El caso del niño aficionado a la Ouija que inspiró la película «El exorcista»


La película se basó en el exorcismo real de un niño de 14 años, aficionado a la Ouija durante la Semana Santa de 1949

Cuando en 1973 se estrenaba la  película “El exorcista”, su director, William Friedkin ni siquiera sospechaba el éxito de taquilla (recaudó más de 400 millones de dólares) en el que la cinta se convertiría.

Si bien es cierto la película  fue vista por millones de personas,  son aún muy pocos los que saben que está basada en un caso de la vida real y que no es del todo ficción.

Se trata de un muy sonado caso de exorcismo que saliera a la luz pública en agosto de 1949 en el  “The Washington Post” y que tuvo como protagonista a Robbie Mannheim,  un niño de 14 años, residente de Mount Rainier (Maryland).

 

Todo inicia con el «juego» de la Ouija

La pesadilla del pequeño apodado Robbie (o «Roland Doe»), comienza con unos extraños ruidos que parecían provenir del sótano de su casa. Al investigarlos, comienza a ser testigo de una serie de extraños eventos que se propagarían por toda la casa: En la habitación de su abuela, una imagen de Jesús comenzaba a deformarse como si alguien la empujara desde la pared…

Once días después de aquel incidente, una tía muy querida por Robbie, que al igual que el, era aficionada a la ouija, fallece. Robbie entonces se obsesiona con la ouija porque creía que por medio de ella,  podría contactar a  su difunta tía. Utilizaría el tablero durante horas y horas, hasta que se vio poseído por el juego, tanto figurativa como literalmente.

 

Los cambios en Robbie

A continuación, ocurren algunos incidentes que nadie se atrevió a asociar con un caso de posesión demoníaca, pues la tesis del travieso «poltergeist»,  concepciones y creencias religiosas erróneas, prevalecieron sobre aquella.

Se oían ruidos extraños en su habitación, como el sonido incesante del goteo de agua y más tarde un ruido de arañazos como garras raspando la madera.

Pronto, sus padres notaron anormalidades físicas alarmantes en el cuerpo de su hijo, tales como marcas de rasguños, ronchas y moretones, que aparecieron sin ninguna razón aparente. Más inquietante aún fue la transformación de la personalidad. El chico normalmente callado y tímido repentinamente se volvió agresivo con frecuentes arrebatos de ira y rabietas violentas dirigidas a ellos.

Los síntomas y señales de posesión comenzaban a hacerse más evidentes en el pequeño Robbie, quien solía lastimarse así mismo, resultando ocasionalmente con algunas magulladuras y heridas.

Poco después, comenzaría a hablar en latín, una lengua que no tenía medios de conocer. Fue entonces cuando los padres decidieron que necesitaban ayuda.

 

«Tienen que ver a un sacerdote Católico»

Luego de estos eventos, tendrían lugar una serie de sucesos aún más escalofriantes: el colchón de la cama de Robbie se movía de forma violenta en medio de la noche, los golpes desde el sótano aumentaron en frecuencia y eran cada vez más fuertes, se percibía un olor a excremento que inundaba todo el ambiente y objetos ordinarios -como un jarrón- se suspendían en el aire.

Así, tendrían lugar aún más fenómenos paranormales, los que motivaron a la familia a buscar la ayuda del pastor de su iglesia, el reverendo Schulze (un pastor luterano), quien para cerciorarse de la veracidad de los hechos, decidió analizar al pequeño en terreno neutral, razón por la que le invita a pasar la noche en su casa.

Cuando le pidió al joven que intentara dormir en una silla, esta se movió por la habitación y luego cayó de lado, lanzando a Robbie al suelo. Cuando Schulze intentó levantar la silla y no lo logró, se dio cuenta de que estaba en presencia de una fuerza descomunal y su punto de vista cambió.

El pastor aterrorizado por los eventos que presenció en la habitación de Robbie, ya no tenia la menor duda. Aún perplejo se dirige a los padres y les dice «Tienen que ver a un sacerdote católico. Ellos se encargan de estas cosas…«, aconsejándoles que fuera un exorcista católico quien se hiciera cargo del caso.

Con el pasar de los días, para la familia Mannheim comenzaba a hacerse más que evidente que el demonio, no era tan solo una figura metafórica y siendo que  las metáforas no son materias de fe, este no existía…

 

Los Mannheim acuden a la Iglesia Católica

Siguiendo las sugerencia del reverendo Schulze, los Mannheim deciden visitar la cercana parroquia St. James, la que designa al padre Albert Hughes para asistirlos en el caso de Robbie.

