28 de febrero: Santos Román y Lupicino, abades


Santos Román y Lupicino

Los Santos Roman y Lupicino vivieron en el siglo IV. La gentileza del primero se equilibraba con la severidad del otro. Su vidas santas atrajeron un sin número de almas a vivir sanamente, apartándose del mundo en monasterios en los que se mantenía un silencio estricto.


Día celebración: 28 de febrero
Lugar de origen: Condat (Francia central).
Fecha de nacimiento: 390 – 391.
Fecha de su muerte: 460 (Román) y 480 (Lupicino).
Santo Patrono de: –


Contenido

– Breve Biografía
– San Román y Lupicino dirigen monasterios
– Muerte
– Oración a los Santos Román y Lupicino


Breve Biografía

San Román, nacido a fines del siglo IV, dejó a sus parientes y pasó un tiempo en el monasterio de Ainay en Lyon, cerca de una gran iglesia en el conflujo de Saona y Ródano. Los fieles la habían construido en honor a los famosos mártires de esa región, cuyas cenizas fueron arrojadas al Ródano. Su propósito para este retiro era estudiar todas las prácticas de la vida monástica, y obtuvo del Abad de Ainay algunos libros recientemente escritos sobre la vida de los Padres del Desierto.

A la edad de treinta y cinco años, San Román se retiró a los bosques del monte Jura, entre Francia y Suiza, y fijó su residencia en un lugar llamado Condat, en la confluencia de los ríos Bienne y Aliere, donde encontró una parcela de terreno para la cultura, y algunos árboles que le proporcionaron frutos silvestres. Aquí pasó su tiempo rezando, leyendo y trabajando por su subsistencia.

San Lupicinio, su hermano, vino a él allí, acompañado por varios otros discípulos, a quienes siguieron otros más, atraídos por la fama de la virtud y los milagros de estos dos santos. Otros monasterios se hicieron necesarios. San Romano, cuando tenía 54 años, fue ordenado sacerdote por San Hilario, obispo de Poitiers; permaneció simple en su conducta y nunca buscó ningún privilegio entre sus hermanos.

A medida que aumentaba su número, los hermanos construyeron varios monasterios y un convento para su hermana y otras mujeres, llamado La Baume; Antes de que San Román muriera, ya había quinientas monjas encerradas allí en oración y sacrificio. Mantuvieron un silencio estricto y, al igual que sus hermanos, hijos o parientes en el cercano monasterio de Lauconne, se consideraban personas muertas para la vida presente.

Román también supo ser duro e intransigente con los príncipes y nobles cuando veía que los derechos humanos y de la Iglesia eran pisoteados por ellos. Condat se había convertido en una de las escuelas más famosas de su tiempo y de allí salían fervorosos misioneros y trabajadores para todo los campos en la viña del Señor. Famosos se hicieron aquellos cenobios por su sabiduría, copia de códices, enseñanza de idiomas antiguos, composición de preciosos tratados de vida espiritual y obradores de muchos prodigios.

 

San Román y Lupicino dirigen monasterios

Los Santos Román y Lupicino gobernaban a los monjes conjuntamente y en gran armonía, aunque tenían diferentes disposiciones; la gentileza del primero se equilibraba con la severidad del otro, según las necesidades. Cuando un grupo de monjes rebeldes partió, San Romano, con su paciencia y oración, los recuperó, y si partieron una segunda o incluso una tercera vez, los recibía con la misma amabilidad.

Lupicinio superaba a todos en sus privaciones, pues dormía en un tronco de árbol y vivía de un menjurje a base de cebada y salvado, sin sal ni aceite. Solamente una vez, y por contentar a unos monjes, accedió a añadir un caldo de pescado a su rancho. Su estricto modo de vida hizo que algunos monjes protestaran y se fueran. Entonces Román le regañó de ser causa de dispersión de los monjes, a lo que Lupicinio le respondió: «No te preocupes, esos son la paja que se separa del grano. Son orgullosos y Dios no está con ellos». Sin embargo, Romano, más comprensivo, fue por ellos y les convenció de regresar al monasterio.

Cuando Lupicino, cuyos hábitos eran muy estrictos, le reprochó su indulgencia, respondió que solo Dios conocía las profundidades de los corazones, y que entre aquellos que nunca partieron, había algunos cuyo fervor había disminuido, mientras que algunos de los que regresaron después de irse, incluso tres veces, estaban sirviendo a Dios con piedad ejemplar; y finalmente, que entre los hermanos que permanecieron fuera del monasterio, algunos habían practicado religiosamente las máximas que habían aprendido en el monasterio, incluso convirtiéndose en sacerdotes y autoridades para otras funciones u oficios religiosos.

Muerte

San Roman murió alrededor del año 460, y San Lupicino lo sobrevivió durante veinte años.

Oración a los Santos Román y Lupicino

Haced, Señor, que la intercesión de los santos Román y Lupicino, abades, nos haga agradables a Vuestra Majestad, y que obtengamos por sus oraciones las gracias que no podemos esperar de nuestros méritos. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.

Santos Román y Lupicino | Fuentes
https://www.religionenlibertad.com/santo_de_hoy/62700/santos-roman-lupicinio-condat-abades.html

https://sanctoral.com/en/saints/saints_romanus_and_lupicinus.html