24 de Octubre: San Rafael Arcángel


San Rafael Arcángel

San Rafael Arcángel acompaña a los esposos Tobías y Sara mientras reciben la bendición del padre de ella.

San Rafael Arcángel es el nombre del ángel que Dios envió para acompañar y ayudar al joven Tobías en premio a las virtudes de Tobías el padre. Hermosa y aleccionadora es la historia que se refiere en la Sagrada Escritura y que no manifiesta la admirable providencia de Dios para con el hombre.

Rafael Arcángel, cuyo nombre significa: “el que cura o sana”, ”medicina de Dios” es uno de los 3 arcángeles cuyos nombres son mencionados en las Sagradas Escrituras (Tobit 12:6, 15). Los otros 2 son San Miguel y San Gabriel.

Rafael es el arcángel cercano a los hombres para aliviarlos en su dolor y sufrimiento. Se le representa usualmente con vestimentas de caminante o peregrino, con bastón y cantimplora, y el pez del que se obtuvo la hiel para curar al padre de Tobías.

Y fue enviado Rafael a curar a los dos: a Tobit, para que se le quitaran las manchas blancas de los ojos y pudiera con sus mismos ojos ver la luz de Dios; y a Sarra la de Ragüel, para entregarla por mujer a Tobías, hijo de Tobit, y librarla de Asmodeo, el demonio malvado; porque Tobías tenía más derechos sobre ella que todos cuantos la pretendían.

 

Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor. Se turbaron ambos y cayeron sobre sus rostros, llenos de terror.

El les dijo: «No temáis. La paz sea con vosotros. Bendecid a Dios por siempre.

Si he estado con vosotros no ha sido por pura benevolencia mía hacia vosotros, sino por voluntad de Dios. A él debéis bendecir todos los días, a él debéis cantar.

Os ha parecido que yo comía, pero sólo era apariencia. Y ahora bendecid al Señor sobre la tierra y confesad a Dios. Mirad, yo subo al que me ha enviado. Poned por escrito todo cuanto os ha sucedido.» Y se elevó.

Ellos se levantaron pero ya no le vieron más. Alabaron a Dios y entonaron himnos, dándole gracias por aquella gran maravilla de habérseles aparecido un ángel de Dios.

 

San Rafael Arcángel, asistencia de los esposos

San Rafael Arcángel

San Rafael  Arcángel y Tobías.

Cuenta el libro de Tobías en el Antiguo Testamento que cierto día Tobit, un judío fiel a la ley de Dios que había quedado ciego, discutió con su esposa Ana y se llenó de aflicción, pidiéndole al Señor que le permitiera morir.

De igual manera Sara, una joven que tuvo siete esposos y que murieron en la noche de bodas por culpa de un demonio que estaba enamorado de ella, también rogaba a Dios la muerte o que el Señor se compadeciera de ella. Entonces Dios acogió las dos plegarias y envió al Arcángel Rafael a ayudarlos.

Tobit se acordó del dinero que había dejado con un amigo en otra ciudad y envió a su hijo Tobías a recuperarlo. Pero antes le pidió que busque un guía de camino y de esta manera Tobías se encontró con San Rafael Arcángel, quien de manera incógnita se hizo pasar por un tal Azarías que conocía el camino.

Ambos partieron y al llegar a un río, Tobías bajó a lavarse los pies. De pronto saltó del agua un gran pez que intentó morderle el pie. San Rafael Arcángel le dijo que lo agarrara y que le sacara la hiel, el corazón y el hígado porque eran útiles como remedios. Luego, en el camino, el muchacho le preguntó al ángel sobre los efectos curativos de estos elementos.

El incógnito espíritu celestial le respondió que al quemar el corazón o el hígado del pez ante un hombre o mujer atacados por un demonio o espíritu maligno, cesan los ataques y desaparecen para siempre. Mientras que la hiel servía para ungir los ojos afectados de manchas blancas y que bastaba con soplar sobre ellas, para que se curasen.

Más adelante, cerca ya a su destino, Rafael le habló a Tobías sobre Sara, quien era su pariente y que según la ley le correspondía como futura esposa. Tobías, sin embargo, le contó de la terrible desgracia que había caído sobre ella y el ángel le indicó que no se preocupara por el demonio. Así lo animó a casarse con Sara.

Luego le aconsejó que cuando él y Sara estuvieran en su habitación, tomara una parte del hígado y del corazón del pez para colocarlos sobre el brasero de los perfumes. De esta manera se extendería el olor y el maligno huiría para siempre. Asimismo le indicó que antes de tener relaciones, los dos oraran para obtener la misericordia y la salvación de Dios.

Al llegar a casa de Sara, los padres de la joven se enteraron que Tobías era hijo de su pariente Tobit y después de conversar entre ellos, el papá le entregó por esposa a su hija y redactó el contrato matrimonial.

