21 de Noviembre: La presentación de la Virgen María en el templo


-No confundir con el evento en el que la virgen María y San José presentan al pequeño Jesús en el templo ante Simeón-

El culto a Nuestra Señora nació en el Este; desde allí también recibimos la fiesta de la Presentación de Nuestra Señora, donde se celebró a finales del siglo VII. En Occidente, el papa Gregorio XI adoptó el día de la fiesta en 1372 en la corte pontificia de Aviñón.

Un año después, el rey Carlos V presentó la fiesta en la Capilla real en París. En una carta fechada el 10 de noviembre de 1374 dirigida a los maestros y estudiantes del Colegio de Navarra, expresó su deseo de que la fiesta de la Presentación de Nuestra Señora se celebrara en todo el reino. El texto de la carta dice:

“Porque es nuestro deber glorificarla, y nosotros, que elevamos los ojos de nuestra alma hacia Ella en alto, sabemos qué protectora incomparable es para todos, cuán poderosa es como mediadora con su Hijo Bendito para con aquellos que la honran con un corazón puro … Es por eso que deseamos incentivar a nuestros fieles a celebrar esta fiesta, como nosotros mismos pretendemos hacerlo con la ayuda de Dios cada año de nuestra vida.».

En el Protoevangelio de Santiago  se cuenta como la pequeña Virgen María con apenas 3 años, es presentada en el templo por sus padres Joaquín y Ana. Allí es recibida por el sumo sacerdote, quien además profetiza su participación en la redención del hombre:

VII

1. Y los meses se sucedían para la niña. Y, cuando llegó a la edad de dos años, Joaquín dijo: Llevémosla al templo del Señor, para cumplir la promesa que le hemos hecho, no sea que nos la reclame, y rechace nuestra ofrenda. Y Ana respondió: Esperemos al tercer año, a fin de que la niña no nos eche de menos. Y Joaquín repuso: Esperemos.

 

2. Y, cuando la niña llegó a la edad de tres años, Joaquín dijo: Llamad a las hijas de los hebreos que estén sin mancilla, y que tome cada cual una lámpara, y que estas lámparas se enciendan, para que la niña no vuelva atrás, y para que su corazón no se fije en nada que esté fuera del templo del Señor. Y ellas hicieron lo que se les mandaba, hasta el momento en que subieron al templo del Señor. Y el Gran Sacerdote recibió a la niña, y, abrazándola, la bendijo, y exclamó: El Señor ha glorificado tu nombre en todas las generaciones. Y en ti, hasta el último día, el Señor hará ver la redención por Él concedida a los hijos de Israel.

 

3. E hizo sentarse a la niña en la tercera grada del altar, y el Señor envió su gracia sobre ella, y ella danzó sobre sus pies y toda la casa de Israel la amó.

VIII

1. Y sus padres salieron del templo llenos de admiración, y glorificando al Omnipotente, porque la niña no se había vuelto atrás. Y María permaneció en el templo del Señor, nutriéndose como una paloma, y recibía su alimento de manos de un ángel.

 

2. Y, cuando llegó a la edad de doce años, los sacerdotes se congregaron, y dijeron: He aquí que María ha llegado a la edad de doce años en el templo del Señor. ¿Qué medida tomaremos con ella, para que no mancille el santuario? Y dijeron al Gran Sacerdote: Tú, que estás encargado del altar, entra y ruega por María, y hagamos lo que te revele el Señor.

 


3. Y el Gran Sacerdote, poniéndose su traje de doce campanillas, entró en el Santo de los Santos, y rogó por María. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: Zacarías, Zacarías, sal y reúne a todos los viudos del pueblo, y que éstos vengan cada cual con una vara, y aquel a quien el Señor envíe un prodigio, de aquel será María la esposa. Y los heraldos salieron, y recorrieron todo el país de Judea, y la trompeta del Señor resonó, y todos los viudos acudieron a su llamada.

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