22 de Mayo: Santa Rita de Cascia

Santa Rita de Cascia

Santa Rita de Cascia nació en Italia, Rocca Porena, una pequeña aldea de Cascia (Cascia, desde 1820 pertenece a la diócesis de Norcia, entonces en la diócesis de Spoleto), el 22 de mayo 1381.

Sus padres la habían deseado durante mucho tiempo con ruegos al Señor, y cuando toda esperanza parecía perdida, su madre recibió de Dios la seguridad de que su oración había sido escuchada.

De acuerdo con una inspiración divina, pusieron a la niña el nombre de Rita, abreviatura de Margarita, que significa “perla preciosa” .

Poco después de su bautismo, mientras Rita descansaba pacíficamente en una cesta de mimbre bajo el cuidado de sus padres que estaban trabajando en el campo, llegó un enjambre de abejas zumbando alrededor de su cuna. Entrando en la boca abierta de Rita, las abejas depositaban su miel sin hacerle ningún daño.

Lejos de echar a perder a su única hija por una mala educación, los ancianos padres le daban buenos ejemplos y se entregaban a la virtud. Valiente y obediente, Rita mostraba su buen corazón, ayudando a sus padres en el cuidado de la casa.

Poco dispuesto a hacerse notar en el mundo, excepto a Dios, Rita sacrificaba las frivolidades y el ornato de sí misma que podría hacerle parecer más elegante.

Su gentileza, su caridad para con los pobres, fueron notables. Rita apenas sabía leer y escribir pero ella podía ver y entender su crucifijo. Sola en su habitación, ella oraba ardientemente ante la imagen de Jesús Crucificado. En su corazón creció el deseo de llevar una vida de penitencia y sus ojos se volvieron ansiosamente hacia el monasterio de Cascia.

Cuando Rita estaba a punto de entrar en el claustro, sus padres recibieron una solicitud para su boda. El pretendiente, Paul Ferdinando (Paolo Manicini), era un hombre violento.

Temiendo las represalias que podría atraer una negativa, los padres prometieron la mano de su hija. Consternada, Rita rogó a Dios para evitar este proyecto. Los caminos de Dios son inescrutables: se trataba de una cruz, con la que Dios quiso dar las esposas infelices un modelo luminoso de paciencia.

Ferdinando para su esposa era un verdadero tirano. Dominado por un espíritu de maldad, haciendo de su hogar un infierno. Nunca satisfecho, se enojaba sin razón, colmaba de insultos a la tímida Rita que temblaba de miedo. Como él tenía un mal carácter su pobre mujer tenía que soportar su furia y rabia repentina ¿Cómo sería una mujer normal, con un marido así?

Pero Rita había contemplado a Jesús en su Pasión: insultado, no respondía; golpeado, sufría en silencio. Su paciencia era tan heroica, que sus vecinos la llamaban “la mujer sin rencor”.

Sufría su terrible experiencia orando por la conversión de su indigno marido. Después de dieciocho años, el milagro ocurrió: tocado por la gracia, Ferdinando se arrojó a los pies de su virtuosa esposa, pidió perdón y prometió cambiar. Cumplió su palabra.

Luego comenzó una nueva vida para Rita de Cascia. Sin embargo, Ferdinando se había creado muchos enemigos, quienes sabiendo que el nuevo converso salía ahora desarmado, aprovecharon la oportunidad para vengarse. Una noche regresando a Rocca Perena por un sendero desierto, Ferdinando fue atacado y apuñalado. Rita tuvo dolor extremo, sin embargo, ella se apoyó en la fuerza de su fe para perdonar a los asesinos de su marido.

 

Santa Rita de Cascia la estigmatizada

Según cuenta la tradición en 1428, una madrugada Santa Rita de Cascia recibió de manos de Cristo una larga astilla de madera clavada en el hueso de la frente. Se trataba de un estigma divino: la marca de la corona de espinas que Jesucristo había exhibido en la cruz. Le extrajeron la astilla y la guardaron como reliquia sagrada. Cada madrugada el estigma se le volvía a abrir por sí mismo, hasta que empezó a expeler un fuerte olor inmundo, que se mantuvo milagrosamente el resto de su vida.

 

Las rosas de Santa Rita de Cascia

Uno de los símbolos que recuerdan y evocan a  santa Rita de Cascia es la rosa. Durante su vejez, ella contaba que su furibundo marido le prohibía hacer obras de caridad, entre ellas la de dar de comer a los pobres. Un día en que  salía de su casa con un pan bajo sus ropas, este la confrontó y le quitó el vestido: pero el pan se había convertido milagrosamente en rosas. Esta historia también se cuenta que le sucedió a Santa Isabel de Portugal y a san Diego de Alcalá.

Cerca del final de su vida, la visitó su prima y le preguntó si quería algo y Rita le pidió que le llevara una rosa del jardín del convento. En pleno invierno, la prima creyó que no encontraría nada, pero cuál no sería su sorpresa al encontrar un pimpollo de rosa. Se lo llevó a Rita. Esa rosa representaría el amor de Cristo hacia Rita, y la capacidad de Rita de interceder por las causas imposibles.

 

Muerte de Santa Rita de Cascia

Santa Rita de Cascia murió en su convento agustiniano el 22 de mayo de 1457 a la edad de 76 años. La gente se agrupaba en las afueras de aquel lugar para mostrar los últimos respetos a sus restos mortales, mismos que emitían según testigos, una intensa fragancia dulce (como si hubiera sido embalsamado). Su cuerpo se conserva hasta la actualidad (aunque muy deshidratado). Empezaron a correr rumores de que por intercesión de la monja, sucedían curaciones milagrosas. Así la devoción hacia Rita se extendió por toda Italia.

La santa de lo imposible. Santa Rita de Cascia fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.

Su vida comenzó en tiempo de guerras, terremotos, conquistas y rebeliones. Países invadían a países, ciudades atacaban a ciudades cercanas, vecinos se peleaban con los vecinos, hermano contra hermano. Los problemas del mundo parecían mas grandes que lo que la política y los gobiernos pudieran resolver.

Oración en la dificultad

Bajo el peso del dolor, a Vos querida Santa Rita de Cascia, llamada la Santa de los imposibles, me dirijo con la esperanza de ser escuchado.

Librad os ruego, mi corazón, de las angustias que lo oprimen y devolved la calma a mi espíritu, lleno de penas.

Vos que fuisteís elegida de Dios por abogada de los imposibles, impetradme la gracia que ardientemente os pido (se pide la gracia que se desea).

¿Será posible que sólo yo no pueda sentir la eficacia de vuestro poderoso auxilio? Si la cantidad de mis culpas son el impedimento de mis deseos, obtenedme de Dios la indulgencia y el perdón.

No permitáis que siga derramando lágrimas de amargura, premiad mi firme esperanza en Vos y ahora y siempre haré conocer vuestra grande misericordia para con los ánimos afligidos.

Oh esposa admirable del Señor, de quien tuvísteis el don de una de Sus dolorosísimas espinas en vuestra frente, ayúdame ahora y en la hora de mi muerte.

Tres Padrenuestros, Avemarías y Glorías.

 

Oración

Oh Dios omnipotente, que te dignaste conceder a Santa Rita de Cascia tanta gracia, que amase a sus enemigos y llevase impresa en su corazón y en su frente la señal de tu pasión, y fuese ejemplo digno de ser imitado en los diferentes estados de la vida cristiana. Concédenos, por su intercesión, cumplir fielmente las obligaciones de nuestro propio estado para que un día podamos vivir felices con ella en tu reino.

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Amén.