Retiran las cruces de una iglesia católica en Weihui (VIDEO)


Los fieles permanecieron en oración mientras impotentes, observaban cómo se retiraban las cruces. La provincia de Henan (con un 4% de cristianos) constituye un experimento-piloto para la represión. Por medio de la violencia, el Partido pretende poner freno a las conversiones.

Continúa en Henan la represión y la sinización de la Iglesia católica. Hace dos días, las autoridades locales de Weihui, una localidad perteneciente a la diócesis de Anyang, retiraron las enormes cruces de hierro que coronaban los campanarios de la iglesia. A la redacción de AsiaNews llegaron dos videos de la operación. En ellos, se muestra al personal técnico transportando una de las cruces con el uso de un autoelevador. En la explanada de la iglesia, decenas de policías desplegados previenen cualquier posibilidad de crítica o resistencia. Numerosos creyentes, impotentes ante el abuso, se encuentran arrodillados sobre los escalones de la explanada mientras rezan y cantan. Los fieles permanecieron en oración durante toda la jornada.

Destruir las cruces que «se vean demasiado», eliminar decoraciones, pinturas y estatuas consideradas “demasiado occidentales” es el modo a través del cual se consolida la “sinización”, con miras al establecimiento de un cristianismo “acorde a las características chinas”, y, sobre todo, sometido a la autoridad del Partido Comunista. En Henan, esta campaña se perpetra desde hace años. A menudo las cruces son sustituidas con banderas chinas, otorgando a las iglesias la apariencia de una “oficina del gobierno”.

Desde que se implementaron los Nuevos reglamentos sobre las actividades religiosas, Henan se ha convertido en una suerte de experimento-piloto de la represión: varias iglesias han sido clausuradas, se ha prohibido impartir el catecismo a niños y jóvenes y las tumbas cristianas han sido destrozadas. Según algunos sacerdotes, el motivo de ello es simple: en Henan, los cristianos representan el 4% de la población, lo cual la convierte en una de las provincias con mayor porcentaje de cristianos. “Mostrando semejante violencia -afirma un sacerdote- el gobierno trata de atemorizar, no tanto a los que ya son católicos, sino a las personas que querrían convertirse al cristianismo”.