde los pecadores pudieran hacer penitencia de sus pecados, en total soledad, en silencio completo y apartado del mundo y de sus maldades.

Volvió otra vez al monasterio de Rávena  y sucedió que vino un rico a darle una gran limosna. Sabiendo San Romualdo que había otros monasterios mucho más pobres que el de Rávena, fue y les repartió entre aquellos toda la limosna recibida. Eso hizo que los monjes de aquel monasterio se le declararan en contra y lo azotaron y lo expulsaron de allí.

Pero sucedió que en esos días llegó a esa ciudad el Emperador Otón III y conociendo la gran santidad de este monje lo nombró abad, Superior de tal convento. Los otros tuvieron que obedecerle, pero a los dos años de estar de superior se dio cuenta que aquellos señores no lograrían conseguir el grado de santidad que él aspiraba obtener de sus religiosos y renunció al cargo y se fue a fundar en otro sitio.

 

La orden Camaldulense

Dios le tenía reservado un lugar para que fundara una Comunidad como él la deseaba. Un señor llamado Málduli había obsequiado una finca, en región montañosa y apartada, llamada campo de Málduli, y allí fundo el santo su nueva comunidad que se llamó «Camaldulenses», o sea, religiosos del Campo de Málduli.

En una visión vio una escalera por la cual sus discípulos subían al cielo, vestidos de blanco. Desde entonces cambió el antiguo hábito negro de sus religiosos, por un hábito blanco.

San Romualdo hizo numerosos milagros, pero se esforzaba porque se mantuviera siempre ignorado en nombre del que los había conseguido del cielo.

Un día un rico al ver que al hombre de Dios ya anciano le costaba mucho andar de pie, le obsequió un hermoso caballo, pero el santo lo cambió por un burro, diciendo que viajando en un asnillo podía imitar mejor a Nuestro Señor.

En el monasterio de la Camáldula sí obtuvo que sus religiosos observaran la vida religiosa con toda la exactitud que él siempre había deseado. Y desde el año 1012 existen monasterios Camaldulenses en diversas regiones del mundo. Observan perpetuo silencio y dedican bastantes horas del día a la oración y a la meditación. Son monasterios donde la santidad se enseña, se aprende y se practica.

 

Muerte de San Romualdo

Veinte años antes San Romualdo había profetizado la fecha de su muerte. Los últimos años frecuentemente era arrebatado a un estado tan alto de contemplación que lleno de emoción, e invadido de amor hacia Dios exclamaba: «Amado Cristo Jesús, ¡tú eres el consuelo más grande que existe para tus amigos!«. Adonde quiera que llegaba se construía una celda con un altar y luego se encerraba, impidiendo la entrada allí de toda persona. Estaba dedicado a orar y a meditar.

La última noche de su existencia terrenal, fueron dos monjes a visitarlo por que se sentía muy débil. Después de un rato mandó a los dos religiosos que se retiraran y que volvieran a la madrugada a rezar con él los salmos. Ellos salieron, pero presintiendo que aquel gran santo se pudiera morir muy pronto se quedaron escondidos detrás de la puerta.

Después de un rato se pusieron a escuchar atentamente y al no percibir adentro ni el más mínimo ruido ni movimiento, convencidos de lo que podía haber sucedido empujaron la puerta, encendieron la luz y encontraron el santo cadáver que yacía boca arriba, después de que su alma había volado al cielo. Era un amigo más que Cristo Jesús se llevaba a su Reino Celestial. Expiró el 7 de febrero de 1027.

 

Oración a San Romualdo

Oh Dios, que has renovado en tu Iglesia la vida eremítica por medio del abad san Romualdo,haz que, negándonos a nosotros mismos para seguir a Cristo, merezcamos llegar felizmente al reino de los cielos.
Por nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

Fuentes

https://www.corazones.org/santos/romualdo.htm

https://www.aciprensa.com/recursos/oracion-a-san-romualdo-2560

https://mercaba.org/SANTORAL/Vida/06/06-19_ROMUALDO_abad.htm

https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Romualdo.htm