26 de Febrero: Santa Matilde de Hackeborn

Santa Matilde de Hackeborn

En el monasterio de Helfta, en Sajonia, santa Matilde de Hackeborn, virgen, que fue mujer de exquisita doctrina y humildad, ilustrada con el don celeste de la contemplación mística.

Santa Matilde de Hackeborn, que era quince años mayor que Santa Gertrudis y cantaba como «un jilguero de Cristo», era también un alma mística. A los cincuenta años, se enteró de que su discípula había ido anotando cuidadosamente todas sus enseñanzas y cuanto oía contar sobre sus experiencias. Matilde se alarmo al saberlo; pero el Señor le comunicó que El mismo había inspirado a Gertrudis el deseo de poner por escrito esos datos. Con ello, se serenó Santa Matilde y aun corrigió personalmente el manuscrito.

Se trata de la obra titulada «Libro de la Gracia Especial», o «Revelaciones de Santa Matilde». Siete años más tarde, el 19 de noviembre de 1298, Cristo llamó a Sí a Santa Matilde; «ella le ofreció su corazón y lo introdujo en el Suyo. Nuestro Señor trocó el corazón de Matilde con el suyo y le dio la gloria eterna, donde esperamos que con su intercesión nos alcanzará muchas gracias». Santa Matilde de Hackeborn no ha sido nunca canonizada formalmente, pero se ha concedido su fiesta a muchos conventos de religiosas benedictinas. Algunos autores la identifican con la «Donna Matelda» del purgatorio de Dante (cantos 27 y 28).


Día celebración: 26 de febrero / 19 de noviembre.
Lugar de origen: Alemania.
Fecha de nacimiento: 1241.
Fecha de su muerte: 26 de febrero de 1298.
Santa Patrona de: La ceguera.
Venerado en: Iglesia Católica.


Contenido

– Breve Biografía
– Vida temprana
– Dones musicales y espirituales
– Devoción al Sagrado Corazón de Jesús
– La devoción de las tres avemarías
– El Libro de la Gracia Especial
– Muerte
– Oración de Santa Matilde de Hackeborn


Breve Biografía

Santa Matilde de Hackeborn, nacida como Matilda von Hackeborn-Wippra, en 1241, pertenecía a una de las familias turingias más nobles y poderosas; su hermana era la ilustre abadesa Santa Gertrudis de Hackeborn. La familia de Hackeborn pertenecía a una dinastía de barones en Turingia que estaban relacionados con la familia Hohenstaufen y tenían posesiones en el norte de Turingia y en las montañas de Harz.

Algunos escritores han considerado que Santa Matilde de Hackeborn y Mechtilde von Wippra eran dos personas distintas, pero, como los Barones de Hackeborn también eran Señores de Wippra, era costumbre que los miembros de esa familia tomaran su nombre indiferentemente de uno o de ambos linajes.

Era tan frágil al nacer, que los asistentes, temiendo que muriera sin bautizar, la llevaron rápidamente al sacerdote que se estaba preparando para celebrar misa. El sacerdote después de bautizar a la niña, hizo una declaración juzgada por algunos como profética:

¿A qué le temes? Esta niña ciertamente no morirá, pero se convertirá en una religiosa santa en la que Dios hará muchas maravillas, y lo hará terminar sus días en una buena vejez.

 

 

Vida temprana

Cuando Santa Matilde de Hackeborn tenía siete años, su madre la llevó a visitar a su hermana mayor Gertrudis, en ese momento una monja en el monasterio cisterciense de Rodersdorf, se enamoró tanto del claustro que sus piadosos padres cedieron a sus pedidos y le permitieron ingresar al monasterio. Aquí, siendo muy talentosa, hizo un progreso notable en la virtud y el aprendizaje.

Diez años después (1258) siguió a su hermana, quien, ahora abadesa, había transferido el monasterio a una finca en Helfta que le habían regalado sus hermanos Louis y Albert. Como monja, Santa Matilde de Hackeborn pronto se distinguió por su humildad, su fervor y esa extrema amabilidad que la había caracterizado desde la infancia y que, como la piedad, parecía casi hereditaria en su familia.

Eventualmente se convirtió en directora de la escuela del convento. Santa Matilde de Hackeborn trabajaba cuidando la biblioteca y escribiendo sus propios textos en latín.

 

Dones musicales y espirituales

Ella era famosa por sus talentos musicales y fue llamada el ruiseñor de Helfta. Dotada de una hermosa voz, Santa Matilde de Hackeborn también poseía un talento especial para interpretar la música solemne y sagrada que presidía como domina cantrix.

Durante toda su vida ocupó este cargo y entrenó al coro con celo infatigable. De hecho, la alabanza divina fue tanto la nota clave de su vida como la de su libro «El libro de la Gracia Especial»; en esto ella nunca se cansaba, a pesar de sus continuos y severos sufrimientos físicos, de modo que en sus revelaciones Cristo solía llamarla su «ruiseñor». Las almas sedientas de consuelo o de luz, buscaban su consejo; incluso los dominicos la consultaban sobre asuntos espirituales.

Un día el Señor le diría a Santa Matilde de Hackeborn: «Todo lo que tienes y por lo cual puedes agradarme lo tienes de Mí y a través de Mí». En una visión extraordinaria, ella percibió que «los detalles más pequeños de la creación se reflejan en la Santísima Trinidad por medio de la humanidad de Cristo».

