28 de Octubre: El Señor de los milagros


El Señor de los milagros

El Señor de los Milagros, Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas, Cristo Moreno o Señor de los Temblores, es una imagen del Señor Jesús pintada originalmente sobre una pared de adobe y que ahora se encuentra en el Altar Mayor del Santuario de las Nazarenas en Lima.

A mediados del siglo XVII negros llevados como esclavos desde Angola, formaron la cofradía de Pachacamilla y levantaron una edificación en donde uno de ellos, de nombre Pedro Dalcón, pintó en la pared la preciosa imagen de Cristo Crucificado.

En este lugar, hoy en día se erige el Monasterio de las Nazarenas, casa del Señor de los Milagros.

La historia de «el Señor de los milagros»

Un 13 de noviembre del año 1655, un poderoso terremoto sacudió la ciudad de Lima y su puerto el Callao, haciendo caer muchos edificios y causando miles de muertos. Si bien es cierto los angoleños que eran ya muy pobres sufrieron muchísimo, un sorprendente hecho transformaría la vida de todos lo locales para siempre: Todas las paredes de la Cofradía de los angoleños se cayeron, pero el muro de adobe con la imagen del Cristo permaneció en pie sin daño alguno, lo que fue considerado un verdadero milagro.

Ante el desastre, los limeños hicieron muchas peticiones al Señor. Había una profunda conciencia de que habían pecado y muchos pedían perdón. 15 años más tarde, Antonio León de la parroquia de San Sebastián, encontró la imagen del Señor en la pared abandonada y comenzó a venerarla.

Ocurrió entonces otro milagro, pues Antonio, que sufría por un tumor maligno de terribles dolores de cabeza, fue sanado cuando se lo pidió a Cristo ante su imagen. Aquel milagro le fortaleció en su fe y propagó por todas partes aquel don divino. Pronto muchas personas acudían al Cristo milagroso. La mayoría de ellos eran negros y pobres. Se reunían los viernes por la noche a rezar y cantar ante el Señor.

Bien pronto se corrió la voz sobre la ocurrencia de este sorprende acontecimiento, dando comienzo así el culto popular de «el Señor de los Milagros”, llegando a propagarse aún más rápidamente entre la feligresía local. Así también comenzaron las dificultades. Aquellas reuniones atraían a toda clase de personas, no todas asistían por buenas razones. Las autoridades intervinieron para prohibir las reuniones y mandaron a destruir la imagen de Cristo pintando sobre ella.

La siniestra orden quiso llevarse a cabo en septiembre de l671. Pero cuando el pintor trató de cubrir la imagen, fueron tanto los temblores y la impresión que sufrió que no pudo aunque trató varias veces. Fue entonces que un soldado de Balcázar intentó aquel ultraje pero tampoco logró hacerle daño a la imagen. Luego relató que, una vez frente a la imagen, vio que esta embellecía y que la corona se tornaba verde.

el Señor de los milagros

Multitudinaria procesión del Señor de los Milagros de Nazarenas en el mes de octubre

La destrucción no pudo llegar a cumplirse debido a estas circunstancias fuera de lo común, y porque la pintura del Cristo ya se había ganado el prestigio y el favor del pueblo.

Las autoridades no se dieron por vencidas pero el pueblo comenzó a protestar. Informado el Virrey de lo acontecido, decidió revocar la orden y darle culto a la imagen. El 14 de septiembre de 1671, fiesta de la exaltación de la Santa Cruz, se celebró la primera misa ante el Cristo de Pachacamilla. Los peregrinos aumentan continuamente y pronto se le llama «El Santo Cristo de los Milagros o de las Maravillas«. Pero las autoridades aun no responden como debían ante Dios.

En octubre de 1687 un maremoto arrasó con el Callao y parte de Lima y derribó la capilla edificada en honor del Santo Cristo. ¡Solo quedó en pie la pared con la imagen!. Ante aquel portento decidieron confeccionar una copia al óleo de la imagen y que, por primera vez, saliera en procesión en andas por las calles. La procesión se estableció para los días 18 y 19 de octubre de cada año.

Nuestra Señora de la Nube

El 20 de octubre de 1747, el lienzo de Nuestra Señora de la Nube fue colocado en el reverso de las sagradas andas del Señor de los Milagros. Fue pintada encima de la imagen de la Virgen de la Merced, como se comprobó cuando se hizo la restauración del lienzo en el Museo de Osma.

La advocación de la Virgen de la Nube también se le conoce como la Candelaria, del Aviso o de las Lágrimas. La imagen de la Virgen María, se presenta como una reina, en su mano derecha sujeta su cetro; la azucena representa su corazón. En su brazo izquierdo carga al Niño Jesús. Es probable que su devoción la haya introducido la misma fundadora, Madre Antonia.

En 1696, en Quito, estaba enfermo y desahuciado el obispo don Sancho de Andrade y Figueroa. En el pueblo de Guápulo, de gran devoción a la Virgen María, se decidió organizar una novena por su salud; una procesión del Rosario salió camino a la catedral el 30 de diciembre y de repente se cuenta que una imagen de María apareció, formada por las nubes. Cerca de 500 personas fueron testigos del maravilloso hecho, mientras el obispo se curaba repentinamente.

El Señor de los milagros

Nuestra Señora de la Nube, advocación mariana cuyo lienzo va ubicado en la parte posterior de las Sagradas Andas del Señor de los Milagros.

Nuestro Creador en su divina voluntad quiso que su amado hijo Jesucristo rescatara y reconciliara al ser humano consigo mismo por medio de su pasión, muerte en cruz y su resurrección.

El Señor de los Milagros, es el mismo Cristo Crucificado que está expuesto en la Cruz para salvación de toda la creación. Como no ser agradecidos con Dios, por su entrega generosa, por su amor misericordioso, y como no darle gracias a Dios por medio de nuestra oración, de nuestra presencia en la Eucaristía, con nuestras palabras y obras de caridad para con los más necesitados.