Documento final del Sínodo: sacerdotes casados, estudio de diaconisas, rito amazónico, pecado «ecológico» y lenguaje inclusivo


(InfoCatólica) En la tarde del sábado 26 finalizaba la última e intensa sesión con las votaciones de la Relatio finalis, el documento final, del Sínodo para la Amazonía. Se entregaba al Santo Padre un documento con 120 puntos.

Aunque desde el Sínodo pasado, el de la Juventud, las propuestas del documento final podían convalidarse inmediatamente para su publicación por al Papa, el Santo Padre ha decidido publicar una exhortación apostólica post-sinodal, por lo que los puntos aprobados por mayoría de 2/3 son meras recomendaciones al Pontífice que puede incorporar o no. Francisco en su discurso de clausura dijo que:

En la Exhortación Postsinodal que, no es obligatorio que el Papa lo haga, lo más probable…, no, perdón, lo más fácil sería: ‘Bueno, acá está el documento, vean ustedes’. De todas maneras, una palabra del Papa de lo que ha vivido en el Sínodo puede hacer bien. Yo quisiera hacerla antes de fin de año de tal manera que no pase mucho tiempo. Todo depende del tiempo que tenga para pensar.

El documento tiene 29 páginas a doble cara y propone 120 puntos, articulados en una introducción, cinco capítulos y una conclusión. Los capítulos responden a cinco conversiones: La conversión integral, la conversión pastoral, la conversión cultural, la conversión ecológica y la conversión sinodal.

Ordenación de casados

La propuesta de ordenar hombres casados está contenida en el párrafo 111 del documento, que recibió 128 votos a favor y 41 en contra, con lo que se convirtió en el numeral que más desaprobaciones recibió en todo el documento.

El párrafo se refiere a las dificultades que tienen las comunidades en la Amazonía para acceder a la Eucaristía y recuerda la enseñanza sobre el celibato de los Papas San Pablo VI y San Juan Pablo II.

«Considerando que la legítima diversidad no daña la comunión y la unidad de la Iglesia, sino que la manifiesta y sirve (LG 13; OE 6) lo que da testimonio de la pluralidad de ritos y disciplinas existentes, proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente, en el marco de la Lumen Gentium 26, de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica. A este respecto, algunos se pronunciaron por un abordaje universal del tema»

Diaconisas

La propuesta para estudiar la posibilidad de ordenar diaconisas está en el párrafo 103, que tuvo 137 votos a favor y 30 en contra, con lo que se constituye como el segundo numeral que más desaprobaciones recibió.

El texto señala que:

«en las múltiples consultas realizadas en el espacio amazónico, se reconoció y se recalcó el papel fundamental de las mujeres religiosas y laicas en la Iglesia de la Amazonía y sus comunidades, dados los múltiples servicios que ellas brindan. En un alto número de dichas consultas, se solicitó el diaconado permanente para la mujer. Por esta razón el tema estuvo también muy presente en el Sínodo.

Ya en 2016, el Papa Francisco había creado una ‘Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las Mujeres’ que, como Comisión, llegó a un resultado parcial sobre cómo era la realidad del diaconado de las mujeres en los primeros siglos de la Iglesia y sus implicaciones hoy. Por lo tanto, nos gustaría compartir nuestras experiencias y reflexiones con la Comisión y esperamos sus resultados»

El Santo Padre propuso reabrir la comisión, con otros miembros, se desconoce si más afines a la propuesta sinodal. Extraña mención pues el propio Francisco en mayo en la reunión con las Superioras Religiosas afirmó que: Papa Francisco: «el Señor no quiso un ministerio sacramental para las mujeres», y añadió:

«Caminamos por el camino firme y recto, el camino de la Revelación, no podemos andar por otro camino […] Creo que esta es la respuesta: no [guiarnos] sólo por las definiciones dogmáticas o la [evolución] histórica, que nos ayudarán. Pero no podemos caminar fuera de la Revelación y las expresiones dogmáticas…. ¿se entiende esto? Somos católicos, pero si alguna de ustedes quiere fundar otra iglesia, es libre de hacerlo»

Rito amazónico

En cuanto a la posibilidad de crear un rito amazónico, la propuesta está en el párrafo 119, que recibió 140 votos a favor y 29 en contra, siendo así el tercer numeral que más desaprobaciones tuvo en todo el documento.

