25 de Julio: San Cristóbal de Licia


San Cristóbal de Licia

San Cristóbal, popularísimo gigantón que antaño podía verse con su barba y su cayado en todas las puertas de las ciudades: era creencia común que bastaba mirar su imagen para que el viajero se viese libre de todo peligro durante aquel día. Hoy que se suele viajar en coche, los automovilistas piadosos llevan una medalla de san Cristóbal junto al volante.


Día celebración: 25 de Julio.
Lugar de origen: Posiblemente Canaán.
Fecha de nacimiento: Se desconoce.
Fecha de su muerte: Siglo III o principios del siglo IV.
Santo Patrono de: Los viajeros.


Contenido

– Introducción
– Cristóbal significa «el que carga o portador de Cristo»
– San Cristóbal según la leyenda Áurea
– Oración a San Cristóbal


Introducción

¿Quién era? Con la historia en la mano poco puede decirse de él, como mucho que quizá un mártir de Asia menor a quien ya se rendía culto en el Siglo V. Su nombre griego, «el portador de Cristo», es enigmático, y se empareja con una de las leyendas más bellas y significativas de toda la tradición cristiana. Nos lo pintan como un hombre muy apuesto de estatura colosal, con gran fuerza física, y tan orgulloso que no se conformaba con servir a amos que no fueran dignos de él.

San Cristóbal sirvió primero a un rey, aparente señor de la tierra, a quién el Santo vio temblando un día cuando le mencionaron al demonio. San Cristóbal entonces decidió ponerse al servicio del diablo, verdadero príncipe de este mundo, y buscó a un brujo que se lo presentará.

Pero en el camino el brujo pasó junto a una Cruz, y temblando la evitó. San Cristóbal le pregunto entonces si él le temía a las cruces, contestándole el brujo que no, que le temía a quién había muerto en la Cruz, Jesucristo. Cristóbal le pregunto entonces si el demonio temía también a Cristo, y el brujo le contestó que el diablo tiembla a la sola mención de una Cruz donde murió él tal Jesucristo.

¿Quién podrá ser ese raro personaje tan poderoso aun después de morir? Se lanza a los caminos en su busca y termina por apostarse junto al vado de un río por donde pasan incontables viajeros a los que él lleva hasta la otra orilla a cambio de unas monedas. Nadie le da razón del hombre muerto en la cruz que aterroriza al Diablo.

Cristóbal significa «el que carga o portador de Cristo»

Hasta que un día cruza la corriente cargado con un insignificante niño a quien no se molesta en preguntar; ¿qué va a saber aquella frágil criatura? A mitad del río su peso se hace insoportable y sólo a costa de enormes esfuerzos consigue llegar a la orilla: Cristóbal llevaba a hombros más que el universo entero, al mismo Dios que lo creó y redimió. Por fin había encontrado a Aquél a quien buscaba.

¿Quién eres, niño, que me pesabas tanto que parecía que transportaba el mundo entero sobre mis hombros?–Tienes razón, le dijo el Niño. Peso más que el mundo entero, pues soy el creador del mundo. Yo soy Cristo. Me buscabas y me has encontrado. Desde ahora te llamarás Cristóforo, Cristóbal, el portador de Cristo. Ayudando a cualquiera a pasar el río, me ayudas a mí.

Cristóbal fue bautizado en Antioquía. Se dirigió sin demora a predicar a Licia y a Samos. Allí fue encarcelado por el rey Dagón, que estaba a las órdenes del emperador Decio. Resistió a los halagos de Dagón para que se retractara. Dagón le envió dos cortesanas, Niceta y Aquilina, para seducirlo. Pero fueron ganadas por Cristóbal y murieron mártires. Después de varios intentos de tortura, ordenó degollarlo. Según Gualterio de Espira, la nación Siria y el mismo Dagón se convirtieron a Cristo.

San Cristóbal es un Santo muy popular, y poetas modernos, como García Lorca y Antonio Machado, lo han cantado con inspiradas estrofas. Su efigie, siempre colosal y gigantesca, decora muchísimas catedrales, como la de Toledo, y nos inspira a todos protección y confianza.

Sus admiradores, para simbolizar su fortaleza, su amor a Cristo y la excelencia de sus virtudes, le representaron de gran corpulencia, con Jesús sobre los hombros y con un árbol lleno de hojas por báculo.

Esto ha dado lugar a las leyendas con que se ha oscurecido su vida. Se le considera patrono de los transportadores y automovilistas.

 

San Cristóbal según la leyenda Áurea

De acuerdo al relato legendario de Santiago de la Vorágine, Cristóbal era un gigante cananeo, nacido con el nombre de Ofero, que vivió durante la primera mitad del siglo III; de acuerdo a algunos relatos, era un príncipe de su tribu.

Su enorme fortaleza física —su altura se fija en la leyenda en doce cúbitos, casi cinco metros y medio— le había hecho orgulloso, y se había jurado servir únicamente a un amo más temible que él mismo. Escogió primero al diablo como amo, pero al enterarse de que aún el diablo temía al nombre de Dios y al signo de la cruz, renunció a su servicio y buscó quien le indicara como servir a este último.

Ofero tomó como guía a un ermitaño cristiano, que indicaba a los viajeros los lugares seguros por los cuales atravesar un peligroso río, y fue educado por él en la fe cristiana.

A la muerte del ermitaño, Ofero tomó su lugar, pero gracias a su fuerza y estatura prefirió transportar los viajeros en sus hombros de un lado a otro del río. La leyenda indica que un día fue visitado por un niño pequeño, que le pidió que lo cruzara; Ofero lo tomó en sus hombros, pero quedó atónito por el peso del niño.

Éste le reveló que era en realidad Jesús, y que el peso era el de los pecados del mundo que cargaba sobre sí; bautizó al gigante en el río, y le instruyó para que partiese a predicar a Samos y a Licia. Se cuenta que en su prédica, Cristóbal realizó numerosos milagros, entre ellos el de plantar su báculo en el suelo y transformarlo en un árbol. Allí lo encarceló el rey Dagón, enfurecido por la conversión de sus súbditos, y decretó su captura y martirio según las órdenes del emperador Decio.

 

 

Oración a San Cristóbal

Querido San Cristóbal, protégeme hoy en todos mis viajes por el camino. Da tu señal de advertencia si el peligro está cerca para que pueda detenerme mientras el camino está despejado. Ve a mi ventana y dirígeme a través de ella cuando la visión se nuble de la nada. Llévame a salvo a mi lugar de destino, como tú llevaste a Cristo en tu abrazo íntimo. Amén.

San Cristobal | Fuentes
El Santo de cada día por EDELVIVES.

https://www.ecured.cu/Crist%C3%B3bal_de_Licia