24 de Septiembre: Nuestra Señora de la Merced


Nuestra Señora de la Merced

La presente festividad de Nuestra Señora de la Merced (Comenadadora), fue instaurada por la Santa Sede, para perpetuar y agradecer a la Santisima Virgen María, la fundación de la orden militar y religiosa de Nuestra Señora de la Merced, para redencion de cautivos, inspirada el 10 de Agosto de 1218 a los Santos Pedro Nolasco y Raymundo de Peñafort, su confesor, y a Jaime I el Conquistador, por la cual, tantos Cristianos fueron librados de las mazmorras africanas, razón de que se conozca a esta advocación mariana, como la Santa Patrona de los presos y encarcelados.

El término “Comendador” es aplicado exclusivamente en las órdenes militares o religiosas de caballería, al superior o prior de ciertos conventos, en especial a aquellos de monjas o frailes.

La Orden de la Merced, que se fundó como “Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos”, aplicó el término “Comendador” al superior de la Orden encargado de su respectivo Convento, siendo la máxima autoridad de la comunidad religiosa del lugar.

Dentro de la iconografía de la Nuestra Señora de la Merced, existe una variante poco conocida, la cual generalmente, se encuentra ubicada presidiendo los sitiales del coro en los conventos mercedarios. Esta variante iconográfica es conocida como “La Virgen de la Merced Comendadora”, que como su nombre lo indica, es para los frailes, la superiora o priora del convento, siendo la máxima autoridad del claustro mercedario.

Su presencia en el coro del convento y el nombre con el que se le conoce, no son casualidades, sino que vienen explicadas por una antigua tradición mercedaria relacionada con el fundador de la Orden, San Pedro Nolasco.

Nuestra Señora de la Merced

La imagen en trono de la virgen María, representa la aparición de la Virgen a San Pedro Nolasco en el convento matriz de los mercedarios en Barcelona:

“El Santo fundador solía pasar las noches recogido en fervorosa oración en la capilla del convento. Una noche, él estuvo sobremanera preocupado al ver cuánta era la cautividad de los cristianos a manos de los sarracenos, y cuán pocos eran los frailes (y las limosnas) para la redención de los cautivos.

 

En estos pensamientos andaba cuando le venció el sueño; llegada la hora del rezo de maitines, se sorprendió cuando la campana del convento no tocó a su hora, por olvido del hermano lego. Al notar la falta, de inmediato fue a la iglesia y la encontró toda alumbrada, con la Virgen sentada en la silla prioral, presidiendo el coro y los ángeles en torno a la Señora cantando melodiosamente el rezo de maitines.

 

¿Cuál sería la sorpresa cuando entró en el coro y vio a la Virgen, con el libro de las horas, rezando el oficio divino rodeada de ángeles? San Pedro Nolasco jamás olvidaría aquella visión.

 

La Virgen llevaba puesto el hábito blanco de la orden de la Merced, y los ángeles vestían de frailes mercedarios. El Santo, al ver la escena, se quedó estático, arrobado en contemplación, mientras los frailes del convento iban llegando al coro y contemplaban admirados la aparición”.

Oración a Nuestra Señora de la Merced

 Virgen y Señora nuestra de la Merced, a ti suplicamos que, mediante tu maternal intercesión ante tu hijo Jesucristo, nos alcances la verdadera libertad de los hijos de Dios y nos hagas libres de cualquier esclavitud, de modo que experimentemos en nosotros la alegría de la salvación.
Amén.

Oraciones a la Virgen de la Merced.

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