30 de Mayo: Santa Juana de Arco


Juana de Arco

Santa Juana de Arco, también conocida como la Doncella de Orleans, a los 17 años llegó a ser heroína nacional y mártir de la verdadera fe.


Día celebración: 30 de mayo.
Lugar de origen: Domrémy-la-Pucelle,​ Departamento de Vosges, Reino de Francia
Fecha de nacimiento: 1412.
Fecha de su muerte: 30 de mayo de 1431.
Santo Patrono de: Cautivos; Francia; mártires; oponentes de las autoridades de la Iglesia; gente ridiculizada por su piedad; prisioneros; soldados; mujeres voluntarias; telegrafistas; radiofonistas.


Contenido

– Introducción
– El misticismo de Juana de Arco
– Santa Juana de Arco busca una entrevista
– Surge Juana de Arco
– El asedio de Orléans
– Captura de Santa Juana de Arco
– Juicio de Santa Juana de Arco
– Muerte de Santa Juana de Arco
– Oración a Santa Juana de Arco


Introducción

Santa Juana de Arco (Jeanne d’Arc en Francés) conocida también bajo el apelativo de «La Doncella de Orleans», fue una campesina francesa, reconocida como mártir, heroína y patrona de Francia, por el papel desempeñado durante la tercera y última fase de la llamada «Guerra de los Cien Años» contra Inglaterra.

Nació en el seno de una familia campesina en Domrémy, al nor-este de Francia, región que se mantuvo fiel a Francia, muy a pesar de estar rodeada de villas que favorecían abiertamente a los borgoñes  (agrupación política en contra de Francia) .  Su padre era dueño de un terreno de 20 hectáreas y fungía de oficial de aquella pequeña villa. Durante su niñez, su villa tuvo que resistir el continuo asedio  del enemigo.

Creciendo y viviendo como campesina, nunca aprendió a leer ni a escribir. Su madre que era muy piadosa le infundió una gran confianza en el Padre Celestial y una tierna devoción hacia la Virgen María. Todos los sábados la niña Juana de Arco recogía flores del campo para llevarlas al altar de la Santísima Virgen. Cada mes se confesaba y comulgaba, y su gran deseo era llegar a la santidad y no cometer nunca ningún pecado. Mujer buena, noble y bondadosa, se supo hacer querer por aquellos que le conocían.

El misticismo de Juana de Arco

A la edad de 13 años, mientras reposaba en el  jardín de su padre, Juana de Arco tuvo visiones de San Miguel Arcángel instruyéndola a brindar su apoyo a Carlos VII de Francia, para combatir la dominación británica.   «Yo tenía trece años cuando escuché una voz de Dios», declaró Juana en Ruan el jueves 22 de febrero de 1431.  Añadió que la primera vez que la escuchó notó una gran sensación de miedo. La Iglesia católica y la inmensidad de fieles, reconoce como verdaderas estas apariciones.

Ella misma diría con respecto al evento «y yo creo que esta voz me ha sido enviada de parte de Dios». Así pues, cuando la escuchó por tercera vez le pareció reconocer a un ángel. Y aunque a veces no la entendía demasiado bien, primero le aconsejó que frecuentara las iglesias y después que tenía que ir a Francia, sobre lo cual la empezó a presionar. Además esta voz la escuchaba unas dos o tres veces por semana. No mucho después, reveló otro de los mensajes clave que le envió: «Ella me decía que yo levantaría el asedio de Orleans».

Por temor no contó a nadie nada al principio, pero después las voces fueron insistiéndole fuertemente en que ella, pobre niña campesina e ignorante, estaba destinada para salvar la nación y al rey y entonces contó a sus familiares y vecinos. Las primeras veces las gentes no le creyeron, pero después ante la insistencia de las voces y los ruegos de la joven, un pariente decidió ayudarla.

 

Santa Juana de Arco busca una entrevista

A los 16 años, pidió a un pariente de nombre Durand Lassois, le llevase al vecino pueblo de  Vaucouleurs, para entrevistarse con el comandante de aquella guarnición Robert de Baudricourt, para solicitarle una escolta armada a fin de dirigirse a la Corte Real de Francia en Chinon. Y es que para eso tenía que atravesar territorio hostil, defendido por los angloborgoñones, en alianza. Así, Juana de Arco daría un mensaje secreto al rey que le había sido revelado por las voces.

