28 de Octubre: San Simón y San Judas, Apóstoles


28 de Octubre Santos Simón y Judas, Apóstoles

28 de Octubre Santos Simón y Judas, Apóstoles

San Simón y San judas: Simón predicó el evangelio en Egipto, Judas Tadeo en Mesopotamia, después de convertir a innumerables gentes, sellaron con su propia sangre la fe que predicaron.

San Simón, de Caná en Galilea, y San Judas Tadeo, hijos de María de Cleofás y primos de Jesús, fueron a predicar el Evangelio, uno a Egipto, el otro a Mesopotamia. Después de treinta años de trabajos apostólicos, fueron llamados a Persia, en donde convirtieron a gran número de paganos. Las imágenes del sol y de la luna se quebraron cuando ellos lo ordenaron, y los demonios salieron de sus templos y emprendieron la fuga bajo la forma de negros etíopes. Los paganos, excitados por dos magos, se arrojaron sobre los santos apóstoles y los masacraron. Los instigadores del crimen perecieron fulminados por un rayo.

 

Martirio de San Simón y San Judas

No se conoce el año de su martirio, pero ciertamente fue antes de la persecución de Domiciano. El Martirologio romano fija su nacimiento para el cielo a 28 de octubre. Su martirio se verificó de la siguiente manera:

Llegado que hubieron a la ciudad de Suanir, dos magos, sacerdotes del Sol y de la Luna, amotinaron al populacho contra ellos con engaños y calumnias, y casi arrastrando llevaron a Simón al templo del Sol, y a Judas Tadeo al de la Luna para que adorasen a los ídolos. Negáronse ellos, como no podía menos de suceder; hicieron oración, y para probar a los idólatras que Jesucristo era el único verdadero Dios mandaron a los demonios que saliesen de las estatuas y del templo. Al punto sobrevino un terremoto, cayeron los ídolos y se hicieron añicos.

Fue tan grande la saña que recibieron de esto los sacerdotes y el populacho, que arremetieron contra los Santos con ímpetu y furor, y los despedazaron. Es tradición que a San Simón le aserraron el cuerpo por la mitad, y de ahí el que en la iconografía cristiana se le represente con una sierra en la mano. En cuanto al santo primo del Señor, parece que fue crucificado y luego muerto a flechazos y golpes de clava. Ordinariamente se le representa con una cruz invertida, o también con una lanza o machete, y una clava; a veces lleva una imagen de Jesucristo.

Cuenta la historia de Abdías, primer obispo de Babilonia, que el rey de esta ciudad, que era cristiano, en sabiendo la muerte de los santos Apóstoles, hizo llevar sus sagrados cuerpos a la capital, y les edificó un suntuoso templo, donde estuvieron hasta que fueron trasladados a Roma, probablemente cuando los mahometanos conquistaron a Persia. Hoy día se veneran en la basílica de San Pedro. San Judas Tadeo es patrono de Magdeburgo y de otras localidades.

A San Simón le toman por protector de aserradores; y en Auvcrnia (Francia) es patrono de los zurradores, lo que se debe a la homonimia de su nombre con el del zurrador de Jope, que hospedó en su casa al Príncipe de los Apóstoles. A San Judas se le invoca sobre todo en casos urgentes y desesperados; patrocinio extraño del que se han dado muchas y encontradas explicaciones; una de las más aceptables es la oportunidad inesperada con que él y su compañero sacaron de crítica situación al ejército de Baradac.

El oficio de San Simón y San Judas Apóstoles, como el de los demás, figura en los antiguos sacraméntarios. Si sólo uno de los dos es titular de iglesia, se festeja a los dos separadamente.

Meditación sobre San Simón y San Judas Tadeo

I. Dios llama a su servicio a los que Él ama; los separa del mundo, como hizo con estos dos apóstoles, hijos de María de Cleofás, prima de la Santísima Virgen. Jesús amaba particularmente a estos dos hermanos, gracias, sin duda, a la intercesión de Maria en su favor. Dios sólo es quien nos llama a su servicio, mas, ¡cuántas almas deben su vocación a la Santísima Virgen! «Renunciemos al mundo, y seremos más grandes que sus honores y que toda su gloria». (San Cipriano).

II. El mundo persiguió a estos dos apóstoles y les dio muerte, porque disipaban sus tinieblas con la luz del Evangelio. Hombres apostólicos: la persecución será siempre vuestra parte. Vosotros aborrecéis al mundo, no os asombréis de que él os pague con la misma moneda. Regocijaos, porque cuanto más disgustéis a los hombres, más agradaréis al Señor. El mundo ama sólo a los que se le parecen.

III. Las amenazas, las calumnias, los tormentos y la muerte no fueron suficientes para detener el celo de los dos ilustres hermanos. El mundo se esforzará por hacer fracasar todo lo que emprendáis por amor a Dios; pero no os dejéis abatir: avanzad, Dios os hará triunfar contra todos los obstáculos. «No busquemos agradar a los hombres, alegrémonos más bien de disgustar a aquellos a quienes Dios mismo ha disgustado». (San Paulino).

El desprecio del mundo. Orad por la conversión de la India.

El Evangelio del día de San Simón y San Judas

Dijo Jesús a sus discípulos:

Esto os mando: Que os ameis los unos a los otros. Si el mundo os aborrece. Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado. 23. El que me odia, odia también a mi Padre. 24. Si no hubiera hecho entre ellos obras que no ha hecho ningún otro, no tendrían pecado; pero ahora las han visto, y nos odian a mí y a mi Padre. 25. Pero es para que se cumpla lo que está escrito en su Ley: Me han odiado sin motivo.»

Juan, 15

Oración a San Simón y San Judas

Oh Dios, que os servisteis de los bienaventurados apóstoles Simón y Judas Tadeo para conducirnos al conocimiento de vuestro santo Nombre, haced que celebremos su gloria eterna avanzando en la virtud, y que avancemos en la virtud celebrando su gloria. Por J. C. N. S. Amén.