23 de Abril: San Adalberto de Praga


San Adalberto de Praga

San Adalberto de Praga, fue un joven obispo que murió mártir cuando trataba de convertir al cristianismo a las tribus bálticas de Prusia. Es el santo patrón de Bohemia, Polonia, Hungría y Prusia. Su labor pastoral repercutió enormemente en toda Europa Central.


Día celebración: 23 de abril.
Lugar de origen: Libice nad Cidlinou (República Checa).
Fecha de nacimiento: 956.
Fecha de su muerte: 23 de abril de 997.
Santo Patrono de: Polonia y República Checa.


Contenido

– Introducción
– Vida Temprana
– Llegada a Praga
– Segunda visita a Praga
– Muerte de San Adalberto de Praga
– Importancia de San Adalberto de Praga en la historia Europea
– Oración a San Adalberto de Praga


Introducción

Adalberto nació en el año 956 en el seno de una familia ilustre de Bohemia. En su infancia fue víctima de una enfermedad mortal y sus padres hicieron un voto a la Santísima Virgen para ofrecerlo al sacerdocio si se curaba. Sus oraciones fueron respondidas, y el niño recuperó su salud. Enviaron a su hijo al santo arzobispo de Magdeburgo, quien supervisó su educación en religión y ciencia.

En 973 recibió las órdenes sagradas del obispo de Praga. Más tarde, este obispo murió de mala manera, gritando de desesperación en su lecho de muerte que sería condenado debido a su negligencia en sus deberes y ardiente búsqueda de honores, riqueza y placeres. Un testigo de este triste final, Adalberto nunca lo olvidó, tomándolo como una lección por el resto de su vida. El año siguiente fue elegido Obispo de Praga.

Vida Temprana

San Adalberto de Praga  nació en Bohemia de noble familia y fue bautizado con el nombre de Voytiekh. Sus padres le enviaron a Magdeburgo, donde el arzobispo se encargó de su educación y le dio su propio nombre en la confirmación, A la muerte del arzobispo, el joven retorné a Bohemia con los libros de su biblioteca. Dos años mas tarde, fue ordenado subdiácono por el arzobispo Tietmar de Praga, quien murió el año 982. Aunque era todavía muy joven, Adalberto fue elegido para sucederle.

El joven arzobispo había quedado muy impresionado por los escrúpulos que asaltaron a su predecesor en el lecho de muerte sobre el cumplimiento de sus deberes pastorales, por lo que repetía: “Es muy agradable portar báculo y cruz pastoral; pero es terrible tener que dar cuenta de una diócesis al Juez de vivos y muertos.”

Llegada a Praga

San Adalberto entré descalzo en Praga, donde el rey Boleslao II de Bohemia y todo el pueblo le acogieron con gran jubilo. El primer cuidado del santo fue dividir en cuatro partes las rentas de la diócesis: una para la construcción de iglesias y la fabricación de ornamentos sagrados; otra para el sostenimiento de los canónigos; la tercera para los pobres y la cuarta para el mantenimiento del propio arzobispo, de sus criados y huéspedes.

La Diócesis estaba en una situación deplorable. Algunos de sus habitantes practicaban la idolatría, y muchos católicos estaban bien atrincherados en vergonzosos vicios. En vano, San Adalberto de praga trató de corregirlos y llevarlos a la religión y a la piedad. Cuando sus esfuerzos resultaron infructuosos, obtuvo el permiso papal para abandonar el episcopado y entrar en un monasterio en Roma. Después de cinco años, el Papa Juan XV lo envió de vuelta a Praga con la provisión de que podía dejar el Episcopado nuevamente si la gente no se correspondía.

Segunda visita a Praga

Una segunda vez fue recibido con alegría, y la gente prometió corregirse y abandonar sus prácticas paganas. Sin embargo, estas apresuradas promesas  fueron olvidadas bien pronto, y el Santo decidió abandonarlas para siempre y regresar a su monasterio. En su camino de regreso a Roma, tuvo un gran éxito en Hungría, donde convirtió a muchos al catolicismo. Con esto, el Papa le ordenó no ir a Roma, sino regresar a Praga. Ante esta noticia, las élites de Praga se enfurecieron y mataron a muchos parientes del Santo, le robaron sus pertenencias y quemaron los castillos familiares.