Ignorada con sarcasmo, Juana de Arco no se dio por vencida. Volvería a intentar nuevamente en Enero del año siguiente. Por su insistencia, llamó la atención de dos soldados de Baudricourt: Jean de Metz y Bertrand de Poulengy. De acuerdo con Metz, Juana de Arco argumentó lo siguiente:

«Debo estar al lado del Rey … no habrá ayuda (para el reino) si no de mí. Aunque preferiría haber permanecido tejiendo al lado de mi madre … debo ir y hacer esto, porque mi Señor quiere que así se haga».

Bajo los auspicios de ambos soldados, obtendría una nueva entrevista con Baudricourt, a quien hizo una predicción sobre el resultado de la batalla de Rouvray, cerca a Orléans muchos días antes de que los mensajeros llegasen reportando lo ocurrido. Así por inspiración divina, Juana De Arco logró persuadir a Baudricourt.

 

Surge Juana de Arco

Así gracias a la revelación hecha por Juana de Arco, Baudricourt, despacha un contingente que la escoltaría hasta Chinon, a través de territorio hostil. Por ello, Juana fue vestida como soldado.

El primer encuentro entre Juana y Carlos tendría lugar en 1429, cuando ella tenia 17 años y el 26. Juana causó una fuerte impresión a Carlos durante la audiencia, quien comentó a la santa sus intenciones de enviar refuerzos a Orléans financiados por su madre, Yolanda de Aragon. Juana pidió permiso para acompañar a las tropas y vestir una armadura protectora, misma que fue proporcionada por el gobierno. Espada, estandarte, caballo y demás, fueron donados.

 

El asedio de Orléans

El 29 de abril de 1429 Juana llegó al asedio de Orleans. Sin embargo, Juan de Orleans, cabecilla de la familia ducal de Orleans, la excluyó inicialmente de la dirección de las operaciones y de los consejos de guerra, rehusando informarla sobre los preparativos y decisiones bélicas.​ Sin embargo, esto no pudo evitar que ella estuviera presente en la mayoría de consejos y batallas. Demostró un alto grado de liderazgo militar  que ejercía un gran efecto sobre la moral de los soldados.

Animados por la joven capitana, los soldados franceses lucharon como héroes y expulsaron a los asaltantes y liberaron Orléans. Luego se dirigieron a varias otras ciudades y las liberaron también.

Por el contrario a lo que muchas películas sobre ella nos presentan, Juana no luchaba ni hería a nadie, pero cargando el estandarte frente del ejército iba de grupo en grupo animando a los combatientes e infundiéndoles entusiasmo y varias veces fue herida en las batallas.

Después de sus resonantes victorias, obtuvo Santa Juana que el temeroso rey Carlos VII aceptara ser coronado como jefe de toda la nación. Y así se hizo con impresionante solemnidad en la ciudad de Reims. Así Juana procedió a liderar a un ejército en una serie de victorias impresionantes que cambiaron el curso de la guerra.

Una tregua con Inglaterra durante los siguientes meses dejó a Joan con poco que hacer. El 23 de marzo de 1430, dictó una carta amenazadora a los husitas, un grupo disidente que había roto con la Iglesia Católica en varios puntos doctrinales y había derrotado a varias cruzadas anteriores enviadas contra ellos. Santa Juana de Arco era una católica ardiente que odiaba todas las formas de herejía (junto con el Islam).

Captura de Santa Juana de Arco

Juana de Arco

Juana de Arco capturada por los Borgoñes.

La tregua con Inglaterra llegó rápidamente a su fin. Joan viajó a Compiègne el siguiente mes de mayo para ayudar a defender la ciudad contra un asedio inglés y borgoñón.

El 23 de mayo de 1430 estaba con una fuerza que intentó atacar el campamento de Borgoña en Margny, al norte de Compiègne, pero fue emboscada y capturada.  Cuando las tropas comenzaron a retirarse hacia las fortificaciones cercanas de Compiègne después del avance de una fuerza adicional de 6,000 borgoñones, Juana se quedó con la retaguardia. Las tropas de Borgoña rodearon la retaguardia, y un arquero la derribo de su caballo. Ella accedió a rendirse ante un noble llamado Lionel de Wandomme.

Joan fue encarcelada por los borgoñones en el castillo de Beaurevoir. Hizo varios intentos de escape, en una ocasión saltando desde su torre de 70 pies (21 m), aterrizando en la tierra blanda de un foso seco, después de lo cual fue trasladada a la ciudad de Arras en Borgoña y posteriormente a la ciudad de Rouen.