El numeral señala que:

«el nuevo organismo de la Iglesia en la Amazonía debe constituir una comisión competente para estudiar y dialogar, según usos y costumbres de los pueblos ancestrales, la elaboración de un rito amazónico, que exprese el patrimonio litúrgico, teológico, disciplinario y espiritual amazónico, con especial referencia a lo que la Lumen Gentium afirma para las Iglesias orientales (cf. LG 23).

Esto se sumaría a los ritos ya presentes en la Iglesia, enriqueciendo la obra de evangelización, la capacidad de expresar la fe en una cultura propia y el sentido de descentralización y de colegialidad que puede expresar la catolicidad de la Iglesia. También podría estudiar y proponer cómo enriquecer ritos eclesiales con el modo en que estos pueblos cuidan su territorio y se relacionan con sus aguas»

Este numeral puede ser la puerta de atrás para la ordenación de casados pues va más allá de lo que sería un «uso litúrgico» como podría ser el zaireño.

Nuevas forma administrativa y «pecado ecológico»

En el número 82 del texto se propone luego «definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente». También proponemos crear ministerios especiales para el cuidado de la «casa común» y la promoción de la ecología integral a nivel parroquial y en cada jurisdicción eclesiástica«, prosigue el documento final.

El numeral 85 plantea luego crear un observatorio socioambiental pastoral que trabajaría en alianza con el CELAM, la CLAR, Caritas, la REPAM, los Episcopados nacionales, las Iglesias locales, las Universidades Católicas, la CIDH, otros actores no eclesiales en el continente y los representantes de los pueblos indígenas. Igualmente pedimos que en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, se cree una oficina amazónica que este en relación con este Observatorio y las demás instituciones locales amazónicas.

Jerigonza y lenguaje inclusivo

Gran parte del texto supone una reflexión autoreferencial, con términos y frases de reminiscencias religiosas y en muchos casos incomprensibles. Quizá son párrafos producidos por las «élites católicas y cristianas» criticadas por el Santo Padre en su discurso que «que quieren ir a la cosita y se olvidan de lo grande».

Ha llamado la atención, como señala la agencia ACI el lenguaje inclusivo, un desdoblamiento innecesario del género de algunas palabras para, según los partidarios de este tipo de lenguaje, no «discriminar» a las mujeres.

Este desdoblamiento de género se puede encontrar nada más comenzar la lectura del documento final, en su punto primero: «El clima fue de intercambio abierto, libre y respetuoso de los obispos pastores en la Amazonía, misioneros y misioneras, laicos, laicas, y representantes de los pueblos indígenas de la Amazonía».

Poco más adelante, en el punto 3, se puede leer un nuevo ejemplo: «El caminar sinodal del Pueblo de Dios en la etapa preparatoria involucró a toda la Iglesia en el territorio, los Obispos, misioneros y misioneras, miembros de las Iglesias de otras confesiones cristianas, laicos y laicas, y muchos representantes de los pueblos indígenas, en torno del documento de consulta que inspiró al Instrumentum Laboris» o documento de trabajo.

Finalmente, se encuentra otro ejemplo en el punto 39: «Los equipos misioneros itinerantes en la Amazonía, van tejiendo y haciendo comunidad en el camino, ayudan a fortalecer la sinodalidad eclesial. Pueden sumar varios carismas, instituciones y congregaciones, laicos y laicas, religiosos y religiosas, sacerdotes».

El lenguaje inclusivo ha sido siempre problemático por su vinculación con la ideología de género, varias veces condenada por el Papa Francisco, además de su imprecisión lingüística. Según la Real Academia Española (RAE) el empleo del lenguaje inclusivo supone el uso de «desdoblamientos innecesarios».