25 de Enero: La conversión de san Pablo


25 de Enero: La conversión de san Pablo

La conversión de san Pablo Luca Giordano (Naples 1634 – Naples 1705). Wikimedia Commons.

El 25 de Enero se recuerda la conversión de San Pablo (Saulo de Tarso), judío perseguidor de cristianos. Su historia se narra en el libro de Hechos de los Apóstoles (Hechos 9:1-2). Saulo, por Gracia Divina,  se convertirá en fiel seguidor de Cristo hasta el punto de ser uno de sus más grandes Apóstoles, expandiendo la fe cristiana por toda Europa y muriendo en Roma, martirizado por los enemigos de la Fe.

San Pablo, cuyo nombre antes de convertirse en Apóstol de Cristo era Saulo (Saúl) de Tarso, fue descendiente de la tribu Benjamín, que por vivir en la diáspora, se había radicado en Tarso de Cilicia (territorio de la actual Turquía), lo que le concedía el privilegio de la ciudadanía romana.

Los estudiosos, estiman que su nacimiento pudo tener lugar entre los años 3 y 8 de la era Cristiana. En el libro de los Hechos de los Apóstoles, se hace además referencia a él durante el episodio conocido como «la lapidación de San Esteban», muerto por reprochar abiertamente al Sanedrín por haber cometido el deicidio.

En aquella época los judíos permitían la pena de muerte por lapidación (pedradas) en caso de blasfemia (de la que acusaban a San Esteban). Los testigos, los cuales tenían el deber de tirar las primeras piedras,​ dejaron sus mantos en el suelo para poder hacerlo, a los pies de «un muchacho llamado Saulo», quien aprobó la muerte de Esteban.

Según dejan ver las escrituras, Saulo habría sido un hombre verdaderamente violento, convencido de su propia justicia, con un profundo odio por los seguidores de Cristo:

Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.

Hechos 8, 3, nos cuenta ademas que Saulo asolaba a la iglesia, que entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. Expandió su trabajo hasta la ciudad de Damasco (aproximadamente 130 millas o 210 kilómetros al noreste de Jerusalén; ¡un viaje de seis días!).

 

La Conversión de san Pablo

En el camino hacia Damasco, Saulo, según sus palabras, fue «alcanzado por Cristo Jesús» (Filipenses 3, 12). Mientras Lucas cuenta el hecho con abundancia de detalles -la manera en que la luz del Resucitado le alcanzó, cambiando fundamentalmente toda su vida- en sus cartas él va directamente a lo esencial y habla no sólo de una visión (Cf. 1 Corintios 9,1), sino de una iluminación (Cf. 2 Corintios 4, 6) y sobre todo de una revelación y una vocación en el encuentro con el Resucitado (Cf. Gálatas 1, 15-16).

La narración completa del episodio de la conversión de San Pablo se encuentra en Hechos 9, 3-22:

«Sucedió que, yendo de camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?»  El respondió: «¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer.» Los hombres que iban con él se habían detenido mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco. Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber.

Había en Damasco un discípulo llamado Ananías. El Señor le dijo en una visión: «Ananías.» El respondió: «Aquí estoy, Señor.» Y el Señor: «Levántate y vete a la calle Recta y pregunta en casa de Judas por uno de Tarso llamado Saulo; mira, está en oración y ha visto que un hombre llamado Ananías entraba y le imponía las manos para devolverle la vista.»

Respondió Ananías: «Señor, he oído a muchos hablar de ese hombre y de los muchos males que ha causado a tus santos en Jerusalén  y que está aquí con poderes de los sumos sacerdotes para apresar a todos los que invocan tu nombre.» El Señor le contestó: «Vete, pues éste me es un instrumento de elección que lleve mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi nombre.»

Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.»  Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado. Tomó alimento y recobró las fuerzas. Estuvo algunos días con los discípulos de Damasco, y en seguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogas: que él era el Hijo de Dios.

Todos los que le oían quedaban atónitos y decían: «¿No es éste el que en Jerusalén perseguía encarnizadamente a los que invocaban ese nombre, y no ha venido aquí con el objeto de llevárselos atados a los sumos sacerdotes?» Pero Saulo se crecía y confundía a los judíos que vivían en Damasco demostrándoles que aquél era el Cristo.»

A partir de entonces, todo lo que antes constituía para él un valor se convirtió paradójicamente, según sus palabras, en pérdida y basura (Cf. Filipenses 3, 7-10). Y desde aquel momento puso todas sus energías al servicio exclusivo de Jesucristo y de su Evangelio. Su existencia se convertirá en la de un apóstol que quiere «hacerse todo a todos» (1 Corintios 9,22) sin reservas.

25 de Enero: La conversión de san Pablo

«La conversión de san Pablo» por Bartolomé Esteban Murillo.

El Apostolado de San Pablo

En el apostolado de Pablo no faltaron dificultades, pues luego de haberse convertido, se vio perseguido por los enemigos de Cristo, tal y como nos narra Hechos 9,23-28:

«Al cabo de bastante tiempo los judíos tomaron la decisión de matarle. Pero Saulo tuvo conocimiento de su determinación. Hasta las puertas estaban guardadas día y noche para poderle matar.  Pero los discípulos le tomaron y le descolgaron de noche por la muralla dentro de una espuerta.

Llegó a Jerusalén e intentaba juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo. Entonces Bernabé le tomó y le presentó a los apóstoles y les contó cómo había visto al Señor en el camino y que le había hablado y cómo había predicado con valentía en Damasco en el nombre de Jesús. Andaba con ellos por Jerusalén, predicando valientemente en el nombre del Señor.»

Él mismo recuerda que tuvo que soportar «trabajos…, cárceles…, azotes; peligros de muerte, muchas veces…Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué»(2 Corintios 11,23-28):

«¿Ministros de Cristo? – ¡Digo una locura! – ¡Yo más que ellos! Más en trabajos; más en cárceles; muchísimo más en azotes; en peligros de muerte, muchas veces.

Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno.. Tres veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres veces naufragué; un día y una noche pasé en el abismo.Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez.

Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad diaria: la preocupación por todas las Iglesias. ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo? ¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase? Si hay que gloriarse, en mi flaqueza me gloriaré.»

Entre tantas conversiones del santoral, la de Pablo es ejemplar, paradigmática. Más se palpa en ella la acción divina que el esfuerzo humano; además, enseña las insospechadas consecuencias que trae consigo una mudanza radical.

La Conversión de San Pablo demuestra que Dios, llega a quienes el escoge, en cualquier circunstancia, lugar y condición, trocando el error por la verdad, haciendo brillar su luz, aún en los corazones más endurecidos, aún en los corazones de aquellos que le persiguen.

Apóstol San Pablo: que tu conversión sea como un ideal para todos y cada uno de nosotros. Que también en el camino de nuestra vida nos llame Cristo y nosotros le hagamos caso y dejemos nuestra antigua vida de pecado y empecemos una vida dedicada a la santidad, a las buenas obras y al apostolado.

La Conversión de San Pablo | Fuentes
https://www.primeroscristianos.com/la-conversion-de-san-pablo-apostol-25-de-enero/

https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Conversion_de_San_Pablo.htm

https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/25-1-2020/conversion-de-san-pablo/