El historiador Pierre Champion señala que los Armagnacs intentaron rescatarla varias veces lanzando campañas militares hacia Rouen mientras estaba detenida allí. Una campaña tuvo lugar durante el invierno de 1430–1431, otra en marzo de 1431 y otra a fines de mayo, poco antes de su ejecución. Estos intentos fueron rechazados.

 

Juicio de Santa Juana de Arco

El juicio por herejía tuvo motivaciones políticas. El tribunal estaba compuesto enteramente por clérigos pro-ingleses y borgoñones, y supervisado por comandantes ingleses, incluidos el duque de Bedford y el conde de Warwick.

En palabras de la medievalista británica Beverly Boyd, el juicio de la Corona inglesa era «una estratagema para deshacerse de un extraño prisionero de guerra con la máxima vergüenza para sus enemigos»«.  Los procedimientos judiciales comenzaron el 9 de enero de 1431 en Rouen, la sede del gobierno de ocupación inglés. El procedimiento fue sospechoso en varios puntos, lo que luego provocaría críticas al tribunal por parte del inquisidor jefe que investigó el juicio después de la guerra.

Tras un proceso inquisitorial de tres meses, fue declarada culpable de herejía y hechicería; pese a que ella había defendido siempre su inocencia, acabó por retractarse de sus afirmaciones, lo cual permitió conmutar la inicial sentencia de muerte por la de cadena perpetua. Días más tarde, sin embargo, recusó la abjuración y reafirmó el origen divino de las voces que oía.

La herejía era un crimen capital solo por un delito repetido; por lo tanto, una nueva ofensa de «travestismo» fue arreglada ahora por la corte, según los testigos presenciales. Juana aceptó usar ropa femenina cuando abjuró, lo que creó un problema. De acuerdo con las descripciones posteriores de algunos de los miembros del tribunal, ella había estado usando ropa masculina (es decir, militar) en la prisión porque le daba la capacidad de abrochar sus calzas, botas y túnica en una sola pieza, lo que disuadía los intentos de violación.

Evidentemente, tenía miedo de renunciar a este atuendo incluso temporalmente porque era probable que el juez lo confiscara y, por lo tanto, se quedaría sin protección. El vestido de mujer no ofrecía tal protección.

Santa Juana de Arco remitió a la corte a la investigación de Poitiers cuando se le preguntó sobre el asunto. El registro de Poitiers ya no sobrevive, pero las circunstancias indican que los clérigos de Poitiers habían aprobado su práctica. También mantuvo su cabello corto durante sus campañas militares y mientras estaba en prisión. Sus partidarios, como el teólogo Jean Gerson, defendieron su peinado por razones prácticas, al igual que el inquisidor Brehal más tarde durante el juicio de apelación.

Sin embargo, en el juicio de 1431 fue condenada  a muerte. Boyd describió el juicio de Joan como tan «injusto» que las transcripciones del juicio se usaron luego como evidencia para canonizarla en el siglo XX.

Muerte de Santa Juana de Arco

Juana de arco

Testigos presenciales describieron la escena de la ejecución el 30 de mayo de 1431. Atada a un pilar alto en el Vieux-Marché en Rouen, le pidió a dos miembros del clero, el padre Martin Ladvenu y el padre Isambart de la Pierre, que sostuvieran un crucifijo delante de ella.

Un soldado inglés también construyó una pequeña cruz que colocó en la parte delantera de su vestido. Después de su muerte, los ingleses recogieron las brasas para exponer su cuerpo carbonizado para que nadie pudiera afirmar que había escapado con vida. Luego quemaron el cuerpo dos veces más, para reducirlo a cenizas y evitar cualquier colección de reliquias, y arrojaron sus restos al río Sena.

El verdugo, Geoffroy Thérage, declaró más tarde que «temía ser condenado porque había quemado a una mujer santa».

Oración a Santa Juana de Arco

Ante tus enemigos, ante el hostigamiento,el ridículo y la duda, te mantuviste firme en la fe. Incluso abandonada, sola y sin amigos, te mantuviste firme en la fe.Incluso cuando encaraste la muerte,te mantuviste firme en la fe. Te ruego que yo sea tan inconmovible en la fe como tú, Santa Juana. Te ruego que me acompañes en mis propias batallas. Ayúdame a perseverar y a mantenerme firme en la fe.
Amén.

Santa Juana de Arco | Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.