5 de Marzo: San Juan José de la Cruz

 

 

5 de Marzo: San Juan José de la Cruz

San Juan José de la Cruz cuyo nombre de pila fue Carlo Gaetano Calosirto, fue un santo italiano nacido en Ischia (Italia) que se unió a la orden Franciscana a los 16 años. Es reconocido como ejemplo de vida austera y contemplativa y además por sus varios milagros.


Día celebración: 4 de Marzo.
Lugar de origen: Ischia (Italia).
Fecha de nacimiento: 15 de agosto de 1654.
Fecha de su muerte: 5 de marzo de 1739.
Santo Patrono de:  Ischia.


Contenido

– Vida temprana
– Vida religiosa
– Milagros
– Muerte
– Oración a San Juan José de la Cruz


Vida temprana

San Juan José de la Cruz o Giovani Giuseppe della Croce en italiano, nació el 15 de agosto de 1654  en una pequeña isla ubicada frente a la ciudad de Nápoles, llamada Ischia. En la pila bautismal, recibiría el nombre de Carlo Gaetano Calosirto.

Nace, el futuro santo, en el seno de una familia noble,  piadosa y muy cristiana. Fueron sus padres José Calosinto y Laura Garguilo, quienes tuvieron la dicha de ver que los cinco hijos, fruto de su matrimonio, abrazaba la vida religiosa. Como resultaba claro a los ojos de todos, sería Juan José, el que aventajaría a los otros cuatro hermanos en santidad.

Desde muy temprana edad, San Juan José de la Cruz, prefería el silencio y la oración sobre las cosas mundanales, ni mucho menos se sentía atraído por los juegos y diversiones de sus hermanos. Tenía además desde pequeño, un muy especial afecto y devoción por Nuestra Señora, a quien dedicaba a diario, el rezo del Santo Rosario, el Oficio parvo de la Virgen, las Letanías Lauretanas y otras devociones marianas, en un pequeño altar, que para tal objeto, había acomodado en su habitación.

Siempre demostró especial amor por los desposeídos, a quienes distribuía los frutos de su trabajo. Tenía como precepto aquellas palabras de Cristo «Cuando obráis el bien con ellos,  obráis el bien Conmigo».

Vida religiosa

Con apenas 16 años (algunas otras fuentes mencionan 17) San Juan José de la Cruz se unió a la vida religiosa. Concienzudamente, había considerado el asimilarse a una de entre tres órdenes: Los Franciscanos, los Cartujos y los Mínimos y frailes menores. No pudiendo determinar humanamente a cual de ellas habría de ingresar, ofreció una fervorosa Novena al Espíritu Santo.

Al terminarla, aconteció Juan de San Bernardo, franciscano descalzo de la reforma de San Pedro de Alcántara, llegado de España a Italia para establecer allí esta nueva rama de la Orden de San Francisco, llegó a Ischia llevado de la providencia del Señor. Las eminentes virtudes de Juan, su vida santísima y su hábito austero y humilde, llenaron de admiración al joven San Juan José de la Cruz, el cual desde ese día ya no titubeó más en la elección. Poco después, dejando atrás la casa familiar, llega a Nápoles, donde luego de nueve meses de prueba y respectivo noviciado, es admitido en el  convento de Santa Lucía del Monte.

Fue su inclinación a la penitencia, uno de los rasgos característicos que le acompañaron durante toda su vida. Junto a obras de piedad como dar limosna a los pobres, incluía la mortificación y disciplinas; se flagelaba llevado por su devoción a la Pasión de Cristo. Pero como a pesar de la edad de algún modo intuía que lo esencial es el ayuno de las pasiones, también aprovechaba situaciones que se le presentaban para crecer espiritualmente.

Así, a la edad de 23 años, es nombrado sacerdote. El joven San Juan José de la Cruz, se sentía indigno de recibir tal honor, por lo que, solamente aceptó, cuando fue ordenado por sus superiores. Movido por la humildad y el deseo ferviente de dedicarse a la oración y a la penitencia, se retiró a una pequeña ermita próxima al convento, y muy en breve se le juntaron algunos religiosos, que bajo su dirección progresaron en perfección y santidad.

Milagros

Como sucede con aquellos a quienes el Divino Redentor tiene a bien  regalar sus delicias celestiales, San Juan José de la Cruz tuvo frecuentes éxtasis. Llegó incluso a llevar en brazos al Pequeño Niño Jesús en múltiples oportunidades, especialmente durante la Navidad. La Santísima Virgen María también se le apareció muchas veces.

Como sucedió con muchos otros santos (tal es el caso de San Fray Martín de Porres, que fue visto en el África sin salir de Lima, llevando consuelo a los esclavos), San Juan José de la Cruz tuvo el don de la bilocación.

Cuenta la historia que un día, llegó al convento el empleado de una duquesa, rogando al joven Santo, fuese a verla, pues se hallaba gravemente enferma y deseaba confesar sus culpas, pero San Juan José de la Cruz se hallaba también enfermo en cama, sin posibilidad de  poder moverse. Triste y acongojado vuelve el criado donde la duquesa…cual no sería su sorpresa que al entrar en su habitación, encontró al Santo atendiendo a la enferma.

Así mismo,  tuvo también el don de la profecía.  Un día, tres jóvenes fueron a visitarle. En la conversación que tuvo lugar, el santo habló de esta manera a cada uno de ellos:

Al primero le dijo:

«Hijo mío, tu vocación no es la vida religiosa; tienes cara de tener que morir ahorcado».

Al segundo le dio este consejo:

«Ten cuidado y está alerta, hijo, pues te amenaza un grave peligro».

Al tercero le dijo:

«Ruega a la Virgen con fervor, cumple fielmente todas tus obligaciones y el Señor te protegerá».

Estas tres predicciones se verificaron al pie de la letra: El primero escapó de la cárcel para evitar ser ejecutado en la horca,  el segundo fue asesinado en un lugar desolado y el tercero se hizo religioso franciscano descalzo.

 

Muerte

Estando ya de 80 años,  un viernes 5 de marzo de 1739, San Juan José de la Cruz se sentía en las últimas horas de su vida. Corrieron sus hermanos a avisar al superior, quien dispuso se le administrara de inmediato la Extremaunción.  En señal de agradecimiento, el santo inclinó la cabeza. Luego miró con inefable ternura a la imagen de María, y, sonriendo plácidamente, cerró los ojos del cuerpo a las cosas visibles y expiró con grande tranquilidad.

Este admirable y santísimo siervo de Dios fue canonizado por Gregorio XVI junto con San Alfonso María de Ligorio, San Francisco de Jerónimo, San Pacífico y Santa Verónica de Juliani. Sus sagradas reliquias están en la ciudad de Nápoles, en la iglesia del convento de Sta. Lucía del Monte.

 

 

Oración a San Juan José de la Cruz

San Juan José de la Cruz, ruega por nosotros.

San Juan José de la Cruz | Fuentes

Adaptado de: http://www.franciscanos.org/edelvives/juanjcruz.html