Durante una de las sesiones de exorcismo, el pequeño que demostraba poseer una fuerza sobrehumana, logra zafarse de las ataduras, alcanzando uno de los resortes debajo del colchón, con el que agrede y ocasiona una considerable herida en el antebrazo del sacerdote, que necesitó de 100 puntadas para ser cerrada.

Unos días más tarde, la palabra «salida» aparece escrita con arañazos en el cuerpo de Robbie.

Luego del este revés , los Mannheim deciden mudarse a Missouri. Allí vivirían en la casa del tío de Robbie, junto a su esposa y prima. Esta última es la que decide acudir con uno de sus profesores universitarios, el Padre. Raymond J. Bishop, para contarle sobre su primo.

Después de una evaluación inicial, el sacerdote entregó el caso al p. William S. Bowdern, de la iglesia católica San Francisco Javier, quien finalmente fue asignado para llevar a cabo el exorcismo por el entonces Arzobispo de St. Louis Joseph Ritter . P. Bowdern, descrito por un compañero jesuita como «totalmente intrépido», fue asistido por el Padre. Walter Halloran y el P. William Van Roo.

Luego de las investigaciones y el proceso de rigor (incluida la autorización del obispo local), finalmente se pudo iniciar el proceso de Exorcismo.

 

Comienza el exorcismo de Robbie

Desde el comienzo de los exorcismos, el padre Bowdern colocó una imagen de Nuestra Señora de Fátima en el centro de la lucha. En su primera visita a la casa el 11 de marzo de 1949, estaba hablando con los Mannheim cuando escucharon terribles gritos en la planta superior que venían de la habitación de Robbie. Cuando entraron, el niño estaba sentado en su cama, visiblemente asustado por lo que creyeron (y sintieron)  una presencia maligna en la habitación. El padre Bowdern colocó audazmente sus cuentas alrededor del cuello del niño aterrorizado y comenzó a rezar el rosario.

Cuando terminó, el padre Bowdern predicó una «homilía espontánea», en la que le contó a Robbie acerca de tres pequeños niños de su edad que habían visto algo que otras personas no habían visto: el privilegio especial de ver a la madre de Dios cuyo nombre es María. Esto ayudó a explicar el Ave María al niño, que no era católico.

La historia de Fátima fascinó al adolescente y el padre Bowdern lo repitió varias veces durante los siguientes treinta y ocho días. Esto llevó a Robbie a preguntar más sobre la fe católica y finalmente lo llevó a su conversión y luego a la de sus padres.

Durante las sesiones, tienen lugar muchas de las escenas que se representaron en la cinta de Friedkin: El niño ataca furibundamente al sacerdote, le insulta, escupe, hostiga, mostrando una agresividad verdaderamente inédita. También se manifiesta en el niño una fuerza sobrehumana, que hacia casi imposible controlarle a fin de practicar el exorcismo.

Se llevaron a cabo varias sesiones, que parecían no haber tenido sobre el niño ningún efecto. Un día, luego de haberse lastimado el pecho con las uñas, podía leerse en caracteres hechos con arañazos: «3 1/2 semanas».

El 23 de marzo, comenzó su estudio del catecismo y se bautizó el 1 de abril. Al día siguiente, Robbie recibió su Primera Comunión. El padre Bowdern sugirió sabiamente que, como era el primer sábado del mes, rezan el Santo Rosario en honor a Nuestra Señora de Fátima.

El 10 de abril, Domingo de Ramos, Robbie fue trasladado al cercano Hospital Alexian Brothers y admitido en el ala psiquiátrica. Después de su bautismo, los demonios que poseían a Robbie se volvieron más violentos. A su llegada, el Hermano [Rector] Cornelio trajo una estatua de Nuestra Señora de Fátima y la colocó en el corredor principal de la planta baja.

 

Cuando todo parece empeorar…

Noche tras noche y muy  a pesar de las oraciones, novenas y exorcismos, la condición de Robbie parecía empeorar.

Durante las próximas semanas, el padre Bowdern y su asistente soportaron insultos indecibles, blasfemias, lenguaje sucio e incluso violencia por parte de  los demonios que poseían al niño, al punto de llegarle a romper la nariz  al padre Holloran.