Muerte de San Adalberto de Praga

San Adalberto de Praga fue entonces a Boleslaus, su amigo, hijo del duque de Polonia. En este país, él convirtió a muchos idólatras. En un viaje misionero a Prusia, convirtió a algunos de los habitantes de Danzig. El duque Boleslao I el Bravo, futuro rey de Polonia, le apoyó y le ofreció una escolta militar que le acompañaría hasta Danzig. Sin embargo, las tribus prusianas se mostraron muy renuentes a sus prédicas cristianas.

Los infieles se alarmaron y le persiguieron de pueblo en pueblo. Sitiado en una casa por una tribu de salvajes, les decía desde la puerta: «Yo soy el monje Adalberto, vuestro apóstol. Por vosotros he venido aquí, para que dejéis esos ídolos mudos y conozcáis a vuestro Creador, y creyendo en Él tengáis la verdadera vida.» Nadie se atrevió a tocarle entonces; pero algo más tarde un sacerdote de los ídolos le atravesó con una lanza mientras rezaba el breviario y le dijo: «Sé feliz, pues no quieres nada más que sufrir con tu Cristo». Adalberto pudo sostenerse un instante de rodillas para orar por sus asesinos.

Cuando recibió el primer golpe, le agradeció a Dios por darle la oportunidad de sufrir por él. Al caer exánime, una sonrisa de felicidad se posaba por primera vez en sus labios. Su alma, inundada de gloria, volaba hacia Dios, descifrado ya el capital enigma que tantas veces le ensombreciera. Habíase cumplido la promesa del Salvador: «Vuestra tristeza se convertirá en gozo, y vuestro gozo nadie os lo podrá arrebatar.» Luego fue decapitado y su cabeza empalada. Era el 23 de abril de 997.

 

Importancia de San Adalberto de Praga en la historia Europea

Tal vez no se ha puesto todavía suficientemente de relieve la importancia de San Adalberto en la historia de la Europa central. El santo era intimo amigo del emperador Otón III y parece haber estado de acuerdo con el plan del monarca para la “renovación del Imperio Romano”y la cristianización y unificación de las mas remotas regiones de Europa. Adalberto envió misioneros a los pueblos magiares y los visitó personalmente.

El rey San Esteban se inspiró remotamente en la figura del santo obispo. San Bruno de Querfurt escribió su biografía y fue su amigo y discípulo, lo mismo que San Astrik, el primer arzobispo de Hungría. El recuerdo de San Adalberto ejerció también profunda influencia en Polonia, donde se le atribuye la fundación de un monasterio en Miedrzyrzecze o en Trzemeszno. Aun en Kiev hay huellas del culto al santo.

Su nombre esta relacionado con la himnología checoslovaca y polaca. En todo caso, es seguro que el santo no se opuso al empleo de la liturgia eslava de la tradición de San Cirilo y San Metodio, pues la hostilidad contra dicha liturgia surgió medio siglo mas tarde, como efecto de la reforma gregoriana. Por encima de todo, San Adalberto fue un hombre de Dios y un mártir que prefirió perder la vida a dejar de dar testimonio de Cristo. La extensión de su culto es la mejor prueba del aprecio que el pueblo le profesa.

Oración a San Adalberto de Praga

Oh Dios, que concediste la corona del martirio a san Adalberto, obispo, encendido en el celo por la salvación de las almas, concédenos, por su intercesión, que nunca falte a los pastores la obediencia de su grey ni ésta carezca de la asistencia de los pastores. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

San Adalberto de Praga | Fuentes
El Santo de cada día por Butler.

https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_1340

http://traditioninaction.org/SOD/j069sdAldalbert4-23.htm

Adaptado con permiso por Proyecto Emaús.
Algunos extractos obtenidos de http://es.catholic.net/op/articulos/35996/adalberto-de-praga-santo.html#