23 de Noviembre: Miguel Pro, mártir de la Guerra Cristera en México


Miguel Pro

Una foto testimonia al sacerdote Miguel Pro, valiente y fiel cuyas últimas palabras fueron: ¡Viva Cristo Rey!

Miguel Pro nació el 13 de enero de 1891, de una familia acomodada. Su padre era ejecutivo en una pequeña villa minera en el estado de Zacatecas. A pesar de ello, Miguel creció con un corazón sencillo y libre de prejuicios. Lo que más añoraba, cuando niño, era el recorrer las minas para poder compartir con los trabajadores. Desde pequeño se distinguió por un gran sentido del humor. Era un verdadero cómico por naturaleza, lo cual le ayudaría enormemente en su ministerio sacerdotal.

Antes de terminar sus estudios Miguel Pro comenzó a trabajar con su padre en la oficina de la mina. Allí sus talentos naturales se fortificaron y aprendió a hacer muchas cosas ya que captaba con gran facilidad los detalles. Podía, por ejemplo escribir 100 palabras por minuto.

El 11 de agosto de 1911 entró al seminario de El Llano, Michoacán. Tenía veinte años. En esta época contrajo una enfermedad mortal, la cual supo siempre ocultar muy bien detrás de su rostro alegre. A pesar de sus comedias y gran sentido del humor, Miguel fue un novicio y religioso grandemente observador de la Regla y de sus estudios.

Así fue como en Miguel Pro -hijo mayor de una numerosa familia mexicana, unida, feliz y devota-su espíritu que buscaba en todo a Dios y su carácter siempre dispuesto a las bromas no se detuvieron cuando, a los 20 años, entró en el noviciado jesuita. Simplemente adoptaron una nueva forma, especialmente cuando regresó a su país después de un largo período de estudios en Europa. Sabía adaptarse.

Esto fue en 1926, una época peligrosa en México, donde el gobierno ferozmente anticlerical del presidente Plutarco Calles estaba proscribiendo y persiguiendo a sacerdotes y religiosos. El padre Miguel Pro se vio obligado a ejercer un ministerio clandestino, bautizando bebés, celebrando matrimonios, predicando y ofreciendo la Santa Misa en secreto. Vivir con diferentes disfraces para burlar a sus enemigos no desanimó su espíritu; el «Pro juguetón» continuó junto al «Pro orante», como un amigo había observado una vez.

Precisamente debido a ese sacerdocio fiel es que pretendieron callar con la muerte al Cristo que comunicaba; y asimismo Juan Pablo II reconoció su martirio -por odio a la fe-, proclamándolo en consecuencia beato en 1988.

Perseguido por hombres despiadados que finalmente lo alcanzaron y lo ejecutaron sin juicio, junto con uno de sus hermanos, Humberto.

Miguel Pro: ¡Viva Cristo Rey!

Ante el pelotón de fusilamiento, el Padre Miguel Pro se arrodilló brevemente en oración. Luego, negándose a que le vendaran los ojos, se puso de pie con los brazos extendidos a imitación de Cristo en la cruz. Segundos antes de que sonaran los disparos gritó: «¡Viva Cristo Rey

Secuencia de imágenes que muestran el martirio del padre Miguel Pro tomadas del Blog Catolicidad.com

Secuencia de imágenes que muestran el martirio del padre Miguel Pro tomadas del Blog Catolicidad.com

Hay hombres santos como el beato jesuita Miguel Pro (1891-1927), cuya exuberancia y alegría espiritual brotan de las páginas cuando se lee sobre ellos. Nos recuerdan que los santos hombres y mujeres de Dios no son modelos de piedad convencional, sino personas rebosantes de fervor; de sabia teología que todos pueden comprender; misericordiosos y desafiantes al mismo tiempo en lo pastoral; radicales en la oración, vida sacramental y ascesis; no pueden seguir a Cristo con lentitud, sino que tienen que correr de cabeza hacia Él.

 

Fuentes

https://www.portaluz.org/una-foto-testimonia-al-sacerdote-valiente-y-fiel-cuyas-ultimas-palabras-3079.htm

http://www.corazones.org/santos/miguel_pro.htm

Adaptado por Proyecto Emaús