A lo largo de todo el proceso, el padre Bowdern reflexionó sobre algo que el diablo había pronunciado al principio. «No me iré hasta que se pronuncie cierta palabra, y no permitiré que este niño la diga».

Durante la Semana Santa, el Padre Bowdern tenía grandes esperanzas de que Nuestro Señor liberara a Robbie el día de Su gloriosa resurrección. El sábado santo, el hermano Cornelio hizo que trajeran una estatua de San Miguel a la habitación de Robbie y la pusieran en un rincón.

Sin embargo, el domingo de Pascua llegó y se fue, pero a la mañana siguiente ocurrió algo realmente extraordinario. Robbie se despertó furioso y la misma voz asquerosa se burló de los sacerdotes. «Tiene que decir una palabra más, una pequeña palabra, quiero decir una palabra GRANDE. Nunca la dirá. Yo siempre estoy en el. Puede que no tenga mucho poder siempre, pero estoy en él. Él nunca dirá esa palabra «.

Cada vez que el espíritu maligno se manifestaba, Robbie parecía padecer un ataque. La voz del niño en estas ocasiones se distinguía por su tono cínico, áspero y diabólico.

 

San Miguel arcángel al rescate

A las 10:45 p.m., Robbie se calmó y entró en un estado de trance, como era habitual. Sin embargo, los que estaban en la habitación se sorprendieron cuando escucharon una voz completamente diferente salir del chico. La voz no provocó miedo y disgusto, sino confianza y esperanza. En tonos claros y dominantes un augusto personaje dijo:

«¡Satán! ¡Satán! Soy San Miguel, y te ordeno, Satanás y a los otros espíritus malignos, que dejen el cuerpo en el nombre de Dominus, inmediatamente. ¡Ahora, AHORA, AHORA! ”.  Robbie luego tuvo las convulsiones más violentas de todo el exorcismo. Finalmente, volvió a calmarse y dijo a los que rodeaban su cama: «Se ha ido».

Robbie explicó que vio a San Miguel aparecer como un hombre muy hermoso de cabello ondulado  que se encontraba en medio de una brillante luz blanca. “En su mano derecha sostenía una espada. Con su mano izquierda, señalaba hacia un pozo.  El niño describió que sentía el calor emerger de él, pero también vio que el demonio, patéticamente intentaba  resistir a San Miguel.

Lo que ocurrió a continuación mostró claramente que el demonio fue superado por la abrupta aparición de su némesis angelical en este campo de batalla espiritual. San Miguel se volvió hacia Robbie, sonrió y luego habló. Sin embargo, la única palabra que Robbie escuchó mientras estaba en trance fue la que su atormentador había jurado que no le permitiría decir, Dominus. Con esa palabra, Robbie estaba libre al fin.

Después de estos horribles eventos, Robbie pasó a llevar una vida normal. Finalmente se casó y puso por nombre a su primer hijo Michael en honor al ángel guerrero que acudió en su rescate en aquel momento de urgente necesidad.

El padre William Bowdern permaneció como el párroco de San Francisco Javier hasta 1956. Si bien podría parecer que su vida también continuó como siempre, familiares y amigos cuentan  que, hasta su muerte en 1983 a la edad de 86 años, este heroico sacerdote sufrió mental y físicamente las secuelas de aquel exorcismo.

 

La ciencia y el caso de Robbie

Muy a pesar de la contundente evidencia y de los testimonios de la familia Mannheim, la junta médica a cargo del caso, se atrevió a asegurar que el pequeño Robbie, fue víctima de lo que se definió como  «una grave afección histérica» que encontró su origen en la muerte de su tía. De hecho, se atrevieron incluso a poner sobre la mesa a fin de explicar su comportamiento:  el síndrome de Tourette, la esquizofrenia, el abuso sexual, la histeria y el desorden obsesivo-compulsivo.

La cruda realidad es que si bien la junta médica a cargo del caso de Robbie nunca halló una respuesta definitiva a sus síntomas, fue solamente cuando intervino un sacerdote de la Iglesia Católica, que la «esquizofrenia» de Robbie, llegó a su fin.

 

Fuentes

https://www.abc.es/historia/abci-misteriosa-posesion-nino-14-anos-inspiro-pelicula-exorcista-201702230052_noticia.html
Possessed: The True Story of an Exorcism
http://www.returntoorder.org/2019/03/this-is-how-saint-michael-cast-out-satan-from-robbie-mannheim/


Traducido y adaptado por Proyecto Emaús