25 de Febrero: San Tarasio, patriarca de Constantinopla


san tarasio

San Tarasio, patriarca de Constantinopla lideró el Sínodo que llevó a cabo el restablecimiento del culto a los iconos en el Imperio Bizantino, en el cual los Padres defendieron el culto de las santas imágenes.


Día celebración: 25 de febrero /  18 de febrero
Lugar de origen: Constantinopla.
Fecha de nacimiento:  730.
Fecha de su muerte: 25 de febrero de 806.
Santo Patrono de:
Venerado en: Iglesia Católica, Iglesia Ortodoxa.


Contenido

– Breve Biografía
– El emperador, Teódota y San Tarasio
– Concilio de Nicea
– Muerte
– Oración a Nuestra Señora por San Tarasio


Breve Biografía

San Tarasio nació en Constantinopla a mediados del siglo VIII, de una familia noble. Su madre, Engracia, lo crió en la práctica de las virtudes más eminentes. Por su talento y virtud se ganó la estima de todos, y fue elevado a los más altos honores del imperio, se convirtió primero en cónsul y luego en primer secretario de Estado del emperador Constantino IV y la emperatriz Irene, su madre.

En la corte, en un ambiente de sensualidad y halagos, había sabido llevar una vida casi monacal. Se resistió mucho a aceptar el nombramiento de patriarca, en parte porque no era sacerdote y en parte también, por la difícil situación que había creado la política de los emperadores contra la veneración de las imágenes sagradas, a partir de León III, en 726.

Declaró además, que no podía aceptar en conciencia al gobierno de una sede que había sido separada de la comunión católica, que había ocurrido por culpa de su predecesor, quien luego reconoció su error al aprobar a un grupo de disidentes, excepto con la condición que se convoque un Concilio general para resolver la disputa sobre las imágenes sagradas, que dividía a la Iglesia en ese momento. Una vez aceptado esto, fue solemnemente declarado Patriarca y consagrado poco después, el día de Navidad.

Así todo dispuesto, San Tarasio fue elegido, por el consentimiento unánime de la corte, el clero y la gente para suceder al Patriarca de Constantinopla. Cuando Tarasio fue elegido patriarca, la emperatriz Irene ejercía la regencia, pues su hijo, Constantino IV, sólo tenía diez años.

 

El emperador, Teódota y San Tarasio

Algunos años más tarde, el emperador se enamoró de Teódota, una dama de honor de su esposa, la emperatriz María. La emperatriz madre, Irene, le había obligado a casarse con María, de la que el emperador decidió divorciarse. Para ello, intentó ganarse la voluntad del patriarca y le envió a un mensajero para anunciarle que la emperatriz quería envenenarlo. SanTarasio respondió al mensajero:

«Di al emperador que estoy dispuesto a morir antes que ayudarle a realizar su propósito».

Entonces el emperador trató de ganarle por medio de halagos. Llamó, pues, al patriarca y le dijo:

«A ti no puedo ocultarte nada, pues te considero como a mi padre. Es indudable que la Iglesia permitirá que me divorcie de una mujer que ha intentado envenenarme. La emperatriz María merece la muerte o la prisión perpetua».

El emperador mostró a San Tarasio un vaso con veneno que, según él, la emperatriz había tratado de hacerle beber. Pero el patriarca no se dejó engañar, y replicó que estaba cierto de que Constantino quería divorciarse de la emperatriz porque estaba enamorado de Teódota; además le manifestó que, aun en el caso de que la emperatriz María fuese realmente culpable, el nuevo matrimonio constituiría un adulterio.

El monje Juan, que se hallaba también presente, habló con gran valentía en el mismo sentido que el patriarca; el emperador, furioso, les mandó retirarse de su presencia. Después echó a la emperatriz María fuera del palacio y la obligó a tomar el velo.

Como Tarasio se negase a casarle con Teódota, el matrimonio se llevó a cabo ante el abad José, un personaje de la Iglesia de Constantinopla. En adelante Tarasio tuvo que soportar el resentimiento de Constantino, quien le persiguió durante el resto de su reinado.

Se cuenta que el emperador hacía seguir al patriarca en todos sus movimientos, que había prohibido a todos que hablasen con él sin su permiso, y que desterró a muchos de los amigos y servidores de San Tarasio por dirigirle la palabra. Entre tanto, la emperatriz Irene que quería seguir gobernando, se ganó a los principales personajes de la corte y el ejército, encarceló a su hijo y le mandó sacar los ojos. Irene gobernó durante cinco años, hasta que fue depuesta por Nicéforo, quien usurpó el imperio y la desterró a la isla de Lesbos.

Pero a pesar de todo, en medio de la corte y en sus más altos honores, San Tarasio llevó su vida como la de un religioso.

Bajo el reinado de Nicéforo, San Tarasio desempeñó sin contratiempos sus deberes pastorales. En su última enfermedad no dejó de celebrar el santo sacrificio, mientras pudo moverse.

 

Concilio de Nicea

El séptimo Concilio Ecuménico se reunió en Nicea el año 787, presidido por los legados del papa Adriano I. Las discusiones llevaron a la conclusión de que la Iglesia podía permitir que se tributara a las imágenes un culto relativo, no el culto de adoración que sólo se debe a Dios. Como lo hizo notar el Concilio, quien reverencia a una imagen, reverencia a la persona que ésta representa.

Obedeciendo a las decisiones conciliares, Tarasio restituyó en su patriarcado el culto de las imágenes. Igualmente trabajó por desarraigar la simonía. Su vida fue un modelo de perfecto desinterés material, volcada hacia el clero y el pueblo. En su casa y en su mesa no había nada de la magnificencia que ostentaban sus predecesores. Consagrado al servicio del prójimo, Tarasio apenas permitía que sus criados le sirviesen.

Dormía muy poco y en sus ratos de ocio se consagraba a la oración y la lectura espiritual. Prohibió al clero el uso de vestidos preciosos y se mostró particularmente severo por lo que se refiere al teatro. Con frecuencia repartía personalmente alimentos a los pobres; para que nadie se sintiese abandonado, visitaba todos los hospitales y obras de beneficencia en Constantinopla.

 

Muerte

Poco antes de morir, Tarasio tuvo una visión en la que, según cuenta su biógrafo -que se hallaba con él en ese momento-, el prelado parecía responder a las acusaciones de un grupo de hombres que juzgaban cada una de las acciones de su vida. San Tarasio se mostraba sumamente agitado al responder a las acusaciones. Esto atemorizó mucho a todos los presentes, pues la vida del patriarca había sido muy íntegra. Pero a la agitación sucedió una gran serenidad y san Tarasio entregó su alma a Dios en medio de una gran paz, después de haber gobernado al patriarcado durante veintiún años.

No faltaron quienes pensaron que san Tarasio se había mostrado demasiado complaciente con el emperador en el asunto del divorcio, ya que otros tuvieron actitudes más extremas, como san Platón y san Teodoro el Estudita, encarcelados por Constantino.

 

Oración a Nuestra Señora por San Tarasio

“Salve, oh Mediadora de todo lo que hay bajo el cielo; salve, reparadora de todo el universo; salve, oh llena de gracia, el Señor es contigo, él que existía antes que tú y nació de ti, para vivir con nosotros”.

 

San Tarasio | Fuentes
https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_614

http://www.preguntasantoral.es/2013/02/san-tarasio-de-constantinopla/

http://www.iglesiaortodoxa.cl/cal%20santos/feb/25-2.html