En la descripción de sus visiones, Santa Matilde de Hackeborn aparece como una persona de buen humor y gran dulzura.

 

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Santa Matilde de Hackeborn se convirtió  en devota ardiente y promotora del Sagrado Corazón de Jesús. Santa Matilde percibía el Corazón de Jesús como el seno de una madre. Así como una madre da leche para nutrir a su hijo, Jesús en la Eucaristía nos da Su sangre de vida.

En una visión, Santa Matilde de Hackeborn afirma que Jesús dijo:

«Por la mañana, que tu primer acto sea saludar a Mi Corazón y ofrecerme el tuyo. Quien exhala un suspiro hacia Mí, me atrae hacia sí».

En una de las visiones, afirma Santa Matilde, que Jesús, habiéndosele aparecido a ella, le ordenó que lo amara ardientemente y que honrara su Sagrado Corazón en el Santísimo Sacramento tanto como fuera posible. Él le dio su Sagrado Corazón como una promesa de su amor, como un lugar de refugio durante su vida y como su consuelo en la hora de su muerte.

A partir de este momento, Santa Matilde de Hackeborn tuvo una extraordinaria devoción al Sagrado Corazón, y recibió por Su medio tan grandes gracias que estaba acostumbrada a decir que si tuviera que escribir todos los favores y todas las bendiciones que había recibido por medio de esta devoción, un libro grande no los contendría.

En otra visión, Jesús mismo recomendó la lectura de los Evangelios. Al abrirle la Herida de Su Sacratísimo Corazón,  le dijo:

«Considera cuán grande es Mi Amor: Si quieres conocerlo bien, no lo encontrarás expresado más claramente en ningún otro lado que en el Evangelio. Nadie jamás expresó sentimientos más fuertes o más tiernos que estos: como Mi Padre me ha amado, yo también te he amado (Juan 15: 9)».

 

La devoción de las tres avemarías

Santa Matilde de Hackeborn estaba angustiada por su salvación eterna y rezó para que la Santísima Virgen la ayudara a la hora de la muerte. La Santísima Virgen se le apareció y la tranquilizó, diciéndole: «¡Sí, lo haré! Pero deseo, de tu parte, que recites tres Avemarías todos los días, recordando en el primero el Poder recibido del Padre Eterno, en el segundo la Sabiduría recibida del Hijo, y en el tercero el Amor que ha llenado al Espíritu Santo». La Santísima Virgen le enseñó a rezar y a comprender especialmente cómo la devoción de las Tres Avemarías honran a las tres Personas de la Santísima Trinidad.

 

El Libro de la Gracia Especial

El libro consta de siete partes. En las dos primeras se recogieron las experiencias místicas de Matilde en torno a las fiestas litúrgicas. La tercera y cuarta reunieron las enseñanzas referentes a la salvación del hombre y a las virtudes. La quinta parte está dedicada a las almas de los difuntos. La sexta es una breve biografía de Gertrudis de Hackeborn, hermana de Matilde. La séptima parte describe los últimos días de Matilde y su muerte.

Doctrinalmente, el libro se centra en la vida espiritual monástica: Liturgia de las Horas, Lectio Divina, Eucaristía. En el centro de todo está el Corazón de Jesús, símbolo del amor divino, encontrándose en este libro una de las referencias más antiguas de esta devoción.

Ocupa un papel importante el tema mariológico. Sostiene tres dogmas marianos: La Inmaculada Concepción de María, su maternidad divina, y la concepción virginal de Jesús. Además inauguró la devoción mariana de rezar diariamente tres Avemarías pidiendo la especial protección de María:

«Dios te salve por la omnipotencia del Padre; Dios te salve por la sabiduría del Hijo; Dios te salve por la bondad del Espíritu Santo.»

Libro de la Gracia Especial, Libro I cap. XIV

Respecto a las virtudes, se desarrolla la idea de la suplencia de Cristo. Jesús suple con sus méritos y virtudes la insuficiencia del hombre para salvarse:

«Cuando me presentó al Padre para alabarle y darle gracias, conviene que supla en mí y por mí de la manera más perfecta, las imperfecciones de todas las criaturas. Mi bondad no puede soportar que lo que un alma desea y por sí misma no puede alcanzar, quede sin realizarse»

Libro de la Gracia Especial, Libro I cap. XIV

 

Muerte

El 19 de noviembre de 1299 murió Santa Matilde de Hackeborn a la edad de 59 años. La fama e importancia que se le atribuyó a su discípula santa Gertrudis de Helfta (que acabó llamándose por ello la Grande) acabó por hacer sombra a Matilde, que pasó a segundo plano a partir del siglo XVI.

 

Oración de Santa Matilde de Hackeborn

¡Os saludo, oh Virgen veneradísima, en ese dulcísimo rocío, que del Corazón de la santísima Trinidad se difundió en vos; os saludo en la gloria y en el gozo con que ahora os alegráis eternamente, vos que con preferencia a todas las criaturas de la tierra y del cielo, fuisteis elegida antes aún de la creación del mundo!
Amén.

Santa Matilde de Hackeborn | Fuentes

https://sanctoral.com/es/santoral/santa_mectildis_de_hackeborn.html
https://www.corazones.org/santos/matilde.htm
https://en.wikipedia.org/wiki/Mechtilde
https://es.wikipedia.org/wiki/Matilde_de_Hackeborn