4 de Octubre: San Francisco de Asís

San Francisco de Asís abandonó una vida de lujo por una vida dedicada al cristianismo después de haber escuchado la voz de Dios, quien le ordenó reconstruir Su iglesia y vivir en la pobreza.

Nacido en Italia alrededor de 1181, San Francisco de Asís fue famoso por haber dedicado su juventud a a la bebida, a la comida y a la vida desenfrenada. Su padre era un rico comerciante de telas que poseía tierras de cultivo en Asís, y su madre fue una hermosa francesa. Francisco no pasó necesidad alguna durante su juventud; fue un joven mimado. A la edad de 14 años, dejó la escuela y se hizo conocido como un adolescente rebelde que frecuentemente bebía, festejaba y rompía el toque de queda de la ciudad. También fue conocido por su encanto y vanidad.

En este entorno privilegiado, Francisco de Asís aprendió las habilidades de tiro con arco, lucha y equitación. Se esperaba que siguiera a su padre en el negocio textil familiar, pero estaba aburrido por la perspectiva de la vida en el comercio de telas. En lugar de planear un futuro como comerciante, comenzó a soñar despierto con un futuro como un caballero, y si Francisco tenía alguna ambición, era la de ser un héroe de guerra como ellos. No pasaría mucho tiempo antes de que se presentara la oportunidad de probarse en combate.

En 1202 estalló la guerra entre Asís y Perugia, y Francisco tomó su lugar con entusiasmo en la caballería. Poco sabía que en ese momento, su experiencia con la guerra lo cambiaría para siempre.  Francisco y los defensores  de Asís fueron atacados por el enemigo que los aventajaba en número. Todo el campo de batalla pronto se cubrió con los cuerpos de hombres mutilados y masacrados, gritando de dolor. La mayoría de las tropas sobrevivientes de Asís fueron ejecutadas inmediatamente.

Sin experiencia en combate, Francisco fue rápidamente capturado por los soldados enemigos. Vestido como un aristócrata y con una armadura nueva y cara, se lo consideraba digno de un rescate decente, por lo que los soldados decidieron perdonarle la vida. Él y las otras tropas ricas fueron tomados como prisioneros, conducidos a una celda subterránea. Francisco pasaría casi un año en condiciones miserables, esperando el pago de su padre.

Después de un año de negociaciones, el rescate de Francisco fue aceptado, y fue liberado de prisión en 1203. Sin embargo, cuando regresó a Asís, Francisco era un hombre muy diferente. A su regreso, estaba gravemente enfermo tanto en la mente como en el cuerpo, una víctima de la guerra.

Un día,  mientras montaba a caballo en el campo local, Francisco se encontró con un leproso. Antes de la guerra, seguramente el mimado mozalbete habría huido del leproso, pero en esta ocasión, su comportamiento fue muy diferente. Al ver al leproso como un símbolo de la conciencia moral, o como Jesús de incógnito, según algunos eruditos religiosos, lo abrazó y lo besó, y luego describió la experiencia como un sentimiento de dulzura en su boca. Después de este incidente, Francisco sintió una libertad indescriptible. Su estilo de vida anterior había perdido todo su atractivo.

Posteriormente, Francisco, que ahora tiene poco más de 20 años, comenzó a enfocarse en Dios. Pasó una cantidad de tiempo cada vez mayor en un escondite remoto en las montañas, así como en iglesias antiguas y tranquilas de los alrededores de Asís, rezando, buscando respuestas y ayudando a cuidar a los leprosos. Durante este tiempo, mientras rezaba ante un viejo crucifijo bizantino, escuchó la voz de Cristo, quien le dijo que reconstruyera la iglesia y que viviera una vida de extrema pobreza. Francisco obedeció.

Comenzó a predicar en Asís y pronto se le unieron 12 fieles seguidores. Algunos consideraban a Francisco como un loco o un tonto, pero otros lo veían como uno de los mejores ejemplos de cómo vivir el ideal cristiano desde los días del mismo Jesucristo. Francisco de Asís pronto se hizo famoso en todo el mundo conocido.

Después de su epifanía en la iglesia de San Damián, Francisco experimentó otro momento definitorio en su vida. Con el fin de recaudar dinero para reconstruir la iglesia, vendió las telas de la tienda de su padre, junto con su caballo. Su padre se enfureció al enterarse de las acciones de su hijo y, posteriormente, arrastró a Francisco ante el obispo local. El obispo le pidió a Francisco devolver el dinero de su padre, a lo que siguió  su extraordinaria reacción: se quitó la ropa, y devolvió el dinero a su padre, declarando que Dios era ahora el único padre que reconocía.

Más tarde, durante una de sus tantas experiencias místicas, tuvo una visión durante la cual recibió los estigmas de Cristo, marcas que se asemejan a las heridas que sufrió nuestro Señor cuando fue crucificado. Esto convirtió a Francisco en la primera persona en recibir tales heridas santas.

Durante su vida también desarrolló un profundo amor por toda la creación: naturaleza y los animales, lo que le ha valido ser  reconocido universalmente como el santo patrón del medio ambiente y los animales. Su vida y sus palabras han tenido una resonancia duradera con millones de seguidores en todo el mundo. Cada octubre, muchos animales de todo el mundo son bendecidos en su día de fiesta.

Francisco de Asís murió el 3 de octubre de 1226, a la edad de 44 años, en Asís, Italia. Fue canonizado como santo dos años después de su muerte, el 16 de julio de 1228, por su antiguo protector, el papa Gregorio IX.

Oración de San Francisco

Señor, hazme Instrumento de Tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor;
Donde haya injuria, perdón;
Donde haya duda, Fe;
Donde haya desaliento, esperanza;
Donde haya oscuridad, luz;
Y donde haya tristeza, alegría.
Oh Divino Maestro, Haz que no busque ser consolado sino consolar;
Que no busque ser comprendido sino comprender;
Que no busque ser amado sino amar;
Porque dando es como recibimos;
Perdonando es como Tú nos perdonas;
Y muriendo en Ti es como nacemos en Vida Eterna.

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