Luego de celebrar, decidieron todos ir a descansar. Entonces Tobías entró con Sara en una habitación e hicieron lo que Rafael le había aconsejado al joven. El olor del hígado y del corazón del pez sobre el brasero efectivamente espantaron al demonio, que fue atrapado y encadenado por el Arcángel, y los nuevos esposos oraron a Dios por su matrimonio.

Al día siguiente todos festejaron que Tobías no había muerto y continuaron las celebraciones por la unión de los esposos. Tobías le pidió a Rafael que fuera a reclamar el dinero de su padre y más adelante los dos, junto a Sara, los servidores y animales que el papá de ella les había dado, partieron a casa de Tobit.

 

San Rafael Arcángel en la tradición y en la liturgia.

La tradición identifica a San Rafael  Arcángel con el ángel que el Señor enviaba periódicamente a remover las aguas de la piscina de Betseda (casa de la misericordia; cfr. lo 5,2 ss.; en el himno litúrgico del arcángel Rafael se canta una fórmula que fue extraída de la tradición y que se refiere a este mismo hecho).

La invocación a Rafael se encuentra en algunos Padres de la Iglesia: S. Ambrosio (De fide 111,20: PL 16,618), S. Beda (cfr. DACL 1,2087), etc. En la iglesia copta, donde la angeología alcanzó un gran desarrollo, Rafael fue honrado desde la antigüedad.

En Occidente se encuentran diversos testimonios del culto tributado a los tres ángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, sobre todo en inscripciones funerarias, ya que se consideraba que Dios encomendaba a los ángeles la custodia de las tumbas de los fieles.

En Venecia existe una iglesia dedicada a San Rafael Arcángel que data del siglo VII. El nombre de Rafael se encuentra también en las letanías de los santos y en las preces del Itinerarium clericorum. Las primeras celebraciones litúrgicas en honor de S. Rafael comienzan a aparecer en los Sacramentarios y Martirologios de finales del siglo X o inicios del Xl; a partir de esa época, se celebra la fiesta de San Rafael Arcángel con fechas muy variadas (Venecia, 22 abril; España, 7 mayo; Francia 7 ó 15 julio; etc.).

A partir del siglo XV, su fiesta entra en muchos Propios diocesanos y en el apéndice pro aliquibús locis del Misal Romano. Benedicto XV la extendió a toda la Iglesia el 26 oct. 1921 (AAS 13, 1929, 543-44), fijando la fiesta el 24 de octubre. Después de la reforma litúrgica de 1969, se celebra el 29 de septiembre, junto con S. Miguel y S. Gabriel.

Rafael («medicina de Dios») es invocado en las enfermedades del alma y del cuerpo. Es el patrono de los farmacéuticos. Por haber sido guía de Tobías, es patrono en los viajes por tierra y mar. Ha sido también considerado protector de los jóvenes que dejan por primera vez su casa. Es patrono de la ciudad de Córdoba, donde se venera, entre otras imágenes del arcángel, una estatua dorada sobre una columna, obra del escultor francés IVI. Verdiguier (a. 1765).

Oración a San Rafael Arcángel

Gloriosísimo príncipe San Rafael antorcha dulcísima de los palacios eternos, caudillo de los ejércitos del todopoderoso, emisario de la divinidad, órgano de sus providencias ejecutor de sus ordenes secretario de sus arcanos, recurso universal de todos los hijos de Adán, amigo de tus devotos compañero de los caminantes maestro de la virtud protector de la castidad socorro de los afligidos medico de los enfermos auxilio de los perseguidos, azote de los demonios, tesoro riquísimo de los caudales de Dios. Tu eres ángel santo, uno de aquellos siete nobilísimos espíritus que rodean al trono del altísimo.

Confiados en el grande amor que has manifestado a los hombres te suplicamos humildes nos defiendas de las asechanzas y tentaciones del demonio en todos los pasos y estaciones de nuestra vida, que alejes de nosotros los peligros del alma y cuerpo poniendo freno a nuestras pasiones delincuentes y a los enemigos que nos tiranizan, que derribes en todas partes y principalmente en el mundo católico el cruel monstruo de las herejías y la incredulidad que intenta devorarnos.

Te pedimos también con todo el fervor de nuestro espíritu, hagas se dilate y extienda mas el santo evangelio, con la práctica de la moral. Que asistas al romano pontífice y a los demás pastores y concedas unidad en la verdad a las autoridades y magistrados cristianos. Por ultimo te suplicamos nos alcances del trono de Dios a Quién tan inmediato asistes, el inestimable don de la gracia, para que por medio de ella seamos un día vuestros perpetuos compañeros en la gloria.

Amén.

San Rafael Arcángel | Fuentes

https://www.aciprensa.com/noticias/san-rafael-el-arcangel-que-une-a-los-esposos-36692

Adaptado por Proyecto Emaús